Sombras en la niebla

Capítulo 12: El Ritual Prohibido

Capítulo 12: El Ritual Prohibido

Las primeras luces del amanecer apenas rompían la oscuridad cuando Marta, Ana, Luis, Don Eusebio y Tomás se encontraron de nuevo en la granja. Había una tensión palpable en el aire, no solo por el agotamiento que comenzaba a afectarlos, sino por la creciente sensación de que estaban al borde de algo monumental. Tras descubrir la importancia de la cueva mencionada por la señora Robles y los fragmentos de información en los archivos del ayuntamiento, sabían que el siguiente paso sería peligroso, pero necesario.

Había que encontrar la cueva.

"El diario y los ancianos mencionaron esta cueva como el lugar más importante en la historia de las sombras en Hollow Creek," dijo Marta, mientras pasaba los dedos por el viejo mapa que habían encontrado en los archivos. "Y si lo que hemos descubierto es cierto, allí es donde se realizó el ritual que desató todo esto."

"Si podemos deshacer ese ritual, podríamos detener a las sombras para siempre," añadió Ana, aunque el nerviosismo en su voz era evidente.

"Pero antes debemos entender completamente qué fue lo que hicieron," dijo Don Eusebio con el ceño fruncido. "Ese ritual fue prohibido por alguna razón. No lo detuvieron por accidente; lo ocultaron porque sabían el poder que tenía."

Luis miró a Tomás, que estaba en silencio, como si reflexionara sobre el riesgo que estaban a punto de asumir. "¿Cómo sabemos que no estaremos desatando algo aún peor si intentamos deshacerlo?"

"Es un riesgo que tenemos que tomar," contestó Tomás finalmente, su voz firme. "Si no lo hacemos, las sombras seguirán acosándonos, y el pueblo nunca estará a salvo."

"Entonces empecemos," dijo Marta, tomando una linterna y guardando el mapa en su mochila. "La cueva está en las afueras del pueblo, cerca del viejo roble. Debemos ir cuanto antes."

La Búsqueda de la Cueva

El camino hacia la cueva los llevó por un denso bosque en las afueras del pueblo. La niebla volvía a aparecer a medida que avanzaban, como si las sombras supieran que estaban cada vez más cerca de descubrir su origen.

Los árboles se volvían más altos y antiguos, y el aire se volvía más pesado. Marta lideraba el grupo, con el mapa en la mano y la mirada fija en el sendero que apenas podía distinguirse entre la maleza.

"Debe estar cerca," murmuró Don Eusebio, su mirada atenta a los detalles del paisaje. "El roble que mencionaron los ancianos debería estar por aquí."

Caminaron en silencio, sintiendo cómo el bosque los observaba. Y entonces, después de casi una hora de búsqueda, lo vieron: un gran roble, antiguo y retorcido, que se erguía en una pequeña colina. A su lado, oculta entre la vegetación y las rocas, se encontraba la entrada de una cueva oscura y profunda.

"Es aquí," dijo Marta con voz baja, como si no quisiera perturbar el lugar. "Este es el lugar donde se realizó el ritual."

El grupo se quedó en silencio por un momento, observando la entrada de la cueva. La oscuridad parecía casi tangible, y una sensación de antigüedad y poder emanaba del lugar.

"Vamos," dijo Tomás, encendiendo su linterna y avanzando hacia la entrada.

Dentro de la Cueva

La cueva era fría y húmeda, y sus paredes estaban cubiertas de inscripciones antiguas y símbolos que ninguno de ellos podía entender. A medida que avanzaban más profundamente en la caverna, el silencio se hacía cada vez más abrumador, roto solo por el eco de sus pasos.

Después de varios minutos de caminar, llegaron a una cámara amplia. En el centro de la sala, un altar de piedra se erguía, y a su alrededor, más símbolos grabados en el suelo y las paredes. El altar estaba cubierto de polvo, pero Marta pudo distinguir restos de velas negras y manchas oscuras que parecían haber sido dejadas por algún tipo de líquido derramado hace mucho tiempo.

"Este es el lugar donde hicieron el ritual," dijo Don Eusebio, acercándose con cautela al altar. "Lo puedo sentir. La energía aquí es... densa."

Marta se arrodilló frente al altar y, con manos temblorosas, comenzó a quitar el polvo de los símbolos grabados en la piedra. Había algo escrito, en una lengua que no reconocía, pero las imágenes eran claras: figuras oscuras emergiendo de una niebla espesa, rodeadas por personas que parecían ofrecerles algo.

"Esto... esto no es solo un ritual de invocación," murmuró Marta, sintiendo un escalofrío recorrer su cuerpo. "Es un pacto."

Ana se acercó, mirando los símbolos con los ojos muy abiertos. "¿Un pacto? ¿Con qué?"

"Con las sombras," contestó Don Eusebio, observando más de cerca las inscripciones. "Los antiguos habitantes del pueblo hicieron un trato con las sombras. Las invocaron para protegerse de algún tipo de amenaza, pero a cambio, les ofrecieron algo."

"Las ofrendas," dijo Luis, conectando las piezas. "Eso es lo que les ofrecieron."

"Sí," confirmó Marta. "Pero no fue suficiente. Las sombras exigieron más. Las almas de los habitantes del pueblo estaban vinculadas a estas criaturas, y por eso siguen aquí."

"Entonces, si rompemos el pacto, las sombras desaparecerán," dijo Ana, su voz llena de esperanza.

"Tal vez," respondió Don Eusebio. "Pero el ritual que las trajo aquí fue prohibido por una razón. Deshacerlo podría tener consecuencias que no podemos prever."

Descubriendo el Ritual

El grupo comenzó a buscar pistas en los alrededores de la cámara, buscando cualquier indicio de cómo revertir el pacto. Marta, revisando los antiguos pergaminos que habían quedado en el altar, encontró uno que parecía diferente a los demás. Estaba escrito en una lengua antigua, pero en la parte final había un fragmento en latín que Marta pudo leer con dificultad:



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En el texto hay: novelajuvenil, sobrenatural

Editado: 17.02.2026

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