Sombras en la niebla

Capítulo 19: El Pacto Roto

Capítulo 19: El Pacto Roto

La mañana en Hollow Creek amaneció con un silencio abrumador, como si el mismo pueblo estuviera conteniendo el aliento. El grupo no había dormido mucho la noche anterior; las pesadillas los habían dejado exhaustos y tensos. Cada uno se movía con cautela, conscientes de que la niebla, aunque parecía menos densa, ocultaba aún más secretos que antes. Sabían que el enfrentamiento final con las sombras estaba cerca.

Luis, Marta, Ana, Tomás y Don Eusebio se reunieron en la pequeña sala de la casa de Luis. Las luces del amanecer apenas penetraban la gruesa niebla que se aferraba al pueblo como un velo maldito. El Guardián del Tiempo había desaparecido sin dejar rastro, y eso solo hacía que el grupo sintiera que algo importante estaba por suceder.

"Lo hemos liberado todo," dijo Luis con una mezcla de culpa y determinación. "Pero también hemos despertado algo que no comprendemos completamente."

Don Eusebio, siempre el más sabio y prudente, miró al grupo con gravedad. "El pacto que hemos liberado es más antiguo de lo que cualquiera de nosotros imaginaba. Está ligado a las sombras, pero también a algo más grande, algo que ha estado esperando este momento por siglos."

Marta miró al anciano con preocupación. "Si ya hemos liberado a las sombras, ¿qué más puede haber?"

Don Eusebio suspiró profundamente. "Hay un pacto ancestral, un acuerdo que los primeros habitantes de este lugar sellaron para proteger al pueblo de las entidades oscuras. Romper ese pacto, accidentalmente o no, desataría una oscuridad que podría consumirnos a todos."

Luis frunció el ceño, sintiendo una creciente incomodidad. "¿Y cómo sabemos que no lo hemos roto ya?"

Un Descubrimiento Desconcertante

Ana, siempre sensible a las energías que rodeaban Hollow Creek, habló con voz temblorosa. "Anoche, en mis pesadillas, vi algo. No era solo el sacrificio. Vi un acuerdo, un juramento. No lo entendí del todo, pero las sombras estaban ahí, como si estuvieran esperando algo más."

Tomás, con el rostro pálido, asintió. "Yo también lo vi. Pero pensé que era solo otra pesadilla."

Marta miró a Luis. "¿Y si el ritual que encontramos en la caverna era solo una parte del pacto? ¿Y si hay algo más que no sabemos, algo que ya hemos roto?"

Luis, golpeado por una súbita comprensión, miró a Don Eusebio. "¿Es posible que hayamos roto el pacto al destruir el símbolo en la caverna? ¿Es eso lo que las sombras estaban esperando?"

Don Eusebio, visiblemente perturbado, tardó unos segundos en responder. "Es posible. El símbolo era parte del sello que mantenía a las sombras bajo control. Romperlo sin entender completamente lo que estábamos haciendo podría haber liberado algo peor."

La habitación se llenó de un silencio sepulcral. Todos sabían que el peligro al que se enfrentaban era mayor de lo que habían imaginado. Habían creído que destruir el símbolo sería el final de la maldición, pero en lugar de eso, parecía haber sido solo el comienzo de algo mucho más oscuro.

El Antiguo Juramento

Después de varias horas de deliberación, el grupo decidió regresar al bosque. Sabían que tenían que encontrar el lugar donde el pacto original se había sellado, y entender cómo habían roto el acuerdo con las entidades oscuras.

La niebla parecía más espesa cuanto más se adentraban en el bosque. Los árboles susurraban en un lenguaje que ninguno de ellos entendía, y las sombras se deslizaban entre las ramas, observándolos. No tardaron mucho en llegar a un claro, uno que no recordaban haber visto antes. En el centro del claro había un antiguo altar de piedra, mucho más grande que el que habían encontrado en la caverna. El aire alrededor del altar era denso, casi tangible, como si el tiempo mismo se hubiera detenido.

Luis se adelantó, con una mezcla de temor y curiosidad. "Esto... esto es donde todo comenzó."

El altar estaba cubierto de inscripciones en un idioma que ninguno de ellos conocía, pero había algo en esas palabras antiguas que resonaba en su interior. Una fuerza oscura, casi palpable, emanaba de la piedra.

Don Eusebio se acercó al altar, su rostro serio. "Este es el lugar del pacto original. Aquí es donde se hizo el juramento para mantener a las sombras bajo control."

Marta miró las inscripciones con una creciente sensación de inquietud. "¿Y cómo lo rompimos?"

Ana, que había estado examinando los alrededores, señaló un objeto en el suelo cerca del altar. "Miren esto."

Era una antigua vasija de cerámica, rota en pedazos, y dentro de ella había algo que parecía un amuleto de piedra, grabado con símbolos similares a los que habían visto en la caverna. Luis se agachó para recoger el amuleto, pero tan pronto como sus dedos lo tocaron, un estremecimiento recorrió el claro.

El suelo tembló bajo sus pies, y la niebla se arremolinó violentamente alrededor de ellos. Las sombras, que hasta ese momento habían estado acechando a distancia, comenzaron a moverse hacia el altar, sus formas distorsionadas y espeluznantes cada vez más cercanas.

"¡Cuidado!" gritó Don Eusebio, retrocediendo.

Luis dejó caer el amuleto, horrorizado. "¿Qué está pasando?"

El Pacto Accidentalmente Roto

Don Eusebio, que siempre había mantenido la calma, ahora parecía asustado por primera vez. "Al romper el sello en la caverna, iniciamos algo que no entendíamos completamente. Las sombras no estaban selladas solo en ese lugar. Estaban atadas a un pacto mayor, y nosotros lo rompimos sin saberlo."

Las sombras se arremolinaban alrededor del altar, cada vez más densas, como si el mismo aire estuviera siendo devorado por ellas. Ana, Marta y Tomás retrocedieron, mientras Luis y Don Eusebio se mantenían junto al altar.



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En el texto hay: novelajuvenil, sobrenatural

Editado: 17.02.2026

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