Me desperté con la sensación de algo cálido contra mis labios. Abrí los ojos lentamente y me encontré cara a cara con esos ojos azul marino oscuro y ese cabello azabache. Su rostro estaba demasiado cerca… demasiado. Entonces me di cuenta de que sus labios estaban presionados contra los míos.
Me quedé paralizada por un momento, incapaz de procesar lo que estaba pasando. Sin pensar, levanté mi puño y con una fuerza impresionante le golpeé el rostro mientras me incorporaba de golpe.
El de sonrisa irritante cayó hacia atrás con un quejido de dolor. Vi su nariz sangrar y le grite.
—¡¿Qué crees que estás haciendo?!
Levanté una mano para volver a golpearlo, pero él levantó las suyas en señal de rendición.
—¿Así es como agradeces la ayuda de otros?—dijo, con esa sonrisa que caracterizaba su apodo. "Ni siquiera con la nariz partida se le borra", pensé con irritacion.
Lo miré con una mueca de disgusto mientras me limpiaba los labios.
—Unir nuestros labios no me parece ninguna ayuda.
En ese momento escuché la voz de la chica suicida:
—¿Qué pasa aquí?
Miré hacia ella y me di cuenta de que estábamos en una pequeña cabaña deteriorada, que sinceramente parecía que iba a caerse en cualquier momento. Ella miraba con los ojos bien abiertos al de sonrisa irritante, que se agarraba la nariz sangrante. Y, en contra de lo que pensé que haría, empezó a reírse y a burlarse de él.
La miré con incredulidad justo cuando la puerta de la cabaña se abrió de golpe. Entró el de ojos fríos, volviendo el ambiente tenso… como siempre.
Su mirada se clavó directamente en el de sonrisa irritante.
—¿Porque tanto escándalo? —preguntó con voz grave.
Antes de que él pudiera responder, yo grité:
—¡Me estaba besando!
El de ojos fríos alzó una ceja, lo miró y el de sonrisa irritante se burlo.
—Ya quisieras, solo estaba siguiendo la orden de darte la poción de curación total. Simplemente hice lo de siempre: darte la poción boca a boca, claro... Que sueñes con eso es otra cosa—Se limpio la nariz mientras me miraba con picardía.
Lo miré horrorizada.
—¿Cómo que “lo de siempre”?
La chica soltó una risita.
—¿Nunca te preguntaste por qué no tenías hambre ni estabas cansada cada vez que despertabas de tus desmayos?
La miré con desconcierto. El de sonrisa irritante añadió:
—Lamentablemente yo me encargo de darte la pocion, así que agradece que es lo minimo, así mismo la poción funciona para que no tengas hambre ni fatiga...
—¿Y siempre tienes que unir nuestras bocas para dármela? —pregunté, con la voz temblando entre furia y vergüenza.
Él me miró con una cara de “obvio”. Yo quería morirme.
Antes de poder continuar muriéndome de la vergüenza y de las ganas de terminar de romperle la cara al de sonrisa irritante, siento un fuerte agarre en mi brazo que me hizo levantar de dónde estaba sentanda. La helada e intensa mirada de irritación del ojos fríos me atravesaron el alma tal como la flecha al conejo de antes.
—Suficiente, a partir de ahora obedeceras a cualquier orden que se te de. Si no lo haces serás transportada como el ganado, amarrada e inconsciente hasta que lleguemos. ¿Quedó claro?—Me miro como esperando que refutara, pero en su mirada se veía que cualquier comentario que hiciera sería la gasolina que necesita para hacer lo que prometía sus palabras.
Aún así, no soy de las que siguen órdenes sin dudar. Me solté de inmediato, mirándolo con molestia.
—En primer lugar, ni siquiera sé dónde estoy ni a dónde vamos. ¡Ni siquiera conozco sus nombres! No me culpes por querer saber más.
El tempano de hielo apretó la mandíbula con visible enojo, sentía como ese hielo de su mirada me congelo el alma, el miedo me lleno por completo sin saber si mis palabras tendrían consecuencias. Me volvió a agarrar, está vez con más fuerza, sentí como apretó aún más su agarre para comenzar a arrastrarme a la salida sin darme tiempo a procesar nada.
Los otros dos nos siguieron, uno terminandose de limpiar la nariz sangrante y la otra riéndose por lo bajo del primero, cubriéndose la boca intentando ocultar su obvia diversión.
Por mi parte forcejee a pesar del fuerte agarre que se negaba a aflojar. Al llegar al exterior veo los caballos, nos acercarnos, o bueno me llevan casi arrastras hacia donde se encontraban los animales amarrados, y así como a ellos veo que el ojos fríos saca una soga que comienza hacerle nudos y se acerca a mi, retrocedo pero no me da tiempo de nada, cuando el hombre me ata y me sube con brusquedad encima del caballo que se mueve asustado por el repentino movimiento, ajusta la cuerda con fuerza mientras miro todo en shock.
Para cuándo voy a soltar la pregunta de qué hacia, sus ojos encontraron los míos confundidos, se acercó a mi colocando su mano en mi cuello murmurando con irritacion.
—Mis palabras se respetan y obedecen. Te lo dije y adverti, más tú te negaste a cumplir...—Una presión de su dedo en un punto de mi cuello vuelve todo negro, y allí supe que con él tenía que ser más que cuidadosa.
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En mitad de camino, o bueno... Eso supuse, desperté.
Ví como los otros dos estaban en su caballo mientras que el de ojos fríos estaba frente a mi, lo único que lograba ver era que llevaba las riendas del caballo en dónde estaba y su espalda, ninguno me prestaba atención, los tres miraban hacia al frente o a los lados ignorando mi presencia por completo...
—¿A dónde vamos? -pregunte y más respuesta recibí de mi conciencia diciéndome lo idiota que soy al preguntar después de lo que pasó, que de ellos.
El silencio se hizo, solté un suspiro de frustración e irritacion, intentaba soltarme pero el muy ojos de pescado me ato tan bien que apenas podía y mover un dedo.
Entonces vi algo más adelante, al principio pensé que era una casa pero mientras nos acercábamos me di cuenta que no era una casa común: Era una especie de mansión de esas que salen en los videos de millonarios que siempre me daban envidia.