14 años despues....
León caminaba por los pasillo del edificio donde tenía su estudio, la corbata aflojada y los primeros botones de la camisa desabrochados. El sol de la tarde entraba a raudales por las ventanas altas, iluminando el polvo que flotaba en el aire.
Al abrir la puerta del despacho, dejo caer su maletín sobre el escritorio con un golpe seco. Se quito los zapatos sin ceremonias y se sentó en su silla giratoria, frotándose las sienes.
Había sido otro día largo. Otro juicio ganado...pero también otra noche más solo frente al televisor y entre libros legales que ya no le interesaban tanto como antes.
Suspiro profundamente mientras encendía una pequeña lampara sobre el escritorio.
El silencio del despacho era casi opresivo. León se inclino en su silla,mirando el techo con los ojos entrecerrados.
"Otra vez esto...", penso "¿Cuántos años más voy a seguir así? Como si fuera un fantasma viviendo entre gente"
Se pasó una mano por el pelo oscuro, donde apenas asomaba un mechón plateado cerca de la sien izquierda-uno de los pocos rasgos físicos que heredó claramente del dragón-.
Prendió su computadora y comenzó a revisar correos sin verdadero interés.
"¿Otro mensaje de ese cliente? Por Dios..." León murmuró, arrastrando las palabras con fastidio mientras leía el correo.
Dejó escapar un gruñido bajo, casi draconiano sin querer. Esa mezcla de irritación y aburrimiento que siempre sentía cuando los asusntos legales se volvían repetitivos.
Cerró bruscamente la laptop se levantó. Fue hacia la pequeña cocina integrada al despacho para servirse agua fría en un vaso grande, necesitaba enfriar algo más que su sed.
León se quedo mirando el agua en su vaso, viendo cómo los hielos chocaban entre sí- De pronto, habló solo:
"Estoy cansado de esta rutina....Abogacía, solitario como un maldito eremita"
Se pasó una mano por la cara con frustración.
"Ni siquiera sé qué demonios soy realmente. Medio dragón medio humano y aquí estoy ...cobrando honorarios por divorcios"
Su voz sonó más áspera de lo normal-ese tono que adoptó cuando algo le afectaba profundamente.
León sacudió la cabeza, como si quisiera descartar esos pensamientos negativos. Dio un largo trago al agua fría y se apoyó sobre el borde del fragadero, dejando el vaso con cuidado.
"Debería salir un par de horas...a un bar, a divertirme como la gente normal"
León apretó los puños sin darse cuenta, sintiendo ese calor familiar subiendo por su pecho. El celo, como cada año en ese época.
"Mierda...otra vez esto" murmuró entre dientes, pasando una mano por el cuello de su camisa que ahora le parecía demasiado ajustada-
Sabía exactamente lo que significaba: irritabilidad extrema, impulsos más agresivos y esa energía draconiana difícil de contener. Pero al menos había aprendido a dominarlo...
León dejó escapar un gruñido mientras sentía cómo su sangre se calentaba. "No voy a caer en eso otra vez". se dijo con firmeza.
"El año pasado casi incendio mi oficina por culpa de este maldito celo", arrugando la nariz al recordar el olor a humo quemado que aún impregnaba las paredes de su despacho en esos días
Fue hacia el sofá de cuero, sabía que debía aislarse en esos días. Sabía que si tuviera una compañera esto sería más facil. Pero ¿Donde? ¿Cómo encontrar a alguien con quien compartir su secreto sin que saliera huyendo? ¿ Y quien podría soportar su celo?
León se dejó caer pesadamente en el sofá, exhaló bruscamente por la nariz, el humo salió levemente en espiral por sus fosas nasales mientras el celo se intensificaba.
"Maldito sea", dijo, apoyando ambas palmas de las manos sobre el cuero frío.
Su voz se volvió más grave, adquiriendo ese tono ronco que solo tenía durante esos ciclos.
León se puso de pie de repente, con movimientos tensos y bruscos mientras el calor recorría su cuerpo.
"¡Que se joda todo esto!", gruño, paseándose por la habitación como un animal enjaulado.
El aire a su alrededor parecía vibrar con el aumento de la temperatura, los papeles sobre el escritorio comenzaron a curvarse por los bordes debido a la ´proximidad de ese calor abrasador.
Cogío una chaqueta de cuero del perchero que había cerca de la puerta, sabiendo ya lo que tenía que hacer a continuación; aislarse en algún lugar nás seguro que allí antes de que las cosas empeoraran.
"De acuerdo... entonces ire a las cuevas" dijo León con firmesa, ajsutandose la chaqueta.
Cogió las llaves del auto del cuenco que había junto a la puerta con un seco tintineo metálico.
"Esta vez iré a esas montañas más al norte; hay mejor aislamiento que en el lugar del año pasado"
Sin mirar atrás, salió al pasillo y se dirigió directamente al ascensor.
Las puertas del ascensor se cerraron con un suave clic, encerrando a León en la pequeña caja de metal.
Se recosto contra la pared, exhalando por la nariz mientras salía más humo. El espejo del ascensor dejaba ver su rostro enrojecido y sus ojos entrecerrados, ya no eran grises....se habían tornado rojizos, como los de un dragón en época de apareamiento.
"Tres horas de viaje..." murmuró para si mismo. "Mejor que volver a quemar mi oficina" Saco de su bolsillo sus gafas negras y se las pusó antes de que las puerta del ascensor se abrieran.
León estaba en el estacionamiento, mientras las llaves tintineaban al abrir su auto.
Abrió de golpe la puerta del auto del lado del conductor y se deslizo en el asiento.
El motor cobró vida con un rugido, un sonido agresivo que reflejaba su estado de ánimo. Agradeció que no se hubiera cruzado con nadie. Era tarde ya, pocos se quedaban hasta esas horas.
"Joder, por fin. Solo necesito un poco de paz y tranquilidad por una semana"
"Uf, este tráfico me esta matando", refunfuño León, tamborillando con los dedos impacientemente sobre el volante.
Las callles de la ciudad estaban congestionadas como siempre en horas pico. Bajó un poco la ventanilla para que entrara aire fresco. "Todo sería mäs fácil si pudiera volar hasta allí..." bromeo en voz baja.
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Editado: 24.06.2026