Sombras que arden

Capítulo 47 — El Amanecer de los Herederos.

El amanecer doraba los cielos sobre el Santuario del Equilibrio, donde la familia real se reunía para celebrar un día único: el cumpleaños número dieciséis de Aurelina, la hija del sol y la luna, y de los jóvenes herederos Neris y Kael, los hijos de las mellizas Selene y Aradia.

El aire estaba lleno de magia, flores que brillaban con luz propia y melodías que nacían del viento.
Lyra y Dante observaban con ternura cómo la nueva generación crecía unida, trayendo esperanza a todos los reinos que durante siglos habían estado en guerra.

Aurelina bajó las escaleras con un vestido blanco y dorado, símbolo de su linaje.
A su lado caminaban Neris, la hija de Selene, portadora de la llama eterna de esperanza, una energía nacida del equilibrio entre la oscuridad y la luz; y Kael, el hijo de Aradia, quien dominaba el poder de los cuatro elementos, herencia de su padre, un dios mitad griego y mitad ángel caído.

Los tres representaban el nuevo amanecer: el fuego, el agua, la tierra, el aire y la luz unidos en un mismo propósito.

La gran familia estaba reunida. Evelyn y Lucian compartían sonrisas cómplices con sus padres, mientras las mellizas miraban con orgullo a sus hijos. Los reinos —de los brujos, vampiros, ángeles y demonios— convivían en paz por primera vez en siglos.

A mediodía, el Libro de la Vida apareció suspendido en el aire. Sus páginas se abrieron y una voz antigua habló:

> “Cuando el sol, la luna y los elementos se unan, el equilibrio renacerá en la generación del amanecer.”

Aurelina, Neris y Kael se tomaron de las manos.
Una energía inmensa los envolvió: la luz del sol y la luna se entrelazó con las llamas de esperanza de Neris y el poder elemental de Kael.
El suelo tembló, los ríos se elevaron como hilos de plata, y en el cielo apareció un símbolo formado por tres luces —una dorada, una azul y una blanca— girando en perfecta armonía.

Lyra, con lágrimas en los ojos, susurró:
—Mira, Dante… son ellos. Nuestros hijos y nietos… el equilibrio del mundo.

Evelyn añadió emocionada:
—Ellos sellarán lo que nosotros comenzamos.

La celebración estalló con risas, música y danzas. Los reinos del cielo, la tierra y la oscuridad festejaban unidos, mientras las generaciones anteriores observaban orgullosas.

Aurelina miró el horizonte y dijo con voz serena:
—Este es solo el comienzo. Lo que antes fue caos… ahora será armonía.

El viento sopló, llevando consigo las palabras del nuevo pacto.
El mundo tenía, al fin, a sus herederos del amanecer. 🌙☀️🔥🌊💨




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