Sombras Del Destino

Capitulos 51— El Latido Del Nido

Capítulo 51 – El Latido Del Nido

(El pasado y el presente convergen bajo metal oxidado y sombras que respiran.)

POV: Irina

El Nido-R olía a hierro y olvido. Cada paso hacía crujir el metal bajo mis botas, y las sombras parecían retorcerse alrededor de la linterna.

—No está deshabitado —susurré.
El eco volvió distorsionado, como si el edificio me respondiera.

Una sala abierta reveló restos de experimentos: tubos rotos, símbolos en las paredes, antiguos registros de Dasha. Cada fragmento hablaba de Umbra Dos, y la sensación de que no estábamos solos se volvió palpable.

Nikolai se detuvo frente a un panel oxidado.

—Esto… no estaba —murmuró, con el ceño fruncido.

Una puerta chirrió y se abrió lentamente, liberando un olor metálico y profundo. Mi pulso se aceleró.

—Listos —susurró Nikolai.
Asentí, ajustando el arma. Cada fibra de mi cuerpo sabía que el peligro estaba al acecho.

Entonces lo vi: un destello de movimiento, rápido, imposible de definir. Una risa corta se coló entre las paredes.

—Umbra Dos —susurré, y mi respiración se tensó.

Instintivamente nos movimos. Cada símbolo en la pared parecía marcar límites invisibles. Algún mecanismo se activó, lanzando destellos de luz que nos cegaban por momentos, y sombras metálicas comenzaron a deslizarse sobre el piso.

POV: Nikolai

Mi rifle estaba listo, la respiración medida. Cada músculo preparado.
No era solo Umbra Dos; era todo el Nido-R, como si respirara con nosotros.

Un panel se abrió y un brazo mecánico surgió, balanceándose hacia nosotros. Desvié a Irina y neutralicé el ataque con precisión quirúrgica. Ella respondió instintivamente, eliminando una trampa que podría habernos herido a ambos.

—Cubre mi flanco —gruñí, mientras avanzábamos.
Ella se movió como siempre: pura instintividad, sincronizada conmigo de una manera que asustaría a cualquiera que nos observase.

La sombra volvió a aparecer, esta vez más definida: alta, delgada, cubierta de símbolos que brillaban con un rojo inquietante. No era humano, pero tampoco completamente máquina.

—Irina… —dije, apenas audible.
Ella asintió, comprendiendo que este no era un enemigo cualquiera. Cada paso que dábamos nos acercaba a Umbra Dos, pero también nos acercaba al límite de nuestra resistencia.

Un chasquido mecánico y la sombra atacó. Nikolai bloqueó con el rifle, desviando un objeto que cayó con un estruendo metálico a centímetros de Irina. Ella contraatacó, golpeando un panel que liberó una descarga eléctrica. Chispas volaron por todas partes, iluminando la sala como un relámpago.

No había tiempo para palabras. Cada movimiento era cálculo y reflejo. El lugar parecía medir nuestra capacidad de supervivencia. Y Umbra Dos, o lo que sea que habíamos despertado, estaba jugando con nosotros.

Finalmente, la sombra se detuvo, evaluándonos como un depredador frente a sus presas. Un silencio pesado cayó sobre la sala, y su figura se desvaneció en las sombras, dejando solo un pulso frío en el aire.

—Esto apenas comienza —dije, respirando con fuerza.
Irina me lanzó una mirada breve, tensa, con la adrenalina latiendo en sus venas como la mía.

POV: Dasha

Desde la sala de control, observaba cada movimiento en los monitores.
Los símbolos parpadeaban en rojo, una red de datos que parecía viva. Umbra Dos despertaba, y con ella, los sistemas de vigilancia y defensa que habían estado dormidos durante años.

—Ellos llegaron —murmuré, mis dedos temblando sobre los botones.

No era miedo, era conocimiento. Umbra Dos no era solo un nombre. Era la llave, la trampa y la prueba final.

Las líneas rojas en los mapas se movían, parpadeando en secuencia. Y desde las sombras de mis monitores, alguien más nos observaba. Calculando. Esperando.

Porque no éramos los primeros en volver.
Y no seríamos los últimos.




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