El desierto de Egipto ardía bajo un sol implacable, pero dentro de la Pirámide de los Ancestros, el aire era gélido y cargado de electricidad estática. La Directora Rockwell caminaba por los pasillos de piedra, escoltada por un batallón de robots pesados. Sus linternas iluminaron una pared cubierta de jeroglíficos que no parecían egipcios.
En el centro, un símbolo destacaba: un ave estilizada con alas extendidas rodeada de engranajes.
—¿Qué es esto? —preguntó Rockwell, frustrada—. No figura en los archivos de GUN. No es tecnología de este planeta, pero Gerald dejó notas sobre ello.
Frente a ella, en un pedestal de cristal, flotaban tres tablas metálicas con diseños aerodinámicos. Eran los Extreme Gear, tecnología que Gerald había estudiado en secreto, intentando fusionar el poder de las Chaos Emeralds con la ingeniería de la civilización perdida de los Babilonios.
—Sea lo que sea, me pertenece —siseó Rockwell, extendiendo la mano para tomar la tabla central.
Minutos después, el Equipo Sonic entró en la misma cámara. Tails se detuvo en seco al ver el símbolo en la pared. Sus ojos se abrieron de par en par.
—¡Increíble! Es el emblema de Babylon Garden —exclamó el zorro, activando su escáner—. Según las leyendas, los Babilonios eran maestros del aire que viajaban en alfombras mágicas tecnológicas. Gerald debió encontrar este altar y trató de replicar su tecnología para el Proyecto Shadow.
—¡Sonic! ¡Chicos! —una voz femenina y animada resonó en las ruinas.
De entre las sombras de una columna, apareció Amy Rose, cargando su martillo Piko Piko y luciendo unos lentes de aviador. Sonic dio un salto de alegría.
—¡Amy! ¿Qué haces aquí? —preguntó Sonic con una sonrisa.
—¡Seguí una lectura de energía mística! Sabía que estarías metido en líos —dijo Amy, dándole un abrazo rápido a Sonic.
María, que observaba la escena desde detrás de Shadow, parpadeó confundida.
—Shadow... ¿quién es ella? ¿Es otra eriza creada en un laboratorio?
Shadow soltó un bufido leve, aunque sus ojos mostraban un rastro de humor.
—No, María. Ella es Amy Rose. Es... persistente. Y una aliada valiosa, aunque a veces sea un caos andante.
Justo cuando Amy se presentaba a María, una risa estruendosa retumbó en la bóveda. Eggman descendió en su Egg-Mobile, usando un brazo mecánico para arrebatar una pieza dorada con forma de ala que estaba incrustada en el altar: el Núcleo de Vuelo.
—¡Gracias por la lección de historia, Tails! —se mofó el Doctor—. Con este núcleo, mis naves no solo volarán, ¡dominarán el espacio! ¡Roca, vámonos!
—¡No tan rápido, Cara de Huevo! —gritó Sonic, pero Rockwell activó una trampa, haciendo que muros de piedra bajaran para separar al equipo.
Rockwell logró escapar con una de las tablas, y Eggman salió disparado por el techo abierto de la pirámide. Sonic miró las tablas que quedaban en los pedestales.
—Tails, dime que estas cosas funcionan —dijo Sonic, saltando sobre la tabla azul.
—¡Están cargadas con energía de luz! —respondió Tails—. ¡María, Shadow, súbanse!
Lo que siguió fue un espectáculo de velocidad pura. María, al principio temerosa, se subió a una tabla dorada. Al tocarla, su Luz Caos fluyó hacia el motor, haciendo que la tabla emitiera un sonido armónico y despegara con una agilidad que sorprendió incluso a Shadow.
—¡Se siente como... como volar sin alas! —gritó María, con una sonrisa de pura adrenalina mientras esquivaba las dunas a toda velocidad.
Shadow, en su tabla negra, se colocó a su lado, manteniendo el ritmo. Sonic lideraba la carga, haciendo trucos en el aire mientras perseguían al Egg-Mobile de Eggman, que soltaba bombas para intentar frenarlos.
—¡No escapará! —rugió Knuckles, quien iba en una tabla más pesada diseñada para la fuerza—. ¡Esa pieza pertenece al altar!
Amy, manejando su propia tabla rosa con destreza, se acercó a Sonic.
—¡Hacen un buen equipo, Sonic! ¡Pero el Doctor no se rendirá tan fácil!
El capítulo termina con los cinco erizos (Sonic, Shadow, María, Amy y el equipo) volando sobre el desierto a ras de suelo, dejando estelas de colores azul, rojo, dorado y rosa en la arena, mientras en el horizonte, la nave de Eggman se prepara para abrir fuego y Rockwell observa desde lejos, dándose cuenta de que María es la llave para activar el verdadero poder de los Extreme Gear.
Fin del Capítulo
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Editado: 13.01.2026