Sombras Del Destino

Capítulo 43— Ruido Bajo La Piel

Capítulo 43 — Ruido Bajo la Piel

Narrado por Nikolai / Irina

La noche había vuelto a caer, esta vez sin fuego, sin balas, pero con un peso que ninguno de los dos lograba sacudirse. El refugio seguía en silencio, aunque ya no era un silencio cómodo. Era uno denso, hecho de pensamientos que ninguno se atrevía a pronunciar.

Irina estudiaba el mapa extendido sobre la mesa con el ceño fruncido. Las coordenadas estaban allí, marcadas con tinta negra. Al parecer, llevaban a un punto en los Montes Urales.

—Está muy cerca de la antigua zona de pruebas —murmuró Irina.

Nikolai no se movió. Estaba apoyado contra la pared, con los brazos cruzados y la mirada clavada en ella. Había estado callado desde que le entregó la nota.

—Demasiado cerca —dijo finalmente—. Y eso es precisamente lo que me jode.

Ella lo miró, desafiante.

—¿Vas a decir que no debemos ir?

—Voy a decir que no podemos lanzarnos como idiotas sin saber exactamente qué nos espera. Irina, acabamos de salir con vida de una emboscada. Quemamos una base entera. Y ahora quieres meterte directo a un nido de serpientes, sin saber si vas a encontrar a tu hermano o una bala en la cabeza.

Irina se irguió. Su voz era afilada.

—Es mi hermano, Nikolai. ¿Qué quieres que haga? ¿Me quede aquí sentada a esperar que el próximo ataque me lo traiga en una bolsa?

—¡Quiero que pienses, joder! —estalló él, alejándose de la pared—. ¡No que repitas el mismo maldito error de la finca! ¡Te metiste sola, sin respaldo, sin salida! ¿En qué demonios estabas pensando?

—Estaba pensando que si no lo hacía yo, nadie lo haría —replicó ella con la voz cargada de veneno—. Pensaba que, aunque muriera, al menos sabría que lo intenté. ¿Tú puedes decir lo mismo, o solo esperas a que sea seguro?

Nikolai golpeó la mesa con la palma abierta, haciendo saltar los papeles.

—¡No era valentía, Irina, era una locura! ¡Una jodida locura! ¿Y si no llegaba a tiempo? ¿Y si uno de esos bastardos te metía un tiro entre ceja y ceja? ¡No me cargues con tu muerte por una cruzada personal!

Irina se quedó helada. Por un momento, parecía que iba a responder con la misma furia, pero su voz fue más baja. Más peligrosa.

—¿Te duele que yo me arriesgue, o que no puedas controlarlo?

—Me duele que no entiendas que no somos inmortales —escupió él—. Me duele que pongas tu vida en juego como si ya no valiera nada. Y sí, joder, me duele imaginar que la próxima vez que te vea sea en un ataúd… porque no pensaste.

Silencio. Largo. Hiriente.

Finalmente, ella bajó la vista.

—No me enseñaron a pedir ayuda. Me enseñaron a resistir sola.

—Pues ya no estás sola —dijo Nikolai, más bajo ahora—. Y si no lo entiendes aún, entonces no peleamos por lo mismo.

La tensión quedó flotando, casi sólida. Luego, Nikolai inspiró hondo, pasó una mano por el rostro y se obligó a calmarse. Caminó hasta la mesa, pasando los dedos sobre el mapa.

—Vamos a acercarnos al punto. Pero con cabeza fría. Drones, vigilancia remota, comunicación codificada. Nada impulsivo. Nada suicida.

Irina asintió, lenta. Aún con el orgullo herido, pero más contenida.

—Y si hay señales de que es él…

—Entonces entramos. Juntos. Pero como lo que somos: armas bien afiladas, no mártires.

Una sonrisa amarga cruzó el rostro de Irina. No era alegre. Era un acuerdo entre dos personas demasiado rotas para fingir que están enteras.

Nikolai se acercó y puso una mano sobre su hombro. Firme. Pesada. Real.

—Vamos a encontrarlo. Y si Dasha está viva… también a ella.

Irina cerró los ojos por un segundo.

—A veces tengo miedo de que, cuando todo termine, no quede nada de mí.

Nikolai la miró sin suavidad, pero con verdad.

—Entonces luchemos para que quede algo que valga la pena.

Ella se aferró al mapa.

Y en ese gesto había una declaración silenciosa:

Aleksei. Dasha. El pasado. La verdad.

Iban por todo.

Fin del capítulo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.