El cielo se teñía de un crepúsculo dorado y violeta. Las nubes danzaban en silencio sobre el castillo de cristal, mientras el Libro de la Vida flotaba sobre el altar, abierto en una nueva página escrita con fuego y luz.
Lyra y Dante permanecían frente a él, sabiendo que aquello no era una simple llamada… sino una profecía.
—El libro despierta cuando el equilibrio peligra —susurró Lyra.
—Y esta vez, no solo está en juego el reino —respondió Dante, mirando a lo lejos—, sino todo lo que construimos.
Uno a uno, llegaron los herederos.
Las mellizas Selene y Aradia, montadas en dragones elementales, descendieron con su fuego azul y viento espiralado.
Evelyn, acompañada por sus trillizos mayores —Kael, Mira y Eron—, entró con paso firme, seguidos por sus trillizas menores, aún jóvenes pero llenas de curiosidad.
Lucian y su esposa demonio llegaron con Lunaria, su hija, cuyo poder oscuro vibraba con pureza y fuerza contenida.
Pero fue entonces cuando una luz más brillante que todas iluminó la sala:
Aurelina, la hija menor de Lyra y Dante, apareció en medio de una ráfaga de viento cálido.
Su cabello tenía reflejos plateados como la luna, pero en su piel ardía la luz dorada del sol.
El libro reaccionó a su presencia: flotó hacia ella y giró lentamente, como si la reconociera.
Lyra, con lágrimas contenidas, susurró:
—La hija del sol y la luna… la promesa de equilibrio.
Aurelina se acercó al altar, sus ojos brillando en tonos dorados y plateados.
—El libro me habla, madre. Dice que la oscuridad no busca solo destruirnos… sino reemplazar la luz.
El aire se volvió denso.
Selene dio un paso adelante.
—Entonces el libro te eligió. Sin ti, no podremos mantener el equilibrio.
Aurelina levantó las manos, y los elementos respondieron: el fuego danzó, el aire cantó, el agua ascendió en forma de espiral, y la tierra tembló suavemente.
En ese instante, el símbolo ancestral del equilibrio —sol y luna entrelazados— apareció grabado en el suelo.
Lyra alzó la voz, con fuerza y amor:
—Desde este momento, todos los linajes, todos los poderes, todas las sangres… se unirán bajo un solo nombre.
> La Orden del Equilibrio.
Los descendientes se colocaron en círculo alrededor de Aurelina.
Kael, con su fuego curativo, encendió el primer anillo.
Mira, con el aire y la mente, extendió el segundo.
Eron, sombra y luz, formó el tercero.
Lunaria añadió el poder demoníaco purificado, tejiendo la cuarta capa.
Y las mellizas Selene y Aradia cerraron el círculo con fuego y viento sagrado.
Aurelina se situó en el centro, el libro flotando frente a ella.
> “El equilibrio nace de la unión.
Pero el caos solo puede ser vencido por la pureza del amor.”
La voz del libro resonó en todas sus mentes.
Entonces, la oscuridad descendió.
El techo del salón se agrietó y un viento gélido apagó las antorchas.
Una sombra gigantesca emergió, su cuerpo hecho de humo y lamentos.
> “Ustedes creen ser la luz… pero incluso la luz proyecta sombra.”
Dante empuñó su espada, Lyra invocó su fuego azul, y los hijos del equilibrio se prepararon.
La criatura lanzó un rugido que estremeció los muros del castillo.
Aurelina cerró los ojos.
—No es con fuerza… es con unión —dijo en voz baja.
Tomó las manos de sus hermanos y de sus padres, y una explosión de energía los envolvió a todos.
Los elementos se fusionaron en una luz blanca que cegó al enemigo.
El fuego ardió sin consumir, el aire purificó la oscuridad, el agua selló las heridas, y la tierra absorbió el mal.
Cuando la luz se disipó, el demonio ancestral había desaparecido.
Solo quedaron las ruinas de un poder vencido.
Lyra cayó de rodillas, exhausta.
—Aurelina… —susurró—, lo lograste.
Dante la sostuvo y miró a su hija menor, con el orgullo más puro.
—No solo lo logró, Lyra. Lo restauró todo.
El libro volvió a cerrarse lentamente, dejando una frase final escrita con luz:
> “El equilibrio renace en la hija del sol y la luna.
Donde ella camine, la paz seguirá sus pasos.”
Aurelina se acercó a sus padres y los abrazó.
—No fue mi poder —dijo con humildad—. Fue el nuestro.
Y en ese momento, la Orden del Equilibrio selló su juramento eterno.
Las generaciones futuras serían guardianas del amor, la magia y la unión entre especies.
El mundo, por primera vez en siglos, respiró paz.
Pero lejos, en el horizonte, una bruma oscura se movió entre las montañas, observando en silencio…
El equilibrio había vuelto,
pero el caos nunca desaparece del todo. 🌙🔥