Someone to you

41. Experiencias

41.

Experiencias.

 

El ser humano podía ser y se hallaba de muchas formas. Podía ser capaz de lo mejor y de lo peor. Si no existieran humanos malos nunca reconoceríamos los buenos y viceversa. Nadie es completamente malo y descorazonado al igual que no existe nadie completamente bueno y bondadoso. Alguien puede ser egoísta y egocéntrico hasta que se trate de salvar la vida de uno cercano. Alguien puede ser carismático y humilde hasta que se trate de salvar su vida y dejar atrás el resto por el suyo único.

Cada característica que nos describe es parte de lo que somos. Nadie puede decidir sobre nosotros. Nadie puede decirnos “eres bueno” o “eres malo”. ¿Qué nos diferencia? ¿Qué sabe esa persona de ti que sepa con tanta certeza ese hecho?

Nosotros mismos somos los únicos que nos conocemos. Cuando andamos por cualquier sitio buscando a una persona que nos acompañe el resto de nuestra vida, siempre pensamos “Quiero que me conozca de verdad. Quiero que sepa todos los rincones de mi ser. Que no tenga que ser yo la que deba hablar. Que ya me haya descubierto por completo.”

Esa persona no existe. Solo se encuentra dentro de ti. Eres la única que se puede controlar cuando sabe que lo necesita. La única persona que sabe cómo reaccionaría. La única que puede cambiar por su bien. La única que toma decisiones para su propio cuerpo y para ella o él mismo.

Austin era una especie de profesor para mí. Cada lección que él aprendía él me enseñaba. Yo siempre escuchaba atentamente. Éstos me enseñaban más que las propias clases cuando era menor de edad. Estas experiencias son dignas de las que aprender. Son de las que te hacen mirar tú alrededor con otros ojos. Las que te preparan con precaución a lo hay allá afuera.

Parecía mentira que a sus veinte años anduviese con tales lecturas de antaño. Que con tan solo esa edad ya supiese más de la vida que otros. Seguramente hubiese gente que anduviese con historias peores o como tales, pero esto no era una competición, era un observación de quiénes los habían absorbido de tal manera que aprendieron de ello o los que siguen estancados o sin comprender la gravedad de la situación. El cómo poner en práctica esas experiencias y hacer de tu persona una mejor y no la escusa a tus acciones.

Austin era ejemplo de ello. Mejoraba cada día que pasaba. Era mejor persona porque él quería serlo. Se sentía a gusto así. Buscó ayuda en el proceso, y eso está bien. A veces solos no podemos. Ocasionalmente podemos necesitar ese empujoncito o esa persona que nos anime a cumplir nuestros objetivos.

Es parte de la vida.

Las experiencias están ahí para enseñarnos. Ya sean malas o buenas. Al fin al cabo, a todos nos acaban vivirlas.

—¿Interrumpo algo? —escuché la voz de Lauren adentrando la vivienda.

—¡Estamos en el salón! —señalé en un grito.

Poco a poco comencé a escuchar cómo los pasos de Lauren se acercaban al salón donde Austin y yo estábamos espachurrados en el sofá. Mi cabeza sobre su hombro y su mano moviendo en caricias mechones de mi cabello. Solo que no eran pasos de una sola persona, había alguien a su lado.

En seguida las sombras de ambas personas aparecieron en la sala.

—¿No serán la pareja más mona?—se burló mi amiga con una sonrisa picaresca. Volteé mi mirada hacia la persona al lado de Lauren y vi a Amelia carcajeando bajito mientras que nos miraba orgullosa a Austin y a mí.

Lauren vestía un vestido azul marino ajustado a sus caderas. La quedaba bien pues era bastante delgada. A su derecha se encontraba Amelia con su blusa blanca de puntos negros y vaqueros de pitillo. Mi amiga cartera llevaba con ella un pequeño bolso con lo esencial mientras que la siguiente llevaba su bolso enorme con cien cosas adentro. Seguramente no utilizase ni la mitad, pero igual lo llevaba por el “y si”.

Gruñí, con la cabeza tapada sobre el hombro de mi novio, pero en seguida la mostré para saludarlas a ambas.

—¡Amelia!, no sabía que venías. —en seguida que la tuve cerca la estreché en mis brazos y la apreté junto a mí.

La miré de nuevo y ella contestó, —Austin me dijo que me necesitarías.

Miré directamente a él y Austin sonrió de manera cómplice.

Sonreí porque sabía el porqué de sus acciones.

—¿Por qué os miráis así? Parece que vais a matar a alguien—comentó Lauren. En seguida me giré a ella y la abracé. Austin ya lo había hecho y había abrazado a Amelia aún habiéndola visto esta mañana. Ellos dos eran una pareja muy amorosa. Se notaba que Amelia era una especie de madre para él. Lo que Olivia Michaelson no le rellanaba en él, ella lo hacía.

—No vamos a matar a nadie—indiqué jocosa—. Austin sabe lo que hace.

Noté cómo Austin le rodeó con su brazo el hombro a Amelia y así pude ver con más facilidad la diferencia de altura. Sin embargo, no era tanta como conmigo. Para ser mujer, Amelia era bastante alta.

—¿Qué quiere decir eso?

—Quiere decir—comenzó Amelia, su voz animada— que no va a tener que preocuparse de que hoy salgamos de la tienda sin vestido porque yo estoy aquí con ustedes.

—¿No estoy yo aquí para esto? —inquirió Lauren.

—Aceptémoslo, Michaela no tiene los mismos gustos que tú y va a ser una batalla sin muerte.

—Que agradable…—ironicé en un susurro.

—¿¡Qué!?—me señaló de repente—¿No querías ir de compras conmigo?

—Claro que sí—negué—. Solo que nos podemos tirar una eternidad ahí tú y yo solas. No tenemos los mismos gustos para la ropa. Discutiremos demasiado. ¿No recuerdas la última vez?

Lauren resopló ante el recuerdo.

Acabamos ambas indignadas y casi rasgamos unas cuantas camisetas porque no nos decidíamos por las mismas prendas. Era horrible. Lauren tiraba de mis camisetas con las manos mientras que yo tiraba de las que había escogido ella y quería comprar por mí. Tiramos de la ropa cómo si se tratase del juego de la soga. Ella lanzó mi camiseta lila por los aires y calló sobre la dependiente que justamente nos acababa de preguntar si teníamos algún problema y que si nos podía ayudar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.