Somnus

E L L O S

El agente Ryan se encontraba frente al pequeño Bayl Fezon en la sala de interrogación mientras era acompañado de una mujer profesional que había sido asignado a Bayl y que lo ayudaría a afrontar la reciente situación y la muerte de sus padres.

—¿Cómo has estado, Bayl?— interrogó Kyle con amabilidad.

Pero el niño no hacía más que observarlo con temor, sin embargo, su mirada no iba hacia Kyle, sino más bien a un parte en específico de su uniforme.

Kyle inclinó la mirada hacia el uniforme con desentendimiento para seguidamente levantar la mirada hacia el pequeño.

—¿A qué le temes, Bayl?

Kyle llevó la mirada hacia la mujer, para evitar interrogar algo que pueda inhibir al pequeño.

—Lo está haciendo bien— tranquilizó la mujer.

Kyle asintió y nuevamente llevó la mirada hacia Bayl para seguidamente tomar su pequeña mano.

—Está bien, puedes decírmelo.

El niño levantó la mirada hacia Kyle para seguidamente con su otra mano señalar una parte de su uniforme, mientras que un ligero temblor se hacía notar en su mano, la insignia con el escudo policial que indicaba el nombre de la dependencia a la que pertenecía Kyle.

—¿Esto?— Kyle señaló el escudo que se ubicaba a un lado de su uniforme.

Bayl asintió con la cabeza.

Kyle soltó la mano del pequeño para seguidamente despojarse de la parte superior de su uniforme y dejarlo a un lado.

—¿El hombre del centro comercial llevaba esa insignia?

A lo que Bayl negó con la cabeza.

Kyle soltó un suspiró de frustración para seguidamente tomar una carpeta frente a él que contenía imágenes de los agentes del primer edificio.

—¿Recuerdas su rostro?

Pero Bayl negó con la cabeza y llevó una de sus manos hacia uno de sus bolsillos para tomar algo dentro de el y seguidamente estirar un papel doblado hacia Kyle.

Kyle tomó el papel y con extrañeza doblegó cada una de sus partes hasta regresarlo a su forma original.

—Pedí que dibuje lo que recordaba de aquel hombre— informó la mujer.

Kyle llevó momentáneamente la mirada hacia la mujer para luego regresar la mirada hacia la ilustración.

Una mujer vestida con un vestido floral en color carmesí acompañada de un largo saco azabache y unos tacones en color negro, con su rostro siendo cubierto por una mascarilla, se reflejaba en el.

—¡¿Una mujer?!— interrogó Kyle atónito para seguidamente llevar la mirada hacia la profesional.

—Jamás se ha encontrado con un hombre, en todo momento estuvo con una mujer.

—¿Estás segura de que ha sido una mujer?

—Es lo que Bayl ha dicho, en ningún momento habló de un hombre.

Kyle rascó su cuello con frustración.

—No es posible— comentó en una queja.

—Dijo que quería jugar a un juego— y por primera vez se oyó la voz del pequeño.

Kyle se sobresaltó y llevó la mirada hacia el pequeño.

—¿Un juego? 

Bayl asintió.

—¿Puedes contarme como se juega?

—No hay que dejar que los malos nos atrapen.

—¿Los malos?, ¿quiénes son los malos?

—Los que se llevaron a mis padres.

Kyle observó a la mujer con una mirada afligida.

Se levantó de la silla y se encaminó hasta la puerta de la sala.

—Iré en búsqueda de un archivo, ¿puede cuidar de él?

La mujer asintió y se acercó hasta el pequeño, mientras que Kyle se retiró de la sala de interrogación para ir en búsqueda de Athan quien se encontraba con Jay y Dan.

—¿Puedes conseguirme una foto de la mujer del centro comercial en el caso de Jayden Bassinas?— pidió Kyle.

—Enseguida— respondió Athan y rápidamente comenzó a buscar en el computador entre los archivos del caso Bassinas.

Entre las grabaciones que habían recopilado, buscó una imagen que habían realizado de la mujer que había tomado a Jayden.

—Bien, ¿puedes hacerme el favor de imprimirla?

Athan asintió para seguidamente enviar la orden a la impresora y en cuestión de segundos, Kyle tenía la imagen entre sus manos.

—Te lo agradezco, Athan— Kyle se giró hacia los agentes Bownie y Tormen— Necesito a cualquiera de ustedes en la sala de interrogación sin la parte superior de su uniforme— pidió.

Kyle volvió de regreso hacia la sala de interrogación para tomar asiento frente a Bayl y ubicar la mesa en medio del escritorio.

—¿Has jugado con ella?— indagó Kyle mientras señalaba a la mujer de la foto.

Bayl asintió.

—¿En dónde has visto la insignia del uniforme?

—Dijo que los malos llevaban esa insignia, pero también que sus rostros se encontraban cubiertos por una mascarilla, por eso, como tú no traes el rostro cubierto, no eres parte de ellos, ¿verdad?

Kyle observó a Bayl con el rostro completamente afligido y se levantó del asiento para ubicarse a la altura del pequeño y tomar sus manos.

—No, no soy parte de ellos, estoy aquí para protegerte, ¿de acuerdo?

Bayl asintió.

—¿Puedes prometerme que cuando sientas miedo me lo dirás?

El pequeño asintió y la puerta de la sala sonó.

—Adelante.

La puerta de la sala se abrió y Dan ingresó por ella. Tal como lo había indicado Kyle, no traía puesta la prenda superior de su uniforme.

—Has sido muy valiente, Bayl— confortó Kyle para seguidamente señalar a Dan— Él es el agente Dan Tormen, ¿crees que puedes ir con él mientras que yo hablo con la doctora?

 

Bayl asintió y bajó de la silla para caminar hacia Dan, quien estiró la mano hacia el pequeño.

—Cuida de él en lo que termino de hablar con la doctora, por favor.

Dan asintió y él pequeño tomó la mano de Dan.

—Bayl— llamó Kyle a lo que el pequeño se giró hacia él.

Kyle tomó una tarjeta de uno de sus bolsillos y la resguardó en la mano libre del niño.

—Llámame cuando quieras, ¿de acuerdo?. Iré corriendo hacia ti cuando lo necesites— aseguró.




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