La verdad las amenazas de mi tío no valían nada para mí, así que simplemente me quedé allí pensando en Julieta y en la noche que pasamos juntos. Me parecía muy difícil que ella en verdad hubiera olvidado todo, que no recordara la noche tan candente que tuvimos. Yo solo quería una cosa: repetir, saciarme de ella y pasar de ella como solía hacer con todas las mujeres que tenía alguna relación pues no tenía tiempo de tener nada serio con nadie, ni tiempo ni ganas. Caminé hacia la oficina de Julieta para invitarla a salir esta noche, a cenar para luego llevarla a algun hotel y pasar la noche juntos, iba a tocar la puerta cuando la escuché conversando con otra empleada con la cual la había visto antes varias veces.
—Si me gustó pero simplemente preferí fingir que no recuerdo nada—murmuró, yo me quedé ahí en silencio escuchándola.
—Estuviste con el jefe, según tú la mejor noche de tu vida y aún así le hiciste creer que no recuerdas nada—exclamó su amiga sobresaltada.
—Estoy cansada de sufrir, suficiente tuve con que mi ex me dejara por otra después de tantos años de relación por no poderle dar un hijo, simplemente cada vez que permito que alguien se acerque a mi vida ne lastima y vamos, estamos hablando de Alexander, que se puede esperar de ese mujeriego y cretino orgulloso al que únicamente le importa el dinero—pronunció Julieta me dieron ganas de intervenir pues estaban hablando de mí pero simplemente tenía razón en absolutamente todo lo que decía, eso era yo, no iba a hacer más que usarla y lastimarla. —Además Alexander no es mi tipo—eso golpeó un poco mi ego—soy de leer, estar tranquila y sola, más bien reflexiva y calmada y no creo que tenga algo en común con nuestro inhumano jefe que es un tirano—dijo y su amiga rió mientras yo me fui a mi oficina enojado. Tomé mi teléfono y le marqué:
—Quiero un café—le dije aunque solo quería molestarla porque sus palabras me habían enojado. Tan eficiente como siempre a los cinco minutos estaba allí.
—Aquí está su café señor Copper—exclamó entrando a mi oficina. Yo no la miré simplemente saqué un montón de papeles,unas cuarenta páginas que ni tenía idea de que eran pero quería molestarla,hacerle enojar tanto como yo estaba pues sí, era un tirano iba a ejercer mi papel lo mejor posible.
—Quiero que me transcribas esto a mano antes de irte—le ordené, pensé que me iba a reclamar a decir algo pero simplemente tomó los papeles.
—Como usted diga—respondió y se marchó. Yo tomé mi café complacido mientras la observaba alejarse sin embargo mientras miraba sus curvas no podía evitar pensar en ella sin nada de ropa mientras yo acariciaba su cuerpo.
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—¿Papá por qué está tan enojado? —preguntó el hijo mayor de Isac entrando a su despacho, mientras este bebía.
—Alexander! —gritó—siempre es Alexander, se niega a darme el lugar que me corresponde en la empresa—su hijo lo miró con ojos enormes y asustados, ya tenía uno dieciocho años—pero le daré un pequeño escarmiento—tomó su copa.
—¿Qué piensas hacer papá? —preguntó pero este no respondió únicamente tomó su teléfono y marcó a un número mientras su hijo lo observaba atentamente.
—Quiero que vayas en la noche a la compañía de mi padre e incendies el piso superior principalmente donde se encuentran las oficinas principales—exclamó y luego de escuchar la respuesta que le dieron colgó.
—Pero papá Alex siempre está hasta tarde en esas oficinas—agregó su hijo Samuel.
—Ojalá y este y que arda en el infierno el bastardito de la familia—dijo soltando una carcajada mientras su hijo tragó en seco poco complacido con las palabras de su padre.
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Ya era de tarde y todos se habían ido, solamente quedábamos Julieta y yo y los guardias que habían fuera de la Compañía, desde mi oficina me sentía complacido de que estuviera allí, trabajando para el tirano, debes en cuando pasaba frente a la puerta de su oficina para cerciorarme de que estuviera allí. Fue entonces cuando mi teléfono sonó y era mi abuelo.
—Alex quiero que vengas a la casa y tomemos una copa, tengo un nuevo proyecto que contarte—pronunció.
—Padre en breve estaré allí solo recogeré unos documentos en la oficina y me voy—respondí.
—Tan tarde trabajando, estoy muy orgulloso de ti Alex. —exclamó, su voz se escuchaba cansada. Yo caminé hasta la oficina de Julieta.
—Ya vamos te llevaré a casa, mañana lo terminas—sugerí, tampoco quería que se quedara allí sola.
—No es necesario
—Insisto
—No me iré contigo Alexander, haré mis horas exras y terminaré el trabajo—afirmó.
—Julieta... —murmuré y ella me observó.
—Sé por qué haces esto, hasta mañana jefe—me dijo y yo simplemente suspiré mirando mi reloj y saliendo de allí para ir a la cita con el abuelo
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jefe y secretaria, embarazo inesperado amor, secretos y amores complicados
Editado: 09.01.2026