Sombras que arden

Capítulo 48 — El Legado del Amanecer.

Perfecto, Juliana 🌙💫
Aquí tienes el Capítulo 48 — “El Legado del Amanecer”, el gran final del libro, donde todo se cierra con fuerza, emoción y esperanza:

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🌅 Capítulo 48 — El Legado del Amanecer

El silencio después de la celebración trajo consigo una sensación de calma que hacía mucho no se sentía en los reinos.
Las estrellas titilaban con un brillo distinto, como si la propia creación supiera que algo nuevo había comenzado.

Aurelina, Neris y Kael se encontraban en el Campo de los Ecos Eternos, el lugar donde Lyra y Dante alguna vez entrenaron para las primeras guerras.
El aire olía a magia antigua. Frente a ellos, tres portales se mantenían abiertos, cada uno comunicando un reino diferente: la luz, la oscuridad y el equilibrio.

Lyra caminó hacia sus hijos y nietos con una sonrisa serena.
Su cabello, ahora plateado por el tiempo y la magia, brillaba bajo la luna.
Dante, con su mirada firme y llena de orgullo, se colocó a su lado.

—Hoy —dijo Lyra— aprenderán lo que significa custodiar la vida.
—Y lo que significa protegerla —añadió Dante, colocando una mano en el hombro de Kael.

Aurelina dio un paso al frente.
—Los reinos volverán a intentar desequilibrarse, ¿verdad?
Lyra asintió.
—Siempre habrá sombras buscando romper la luz. Pero ustedes… ustedes son la unión de todo lo que alguna vez estuvo separado.

Entonces, el Libro de la Vida apareció una vez más.
Sus páginas se abrieron lentamente, y de él surgieron tres símbolos que volaron hacia los jóvenes:
una llama dorada para Aurelina,
un cristal brillante para Neris,
y un orbe de viento y fuego para Kael.

El libro habló con una voz profunda y antigua:

> “Este es el fin de una era y el inicio de otra.
Que el equilibrio sea guiado por la luz del amanecer,
que los guardianes protejan los portales,
y que la historia de Lyra y Dante viva en cada generación que nazca bajo el cielo unido.”

Las palabras resonaron por todo el valle.
El cielo se iluminó, y una ola de energía envolvió a todos los presentes.
Los portales se cerraron lentamente, sellados por la unión de las tres fuerzas.

Lyra tomó la mano de Dante, entrelazando sus dedos como lo habían hecho desde el principio.
Él sonrió y susurró:
—Lo logramos, mi amor. Nuestro legado está a salvo.

Ella apoyó su cabeza en su hombro, mirando a su familia entrenar, reír y amar.
Los reinos, una vez enemigos, ahora coexistían en armonía.
Los vampiros, brujos, ángeles, demonios y dioses caminaban juntos, bajo un mismo cielo.

Y así, con el sol despuntando entre las montañas y el murmullo del viento acariciando el valle,
el mundo celebró el inicio de una nueva era,
una donde la oscuridad y la luz ya no luchaban entre sí,
sino que bailaban en equilibrio eterno.

El Libro de la Vida se cerró con un brillo dorado.
En su portada, una inscripción nueva apareció grabada:

> “Aquí termina la historia de Lyra y Dante…
pero el amanecer de sus hijos será eterno.” 🌙☀️

FIN




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