El resplandor de las tres lunas seguía brillando sobre el Reino de las Sombras Luz cuando la celebración del cumpleaños de Lunaria llegó a su fin. El eco de las melodías mágicas aún flotaba en el aire, pero lo que nadie podía negar era la sensación de cambio, un presentimiento que se colaba entre las risas, los abrazos y los brindis.
En el gran salón, toda la familia se había reunido.
Lucian y su esposa demonio estaban al lado de su hija Lunaria, que aún sostenía entre las manos el Libro de la Vida. A un lado, Evelyn observaba con sus hijos mayores —los mellizos— y los trillizos, que jugaban con destellos de magia bajo la atenta mirada de su padre. Más allá, Lyra y Dante, los sabios guardianes, conversaban en voz baja, con sonrisas que ocultaban un secreto que muy pronto saldría a la luz.
—Hace tiempo que no estábamos todos así —dijo Evelyn, levantando una copa con una sonrisa cálida—. Unidos, en paz… y vivos.
Lucian asintió.
—Y fuertes —añadió con orgullo—. Aunque no sé cuánto durará la calma. El libro no miente.
Lunaria, sentada entre sus tíos y primos, giró las páginas del libro una y otra vez.
—No entiendo —murmuró—. Dice que “el nuevo ciclo ya comenzó”. ¿Qué significa eso exactamente?
Lyra la miró con ternura.
—Que las eras no terminan, Lunaria. Solo se transforman. Y cuando la vida se renueva… algo nace.
Los ojos de Dante brillaron, y por primera vez en años, Lyra dejó escapar una risa ligera.
Evelyn la miró con curiosidad.
—¿Por qué esa sonrisa, madre? Hace mucho no te veo tan… radiante.
Lyra respiró hondo y se levantó. Todos se quedaron en silencio.
—Porque, mis amores —dijo con voz suave pero firme—, la vida no deja de sorprendernos.
Dante se acercó y tomó su mano.
—Y porque, después de tantos siglos… la familia volverá a crecer.
El silencio se transformó en un coro de asombro.
—¿Madre…? —susurró Evelyn, sin creerlo.
—¿Vas a tener un bebé? —preguntó Lucian, sonriendo incrédulo.
Lyra asintió, con lágrimas brillando en sus ojos dorados.
—Sí. Después de tantos años, una nueva vida late en mi interior.
Lunaria, emocionada, se lanzó a abrazarla.
—¡Abuela! ¿Entonces tendré un tío o una tía bebé?
—Así parece, mi pequeña luz de luna —dijo Lyra riendo—. Y tú serás una de sus guardianas.
Las mellizas de Evelyn empezaron a aplaudir, y los trillizos giraron a su alrededor con chispas de magia blanca. Todo el salón se llenó de energía pura. Era como si el universo respondiera a aquella noticia bendiciéndolos.
Dante miró a su esposa con una mezcla de orgullo y amor antiguo.
—El destino nos da otra oportunidad, Lyra. Quizás esta nueva vida traiga equilibrio a lo que viene.
Ella asintió.
—O tal vez sea la llave que Lunaria necesitará cuando el libro se abra de nuevo.
Lunaria los observó con atención.
—¿Creen que este bebé… tiene algo que ver con la profecía?
Lyra la miró con esa sabiduría que solo los siglos regalan.
—Todo lo que nace en tiempos de cambio tiene un propósito, mi niña. Pero el tuyo y el de ese nuevo ser están entrelazados.
Evelyn miró a su madre con los ojos húmedos.
—Nunca pensé que volvería a ver algo así —dijo—. Después de tantas guerras, pérdidas y victorias, la vida sigue eligiendo a nuestra familia.
—Porque la sangre de los elegidos no se apaga —respondió Lyra—. Solo se transforma con cada generación.
La noche cayó sobre el reino, y el cielo se llenó de estrellas que parecían danzar.
Lunaria miró hacia arriba, sintiendo un suave cosquilleo en el pecho. Una voz susurró en su mente:
> “El nuevo corazón que late en la oscuridad será tu guía…
cuando la sombra vuelva a reclamar su trono.”
Su respiración se detuvo un instante. Miró a Lyra, que sonreía mientras todos la abrazaban.
El brillo en los ojos de su abuela le confirmó que ella también había escuchado el mensaje.
Esa noche, mientras las risas llenaban el palacio, dos corazones recién unidos —el de Lunaria y el del bebé por venir— empezaron a latir al mismo ritmo del destino.
Y en lo más profundo del Reino del Velo, donde la oscuridad dormía, algo despertó…
Un eco antiguo murmuró entre las sombras:
> “El equilibrio se ha roto.
Y solo la sangre del linaje podrá restaurarlo.”