Somnia: Cuando la realidad se quiebra.

Cuando la realidad no despierta...

Mi grito se escuchó por los cielos. Me aferré a ella con desesperación y temblando, abrí uno de mis ojos para mirarla.

Estaba… ¿sonriendo?

¿Tranquila?

¿Cómo podía estarlo si estábamos cayendo por una ventana?

¿Acaso para ella era normal saltar desde una ventana?

Las preguntas mentales me inundaron sin piedad. Bajé la mirada y entonces las vi: enormes rocas puntiagudas esperándonos como si fueran trampas preparadas. Íbamos directo hacia ellas.

Otro grito salió de mí, más desesperado que el primero. Cerré los ojos con fuerza, esperando el golpe, el dolor, algo. Pero nada llegó.

En cambio, escuché su voz:

—Ya puedes abrir los ojos.

Lo dijo con una calma que no tenía sentido. Aun así, obedecí. Abrí los ojos lentamente, como si el tiempo se moviera en cámara lenta… y lo que vi me dejó sin aire.

El paisaje era hermoso. Irreal. El sol escondiéndose en el horizonte, reflejándose en el agua como si alguien hubiera pintado el mundo con oro líquido. Aves volaban sobre el mar abierto, y las rocas puntiagudas… estaban justo debajo de nosotras. Muy cerca. Demasiado cerca.

Miré a la chica.

—Es hermoso, lo sé —dijo con una sonrisa orgullosa.

Pero entonces me di cuenta de algo.

—¿Estamos flotando?

La pregunta salió sola, sin filtro.

—¿Tú crees? —respondió con diversión, como si mi shock fuera entretenimiento gratuito.

—¿Cómo…?

—Te lo explico después.

Me interrumpió justo antes de que, por alguna fuerza o poder extraño, empezáramos a movernos hacia el campo verde junto a la torre de la que, presumo, había salido.

Seguí el largo de la estructura y… vaya. ¿Era la torre de Rapunzel? ¿O el castillo de la Bestia? Tal vez ambos. Un híbrido raro pero brutal.

Estábamos a punto de tocar el suelo cuando un torrente de aire nos empujó con fuerza. Caímos.

Abrí los ojos lentamente. Estaba mareada.

Al fin había despertado de ese sueño raro?

Todo era borroso. Un zumbido llenaba mis oídos. Mi vista se fijó en la chica: estaba de pie frente a mí, aunque podía distinguir algunos golpes en su piel. Probablemente por la caída.

Intenté incorporarme, pero todo me dolía. Mis piernas casi cedieron. Ella se giró hacia mí, notando mi estado medio consciente. Movió los labios, pero no pude escuchar nada. El zumbido lo cubría todo.

Se acercó. Me tomó del brazo. Me miró directo a los ojos. Dijo algo… pero el mundo giraba demasiado rápido.

Entonces me envolvió en sus brazos y susurró algo en mi oído. Apenas pude distinguirlo:

—Descansa.

Mis ojos comenzaron a cerrarse. La fuerza abandonaba mi cuerpo. Antes de caer por completo en la oscuridad, vi a alguien acercándose desde lejos. Solo distinguí la silueta: un traje negro, postura firme… y unos ojos rojos brillantes, inconfundibles bajo su cabello.

Se acercó más.

Pero yo ya no tenía fuerzas.

Mis ojos se cerraron por completo.

Desperté de golpe. La luz me cegó y tuve que cerrarlos otra vez. Respiré hondo y volví a abrirlos lentamente.

Una lámpara mal colgada en el techo.

Tres ventanas a cada lado.

Paredes viejas de madera.

Una mesa al fondo que no alcanzaba a distinguir bien.

Intenté levantarme y...

—¿Estoy atada? —susurré, apenas audible.

Una voz masculina, grave respondió desde algún punto de la habitación:

—Lo estás.

---★★★---★★★---★★★---★★★---★★★---

Nos vemos en el próximo capítulo. 🌙✨



#1663 en Fantasía
#2149 en Otros
#189 en Aventura

En el texto hay: aventura fantasia sobrenatural

Editado: 09.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.