Miré alrededor, con el corazón acelerado. ¿Dónde estaba? No, no… tenía que ser un sueño. “Tranquila, solo es un sueño”, me repetí a mí misma mientras cerraba los ojos. A la cuenta de uno, dos y tres iba a despertar.
Esperé un momento, abrí los ojos… Pero seguía en el mismo lugar.
Probablemente era un sueño realista, de esos que había leído en libros. No tenía que preocuparme.
Me moví hacia el borde de la cama para bajarme, pero al intentar ponerme de pie… ¡BUM! Mis pies se enredaron con las sábanas y caí contra el piso. “Vaya, qué buena suerte”, pensé con ironía.
Entonces, escuché una risita. Una risa femenina, burlona.
¿Había alguien más aquí?
Quise mirar hacia arriba, pero el enorme vestido que llevaba puesto apenas me dejaba moverme. Escuché pasos acercarse, hasta que frente a mis ojos aparecieron unas botas blancas altas. Una mano se extendió hacia mí: delicada, bien cuidada, aunque con pequeñas cicatrices en los dedos.
—Parece que alguien necesita ayuda —dijo una voz femenina. No era suave ni grave, más bien neutral, con un matiz burlón.
—¿Te vas a quedar ahí toda la mañana?
Con esfuerzo extendí mi brazo y tomé su mano. “Suave”, fue lo primero que pensé al sentirla. Me ayudó a levantarme, y por un instante la luz del sol me cegó. Cuando mi vista se ajustó, la vi…
Creo que nunca había visto a una chica tan hermosa. Cabello castaño claro y ondulado, alta, con ojos que parecían el mar de noche: azul oscuro, brillantes y calmados. Tenía pequeñas pecas en la nariz, pestañas largas y labios rosados. Vestía una chaqueta negra sobre una camisa blanca, pantalón y chaleco negros brillantes, y esas botas blancas que había notado primero.
La observé con asombro, hasta que su sonrisa burlona me sacó de mi trance.
—Sé que soy hermosa, pero tenemos algo más importante que hacer.
Parpadeé, retrocediendo un paso.
—¿Dónde estoy? ¿Quién eres? ¿Por qué estoy vestida así?
Las preguntas salieron atropelladas, pero antes de que pudiera seguir, alguien intentó abrir la puerta de la habitación. La manilla se movía, aunque una silla la mantenía atorada.
—Llegaron más rápido de lo que pensé —dijo la chica, y su tono burlón desapareció. Me tomó del brazo con firmeza. —Tenemos que…
Un golpe interrumpió sus palabras.
—¡Abre la puerta! —gritó una voz masculina desde afuera.
Instintivamente di un paso hacia allí, pero la mano de la chica me detuvo.
—No querrás abrir —me dijo con seriedad.
Otro golpe sacudió la puerta.
—¡Si no abres ahora, la tumbaré! —rugió la misma voz, y escuché cómo pedían refuerzos.
La chica miró alrededor, hasta que fijó la vista en la ventana. Su agarre en mi brazo se hizo más fuerte.
—Bien… realmente tenemos que irnos. Tendremos que saltar.
—¿Qu…?
No terminé la frase. La puerta se abrió de golpe y cuatro hombres con túnicas negras y capuchas entraron en la habitación. Sus ojos se clavaron en nosotras.
La chica caminó hacia la ventana con rapidez, arrastrándome con ella.
—¡Detente ahí! —gritó uno de los hombres.
Ella subió un pie al marco de la ventana y me pegó contra su cuerpo.
—Espero que no le tengas miedo a las alturas —me susurró.
Antes de que pudiera procesar lo que pasaba, saltó, llevándome con ella.
Un grito poderoso y aterrador salió de mi garganta mientras el mundo se desvanecía bajo mis pies.
«★»★«★»★«★»★»★«★»★«★»★««★»★«★»
Hola, hola! 🌟
Primero que nada, una disculpa enorme por haberme tardado en montar este capítulo.❤️
También quiero aprovechar para desearles un feliz año nuevo 🎉. Espero que este 2026 les traiga prosperidad, felicidad y muchísimo amor. Que cada meta que tengan se acerque un poquito más, y que este año esté lleno de historias bonitas, tanto dentro como fuera de los libros.
Como compensación por estos días sin publicación, durante los próximos dos días voy a estar subiendo dos capítulos seguidos, así que prepárense para maratonear un poquito 😌📚.
Y ahora sí... ¿Que tal les pareció este capítulo?
¿Muy corto?
¿Loco?
¿O un poco WTF?
¡Hasta el próximo capítulo! Dónde el sueño sigue transformándose... 🌙✨