Sombras en la niebla

Capítulo 2: Sombras en la Penumbra

Capítulo 2: Sombras en la Penumbra

La mañana siguiente en Hollow Creek amaneció con un cielo pálido, aún cubierto por la espesa niebla que no se había movido durante la noche. Los habitantes del pueblo, acostumbrados a la neblina pasajera, comenzaban a murmurar con preocupación. Algo en el aire no se sentía bien, como si esa cortina blanquecina que había envuelto las calles ocultara más de lo que mostraba.

Los primeros en notar la persistencia de la niebla fueron los madrugadores. Marta, quien normalmente abría su tienda al amanecer, salió de su casa aún envuelta en su abrigo, pero al poner un pie en la calle, sintió un miedo instintivo que le recorrió el cuerpo. La niebla era tan espesa que apenas podía ver a un metro de distancia. Las siluetas de las casas y farolas se distorsionaban, como si estuvieran deformándose en esa blancura brumosa. Era un paisaje de sombras confusas, figuras que parecían moverse solo para desaparecer cuando ella parpadeaba.

Con el corazón acelerado, apretó el paso y se dirigió hacia su tienda. Mientras caminaba por la calle principal, creyó ver algo desde el rabillo del ojo. Era una sombra, moviéndose con rapidez entre la niebla. Marta se detuvo en seco, su respiración entrecortada. Giró la cabeza hacia el lugar donde había visto la figura, pero no había nada.

"Debe ser mi imaginación", murmuró, tratando de convencerse a sí misma, aunque la sensación de ser observada no la abandonaba.

Los Primeros Testigos

En la taberna, los pocos que se habían atrevido a salir esa mañana hablaban en voz baja, compartiendo lo que habían visto o, mejor dicho, lo que creían haber visto. Ernesto, el tabernero, notó que la clientela estaba más callada de lo habitual. Había una tensión en el aire, algo palpable.

Juan, el viejo pescador que vivía cerca del río, fue el primero en romper el silencio. "Anoche vi algo moverse en la niebla, cerca de mi casa", dijo, su voz ronca y temblorosa. "Pensé que era un animal, pero no se movía como ninguno que yo haya visto antes."

El comentario cayó como una piedra en el agua, creando ondulaciones de inquietud entre los presentes. Ana, la joven que trabajaba en la taberna, se acercó para escuchar mejor. "¿Qué quieres decir con que no se movía como un animal?", preguntó.

"Era rápido, pero... también torpe, como si estuviera aprendiendo a moverse", explicó Juan. "Y no era pequeño. La sombra era grande, muy grande."

Algunos de los parroquianos intercambiaron miradas incómodas. Aunque Hollow Creek era un pueblo tranquilo, sus habitantes conocían las leyendas. Cualquier cosa que rompiera la monotonía diaria era motivo de especulación.

"Yo también vi algo", intervino Luis, un joven agricultor. "Cuando regresaba a casa anoche, juraría que algo me estaba siguiendo. Cada vez que me detenía, el sonido desaparecía, pero cuando caminaba, lo escuchaba de nuevo. Como pasos en la niebla."

Ernesto, que había estado limpiando la barra, se detuvo. "No podemos dejar que el miedo nos consuma", dijo, aunque su tono era menos firme que la noche anterior. "La niebla siempre viene y se va. Solo estamos imaginando cosas porque no podemos ver bien."

Sin embargo, incluso él sabía que su argumento tenía poco peso. La niebla no era normal. Había algo en ella que perturbaba a todos, algo que resonaba en sus instintos más primitivos.

La Niebla Oculta Más de Lo Que Muestra

Mientras tanto, Tomás, el pastor del pueblo, observaba la niebla desde la ventana de su cabaña. A pesar de su fe y su confianza en que todo tenía una explicación lógica, no podía negar la extraña sensación que lo embargaba. Durante la misa de la mañana, varias personas se habían acercado a él, murmurando inquietudes sobre la niebla, hablando de sombras que habían visto moverse a través de ella.

Una anciana, doña Carmen, incluso había entrado a la iglesia llorando, convencida de que su difunto esposo había regresado de entre los muertos y la estaba buscando. "Vi su figura, Tomás", había dicho entre sollozos. "Lo vi parado en la esquina de mi casa, pero cuando me acerqué, desapareció."

Tomás trató de consolarla con palabras amables, pero por dentro sentía un peso creciente en su corazón. Algo estaba mal, y no podía explicarlo.

Más tarde, decidió caminar hacia el centro del pueblo para hablar con algunos de los vecinos. A medida que avanzaba por las calles cubiertas de niebla, notó lo mismo que los demás: las sombras en la niebla no eran normales. Se movían, aparecían y desaparecían sin seguir ninguna lógica.

Mientras cruzaba una de las callejuelas estrechas, un frío intenso lo invadió de repente. La temperatura había bajado aún más, y Tomás se detuvo en seco. De entre la niebla, creyó ver una figura borrosa, más alta que cualquier persona del pueblo, moviéndose lentamente. No era humano. El contorno era oscuro, pero no podía distinguir ningún detalle.

"¿Hola?", llamó Tomás con la voz temblorosa, esperando que fuera solo su mente jugándole una mala pasada. La figura se detuvo por un momento, luego pareció deslizarse hacia él, como si flotara. Tomás sintió un pánico irracional. Su instinto le gritaba que corriera, y sin pensarlo dos veces, giró sobre sus talones y se echó a correr de regreso al centro del pueblo, sin mirar atrás.

El Miedo se Propaga

A medida que avanzaba el día, los rumores sobre figuras en la niebla se propagaban rápidamente. Los pocos que se atrevían a salir intercambiaban historias sobre sombras altas y deformes que se movían por las calles, y el miedo comenzó a calar profundo en la comunidad.

Aquella tarde, Marta decidió cerrar su tienda más temprano de lo habitual. Había escuchado a varias personas hablar sobre las extrañas apariciones, y aunque quería mantenerse racional, no podía negar que algo estaba muy mal. Mientras cerraba la puerta de su tienda, vio de nuevo algo moverse en la neblina. Esta vez, no fue solo una sombra fugaz; era una figura, claramente humana, pero que no se movía con naturalidad. Parecía estar caminando, pero sus movimientos eran erráticos, como si fuera una marioneta manejada por un torpe titiritero.



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En el texto hay: novelajuvenil, sobrenatural

Editado: 17.02.2026

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