narrado por nayeon
Dicen que una llamada puede cambiar tu vida.
Nunca pensé que la mía llegaría un martes por la tarde.
Habían pasado dos semanas desde la audición.
Dos semanas de esperar.
Dos semanas imaginando cientos de respuestas diferentes.
Intentaba convencerme de que no importaba el resultado.
Pero era mentira.
Lo deseaba con todas mis fuerzas.
Estaba haciendo la tarea cuando mi teléfono comenzó a sonar.
Miré la pantalla.
Era un número desconocido.
—¿Bueno?
—¿Hablo con Nayeon?
—Sí... soy yo.
—Te llamamos de Star Entertainment. Queremos felicitarte. Has sido seleccionada para convertirte en aprendiz.
Sentí que el mundo se detenía.
No escuché el resto de la conversación.
Solo podía repetir una frase dentro de mi cabeza.
Lo logré.
Colgué el teléfono y salí corriendo por toda la casa.
—¡Mamá! ¡Papá!
Mis padres dejaron todo para abrazarme.
Nunca los había visto tan orgullosos.
Pero, de repente...
Dejé de sonreír.
Tomé el teléfono otra vez.
Solo podía pensar en una persona.
Marqué el número de Wonyoung.
Contestó casi al instante.
—¿Nayeon?
Su voz sonaba nerviosa.
—¿Te llamaron?
Hubo unos segundos de silencio.
Sentí un nudo en el estómago.
Hasta que escuché un pequeño sollozo.
Mi corazón se rompió.
—¿No... no entraste?
Entonces comenzó a reír.
—¡Claro que sí, tonta!
No pude evitar reír también.
Las dos empezamos a llorar y reír al mismo tiempo.
Era imposible explicar lo felices que nos sentíamos.
Nuestro sueño...
Por fin estaba comenzando.
Dos días después llegamos a la empresa.
El edificio era mucho más grande de lo que imaginábamos.
Había decenas de jóvenes entrando y saliendo con ropa deportiva.
Todos parecían seguros de sí mismos.
Yo, en cambio, sentía que las piernas me temblaban.
—No mires al suelo.
Escuché una voz conocida.
Era Jiho.
Llevaba una mochila sobre un hombro y sonreía como si los nervios no existieran.
—Supongo que ustedes también pasaron.
Wonyoung sonrió.
—Sí.
—Felicidades.
Nos miramos los tres durante unos segundos.
Después, casi al mismo tiempo, comenzamos a reír.
Sin darnos cuenta...
Los tres acabábamos de dar el primer paso hacia el mismo sueño.
Y aunque todavía no lo sabíamos...
Aquel edificio no solo nos convertiría en mejores artistas.
También pondría a prueba nuestra amistad, nuestros sentimientos...
Y nuestros corazones.