Sombras Eternas

Capitulo 8:

La bruma cubría Ashwood como un manto espectral, desdibujando las siluetas de los árboles y creando un ambiente casi irreal. Elena se adentraba en el bosque con paso firme, guiada por una mezcla de intuición y urgencia. El peso de las revelaciones recientes la hacía sentir más vulnerables y fuerte a la vez. Había secretos que necesitaba desenterrar, verdades que solo el silencio del bosque podía revelar.

Stefan la acompañaba en silencio, observándola con una mezcla de preocupación y admiración. Sabía que cada paso que daban los acercaba al borde de un precipicio invisible, pero también entendía que Elena debía recorrer ese camino por sí misma.

— No podemos seguir huyendo — dijo él con voz suave—. Es hora de enfrentar lo que se esconde bajo las raíces de Ashwood.

Elena asintió, sin apartar la vista del sendero que se perdía entre los árboles oscuros.

En la profundidad del bosque, encontraron una antigua cripta cubierta de musgo y raíces. Las puertas de hierro estaban entreabiertas, como si esperaran ser descubiertas. Elena sintió un escalofrío recorrer su espalda, una mezcla de temor y fascinación.

— Aquí comienza la verdad — susurró.

Adentro, el aire estaba pesado y frío, impregnado del olor a piedra húmeda y tiempo detenido. Grabados en las paredes narraban historias de pactos olvidados, de almas atrapadas y promesas rotas.

Mientras exploraban, Damon apareció inesperadamente, con una expresión tensa. Había rastreado a Elena y Stefan, decidido a no dejarlos solos en un momento tan crucial.

— Esto se está complicando — dijo—. Katherine y Iker han hecho más movimientos de los que creemos.

Elena sintió que el círculo se cerraba, que las piezas se reunían para formar un mosaico peligroso.

Entre las sombras de la cripta, encontraron un relicario antiguo, cubierto de símbolos que Elena apenas podía comprender. Cuando lo tocó, una corriente de energía la atravesó, despertando imágenes de su antepasada Isabela y de un poder que latía en su interior, dormido pero vivo.

— Esto es más grande que nosotros — dijo Stefan—. La lucha no es solo por Ashwood, sino por la esencia misma de lo que somos.

Al salir de la cripta, el cielo comenzaba a teñirse de rojo con la llegada del amanecer. La batalla invisible continuaba, y con cada hora que pasaba, las fuerzas en juego se volvían más implacables.

En la mansión de los Pierce, Katherine se preparaba para un ritual que podría cambiar el equilibrio de poder. Rodeada de velas negras y antiguos símbolos, susurraba palabras en una lengua olvidada, invocando fuerzas que iban más allá de la comprensión humana.

— El poder no se concede, se toma — murmuró—. Y yo estoy lista para reclamar lo que es mío.

El capítulo termina con Elena contemplando el horizonte desde lo alto de una colina, sintiendo cómo la sombra de la guerra se cernía sobre Ashwood, lista para envolverlo todo en su oscuro abrazo.



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En el texto hay: vampiros, humana

Editado: 05.08.2025

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