Sombras Del Destino

Capítulo 48— Nido-R

Capítulo 48 – Nido-R

Narrado por Irina

La mañana llegó con la lentitud de un cuchillo hundiéndose en carne fría.

No había dormido. ¿Cómo hacerlo después de lo que vimos en el Subnivel Tau?

La imagen seguía adherida a la parte más vulnerable de mi mente: la cápsula oscura, la joven sumergida en aquel fluido negro,
su rostro casi idéntico al mío.

Umbra Dos.

No era un rumor.
No era un código.
Era real. Estaba allí, respirando como un eco torcido de mi existencia.

Y lo peor era que Dasha lo sabía antes de que nosotros siquiera sospecháramos su presencia.

Dasha murmuraba ese nombre incluso dormida.

Lo hacía como si hubiese compartido recuerdos con ella…
o como si algo más profundo estuviera despertando detrás de sus ojos.

Esa mañana, Nikolai convocó una reunión privada.

Éramos solo nosotros dos, Kalenko y—desde una línea segura—Igor.

Nadie tuvo que decirlo:
la aparición de Umbra Dos había cambiado las reglas.

Nikolai no perdió tiempo.

—Iremos al Nido-R —dijo con una firmeza que no dejaba lugar a discusión.

Mi respiración se detuvo un instante.

No porque no lo esperara…
sino porque sentí que el Nido-R no era un destino.
Era una trampa antigua, abierta mucho antes de que yo existiera.

Kalenko dejó de escribir en su libreta.

—La instalación fue clausurada hace más de diez años —comentó con su tono quirúrgico habitual—. No hay registros oficiales desde entonces. ¿Cómo planean entrar?

—Lo haremos —respondió Nikolai—. Pero solo vamos Irina y yo.

—¿Qué? —saltó Igor desde la línea.

Nikolai siguió como si no hubiera escuchado.

—Si algo sale mal… si no regresamos en cuarenta y ocho horas, ya saben qué hacer.

Yo asentí en silencio.
Ese código ya lo habíamos discutido días atrás, entre sombras y silencios que no necesitaban palabras.

Mis ojos se desviaron hacia Dasha.

Su respiración temblaba.
Su piel estaba fría.
Pero lo inquietante era eso otro… esa presencia que parecía aguardar detrás de sus párpados.

Entonces hablé.

—Ella debe venir.

Nikolai giró hacia mí tan rápido que casi pude sentir el crujido de su paciencia.

—No.

—Estuvo con nosotros en el Subnivel Tau —insistí—. Fue ella quien encontró a Umbra Dos.
Y lo que vio… o lo que la vio a ella… podría ser la clave para abrir algo.
O para cerrarlo.

Nikolai apretó la mandíbula.

—O podría descontrolarse y comprometer la misión.
No voy a arriesgar vidas por intuiciones.

Un silencio tenso llenó el cuarto.

Kalenko miró a Dasha, midiendo cada respiración, cada contracción involuntaria.

Finalmente, Nikolai cedió.

—La llevamos. Pero bajo protocolo alfa.
Si muestra una sola señal de colapso psíquico o contaminación externa…
la neutralizo. En el acto.

Tragué saliva.
No dije nada.

Pero la quemadura en mi pecho se hizo más profunda.

---

Horas antes del viaje

Dasha despertó.

La encontraron sentada en el borde de la camilla, descalza, los ojos fijos en la pared como si viera algo que el resto no podía.

—Soñé con este viaje —dijo en cuanto entré.

Se volvió lentamente hacia mí.

—En el sueño, uno de ustedes no regresaba.

Me detuve en seco.

—¿Quién?

Negó.

—El sueño se rompía antes de verlo.
Pero había fuego.
Y una puerta negra.
Negra como si estuviera hecha de huesos.

Un escalofrío me cruzó la espina.

—¿Algo más?

Su expresión cambió un instante.
Solo un segundo.
Pero suficiente.

—Sí —susurró—. La puerta… sabía mi nombre.

Ese detalle me dejó helada.

Narrador: Observador Desconocido

[Transcripción fragmentada – Iteración Umbral: activa.]

Ellos creen que están acercándose al origen.

Que recuperan a una niña perdida.
Que confrontan secretos enterrados.

Pero lo que yace bajo el metal oxidado del Nido-R no es un secreto.

Es una herencia.

Una estructura que no se diseñó para ser comprendida,
sino para ser obedecida.

Sanguis aperit ianuam.

La sangre abre la puerta.

Y la sangre ya se ha puesto en movimiento.

Umbra Dos no es la única.

Ni la más peligrosa.

Tampoco la más despierta.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.