Sombras en la niebla

Capítulo 16: Atrapados en el Tiempo

Capítulo 16: Atrapados en el Tiempo

La niebla rodeaba Hollow Creek como un ser viviente, pulsante y cambiante. A medida que el grupo se adentraba más en el bosque en busca del lugar donde se había realizado el pacto original, algo extraño comenzó a suceder. El aire se tornaba denso, más pesado de lo normal, y la sensación de estar siendo observados se volvía insoportable. Luis, Marta, Ana, Tomás y Don Eusebio caminaban en silencio, cada uno envuelto en sus propios pensamientos, pero todos conscientes de que algo sobrenatural estaba sucediendo a su alrededor.

De pronto, el paisaje que los rodeaba pareció cambiar de forma sutil pero inquietante. Los árboles eran los mismos, pero la disposición de las ramas y los senderos parecía... fuera de lugar. Como si hubieran estado caminando en círculos sin darse cuenta. La niebla, que ya era densa, ahora parecía tener un brillo extraño, un leve resplandor que distorsionaba la realidad.

Luis, que caminaba al frente, se detuvo de golpe. "Esto no tiene sentido. Ya hemos pasado por aquí."

Tomás, mirando a su alrededor, frunció el ceño. "Estoy seguro de que no. Pero ahora que lo dices... todo se siente raro, como si hubiéramos retrocedido en lugar de avanzar."

Don Eusebio, siempre el más calmado, observaba los árboles con atención. "El bosque nos está jugando una mala pasada. O tal vez sea la niebla misma."

Ana, que parecía estar escuchando algo que los demás no podían oír, de pronto habló en voz baja. "Siento que algo se repite. Como si estuviéramos atrapados en un bucle."

El grupo se detuvo por completo, dándose cuenta de que algo estaba muy mal. La niebla no solo estaba distorsionando su visión, sino que parecía estar alterando algo más profundo: el tiempo mismo.

El Tiempo Distorsionado

Marta fue la primera en notar que su reloj de pulsera estaba detenido. Lo había revisado antes de salir de la casa, y estaba segura de que funcionaba perfectamente. Pero ahora, las agujas no se movían, como si el tiempo hubiera dejado de fluir. "Mi reloj... está detenido," dijo, levantando la muñeca para mostrarlo a los demás.

"El mío también," dijo Tomás, revisando su propio reloj.

Luis miró el cielo, aunque la niebla lo cubría casi por completo. La luz, que antes había sido tenue y gris, ahora parecía no cambiar en absoluto. Era como si el día nunca terminara, como si estuvieran atrapados en una eterna penumbra.

"Esto no es normal," dijo Don Eusebio, su voz grave. "La niebla está afectando el tiempo. O más bien, estamos atrapados en algún tipo de espacio fuera del tiempo. Es como si estuviéramos en un lugar donde las reglas normales de la realidad ya no se aplican."

Ana, que siempre había sido más sensible a lo sobrenatural, parecía cada vez más inquieta. "Siento que estamos caminando sobre los pasos de alguien más. Como si estuviéramos reviviendo algo que ya ocurrió."

El grupo intercambió miradas nerviosas. Sabían que las sombras y la niebla estaban conectadas con el pacto original, pero esto era algo más grande. La niebla no solo era un fenómeno natural o una simple barrera. Parecía tener una inteligencia propia, una conciencia que jugaba con ellos.

Encuentros con el Pasado

Mientras seguían avanzando, una sensación cada vez más surrealista se apoderaba de ellos. Los sonidos del bosque se volvían cada vez más distantes, y el silencio se profundizaba. Entonces, algo ocurrió. A lo lejos, entre la niebla, comenzaron a ver figuras.

"¡Miren!" exclamó Marta, señalando hacia el horizonte.

A través de la espesa niebla, podían ver sombras de personas moviéndose, pero no parecían conscientes de su presencia. Eran figuras borrosas, vestidas con ropa antigua, como si pertenecieran a otra época.

"¿Qué es eso?" preguntó Ana, acercándose un poco más.

Luis entrecerró los ojos, tratando de discernir lo que estaba viendo. "Parece... el pueblo, pero de hace mucho tiempo."

Las figuras que se movían entre la niebla parecían estar repitiendo acciones cotidianas: caminaban, hablaban entre ellas, llevaban cestas llenas de productos del mercado. Pero todo parecía fuera de lugar, como si estuvieran viendo una proyección del pasado.

"Es como si estuviéramos viendo recuerdos," dijo Don Eusebio, observando con interés. "Fragmentos del pasado atrapados en la niebla."

Marta, de repente, reconoció una de las figuras. "¡Espera! Esa mujer... ¡es la madre de mi abuela! He visto fotos de ella."

El grupo se quedó paralizado. No solo estaban viendo el pasado, sino que estaban viendo a personas que conocían, o más bien, a sus antepasados.

"Esto tiene que ver con el pacto," dijo Luis, casi en un susurro. "Estamos atrapados en el mismo tiempo que ellos, reviviendo lo que pasó hace generaciones."

El Eterno Ciclo

Mientras continuaban su avance, las visiones del pasado se hacían más frecuentes. Podían ver a los habitantes del antiguo Hollow Creek preparando lo que parecía un ritual. Hombres y mujeres se reunían en círculo, con velas en las manos, murmurando oraciones en un lenguaje que ninguno de ellos entendía.

"Esto es lo que llevó al pacto," dijo Don Eusebio, observando con horror. "Estamos presenciando el momento en que todo comenzó."

El grupo observaba cómo los antiguos habitantes del pueblo, en su desesperación por protegerse de las sombras, invocaban fuerzas oscuras que no podían controlar. Los rostros de aquellos que participaban en el ritual eran una mezcla de miedo y determinación. Creían que estaban haciendo lo correcto, pero en realidad, estaban condenando a las generaciones futuras.

De repente, el ambiente se volvió opresivo. La niebla se arremolinaba a su alrededor con más fuerza, como si algo hubiera sido despertado por su presencia. Y entonces, sin previo aviso, el tiempo pareció romperse por completo.



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En el texto hay: novelajuvenil, sobrenatural

Editado: 17.02.2026

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