Sombras del Pasado

Parte 1

Cuando niño, Dende fue enviado a la Tierra para tomar el puesto de dios, lo que lo tuvo muy nervioso al principio, tenía miedo de no poder ser perfecto para ello, duda que Piccolo también tenía, eso le dolió mucho al pequeño, ya que él sentía que en el cuerpo del guerrero estaba su amado Nail, y él era quien ponía en tela de juicio su habilidad.

Por suerte el namek pudo ayudar a sus nuevos amigos, y logró adaptarse a su hogar, claro que para eso ayudó mucho que el guerrero verde estuviera allí, dándole su apoyo siempre, lo ayudó a entender sus obligaciones, a entrenarlo, responder sus curiosidades y aconsejarlo para que pudiera resolver los problemas que tenía.

Con el tiempo Gohan y Dende se convirtieron en mejores amigos, el mitad sayayin gustaba de pasar las tardes en el Templo, y el otro iba algunas mañanas a la montaña Paoz, o se encontraban con Piccolo en la cascada, fue una época apacible para los tres. El namek nacido en la Tierra se sentía tranquilo, los niños le ayudaban a pasar el tiempo ahora que ya no había peligro para el planeta. Incluso los pequeños bromeaban a expensas de él, como fue un día que estaban en un campo de flores.

El pequeño verde hizo una corona con margaritas, luego con Gohan se lo acomodaron suavemente en la cabeza a Piccolo, que se hizo el desentendido. Cuando fue la hora de irse los mando a cada uno a su casa. Una vez solo, se lo quitó y lo guardó en un escondite que tenía atrás de la cascada, rió para sí, esos chiquillos le alegraban el corazón. Esta vida duro hasta que Dende tuvo la edad necesitaría para tener compañeros de casa, empezó a sentirse solitario, tenía amigos, pero no alguien especial con quien intercambiar sentimientos, comenzó a extrañar mucho a su gente, sobre todo a Nail.

— ¿Cómo te fue hoy Dende?

— Bien, planté muchos árboles de Ayisa.

— Que bueno, vamos a descansar, te lo mereces.

— Ambos nos lo merecemos.

Se sentaron bajo uno de los árbol ya crecido, el niño se sentía calmo, como con nadie, ansiaba poder crecer, y pedirle al mayor que fuera su compañero de casa, iba a solicitarle que lo esperará hasta que fuera adulto, pero nunca tuvo el valor.

— Luego vino lo de Freezer... — miró llorando al cielo — como te extraño Nail.

Eso lo deprimió tanto que empezó a descuidar sus tareas como dios, de lo que se dio cuenta su amigo medio humano.

— ¿Qué te pasa?

— Nada Gohan — pero el otro sabía que algo le ocultaba — no me mires así.

— Solo quiero ayudarte — le tomó el brazo y le sonrió.

— Nadie puede hacerlo — luego de un rato de silencio se sinceró — me siento solo.

— ¿Solo? Pero si tienes a Mr. Popo todo el día a tu lado.

— No es ese tipo de soledad — miró al piso.

— Entonces... — todavía Gohan no comprendía.

— Tú tienes a Videl, tal vez más adelante se casarán, harán una familia... yo siempre estaré solo.

— ¿No has pensado en buscar a alguien entre los humanos? Primero puede ser tu amiga, y quien sabe, más adelante te puedes enamorar de ella.

— No me llevaría bien con un humano, solo alguien de mi raza sabría darme lo que necesito... como yo a él.

— No lo comprendo bien, pero si tú lo dices debe ser verdad — le dio un abrazo — todo irá bien, es una lástima que no haya nadie de tu raza en la Tierra que pueda convertirse en tu pareja.

— Sí, es una lástima.

Pero cada día ese sentimiento de soledad se le clavaba en el alma al joven namek, un día sin poder evitarlo estaba vigilando la Tierra y llorando en silencio.

— ¿Qué te pasa Dende?

El jovencito estaba tan ensimismado que no había sentido llegar a Piccolo.

— Nada, estoy bien — se limpió rápidamente las lágrimas de sus ojos.

— No me mientas ¿Has tenido problemas con Mr. Popo o con Gohan?

— Para nada, ellos siempre son amables conmigo.

— ¿No confías en mí?

— Sr. Piccolo — se le tiró a sus brazos, ya no le importó que lo viera llorar, cuando estuvo más calmado habló de lo que le pasaba — es que me siento muy solo, tengo a muchos amigos, pero no a un compañero de casa, ya debería estar compartiendo mi vida con alguien más, pero aquí en la Tierra no hay nadie con quien... la soledad me está pesando mucho.

— ¿Ya tenías a alguien para compañero de casa en Namek?

— Quería pedírselo a Nail, pero no pude, además no sé si él hubiera aceptado.

Luego de un momento con los ojos cerrados, Piccolo los abrió y habló tranquilamente.

— Te hubiera aceptado, sentía lo mismo que tú por él, solo estaba esperando que fueras mayor para proponértelo.

El niño volvió a llorar, pero esta vez fue sosegado.

— Gracias por decírmelo.

— Dende, no eres el único que se siente así, yo sufro igual el peso de vivir solo, hace mucho intente conectar con alguien... pero luego de un tiempo lo deje, nunca supo darme lo que necesitaba... además empezó a tratarme como si fuera una cosa que le pertenecía — miró al cielo y cerró los ojos de nuevo.

El joven dios vio el perfil del otro, y por un segundo sintió que su amado estaba de nuevo a su lado.

— Me voy a la cascada, estaré unos días allí.

— Entiendo, nos vemos — siguió la trayectoria de vuelo del otro, cuando ya lo perdió de vista, recién verbalizó la pregunta que carcomía su corazón — Nail ¿Todavía estas allí? — susurro Dende melancólico antes de entrar al Templo.

Cuando llegó a su destino, Piccolo miró los recuerdos que guardaba. Una guirnalda seca de margaritas llamó su atención inmediatamente.

— Qué tiempos aquellos, todos éramos más ingenuos... más felices.

Al otro día llegó a verlo Gohan.

— Sr. Piccolo.

— ¿Qué quieres? Te dije que si no era para salvar al planeta no me molestarás.

— ¿Por qué ya no me quiere? Le dije que no debí importarle lo de Videl, es solo para mantener las apariencias — al ver que el otro seguía serio se angustió — antes me buscaba.



#24751 en Novela romántica

En el texto hay: desamor, amor, odio

Editado: 17.03.2021

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