Julieta:
Estaba en mi oficina copiando los documentos que el tirano de Alexander me mandó a transcribir a mano. ¿Por qué lo hacía? Lo sabía perfectamente, el desgraciado seguro quería despedirme por fingir no recordarlo, seguramente su patético orgullo no le permitía que alguien tan simple como yo lo olvidara, pero no iba a darle el gusto, no iba a darle una sola razón para que me despidiera, si lo hacía sería de forma injusta. Cuidaría minuciosamente hasta el más mínimo detalle. Miré el reloj y eran las nueve de la noche, diablos, me faltaban aún unas seis o siete hojas para terminar, quizás más, sentí unos pasos fuera de la oficina. Paré un momento y suspiré, era el miedo, seguramente era eso, sin embargo volví a sentirlo.
—¿Alex? ¿Alexander? —cuestioné al sentir a alguien acercándose, la verdad tenía miedo, estaba prácticamente sola en esa enorme empresa pues los guardias estaban afuera. De un momento a otro la electricidad del lugar falló, todo se apagó, esto parecía una película de terror. A la m**** Alexander y su mal_dito capricho, tomé mi bolso y abrí la puerta cuando el olor a humo me golpeó y pude ver como había empezado un incendio que se propagaba rápidamente, el fuego se acercaba ferviente a mí y no sé como no sentí antes el olor, a de swr porque la puerta de mi oficina estaba cerrada. Corrí a las escaleras porque el elevador no funcionaba sin electricidad, todo mi cuerpo temblaba por el miedo y el humo me hacía respirar con molestia, sin embargo ante de las escaleras había varios objetos encendidos, parecían haber sido colocados allí para evitar que el que estuviera en esas oficinas saliera. Me quedé en shock, presa del pánico di unos pasos atrás, el miedo y el humo nublaba mi vista, mi juicio y mi mente, mi respiración se tornaba agitada y presa del pánico corrí de vuelta a mi oficina cuando fui acercándome me di cuenta que también ardía y el paso que daba hacia las otras escaleras tenía fuego también, todo estaba lleno de humo y terminé callendo allí desmayada.
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Alexander:
Tomaba tranquilamente una copa con mi abuelo mientras hablábamos de cerrar nuevas negociaciones y de que quería realizar una exposición de joyas luego de mi cumpleaños que estaba próximo, cuando mi teléfono comenzó a sonar, me sorprendió que me estuvieran llamando con número privado, colgué la llamada sin responder pensando que era alguien que me quería hacer perder el tiempo, sin embargo volvieron a marcar.
—Padre disculpa un momento—le dije a mi abuelo, al cual le decía padre o papá pues me había criado desde que nací, él y mi abuela la cual ya había fallecido.
—¿Quién eres? —dije al tomar la llamada.
—Sal de la oficina y ve a casa alguien la va a incendiar—pronunció.
—¿Qué? ¿Quién me habla?...
—Alex, sal de la empresa solo puedo decir eso y hazlo ya—exclamó colgando, esa voz me resultaba familiar, demasiado.
—¿Sucede algo Alex? Te has puesto pálido—pronunció mi abuelo.
—Me llamó un número privado que alguien incendiaría la empresa. Espera Julieta está allí—exclamé exaltado.
—¿Julieta? —preguntó mi abuelo mientras yo saqué las llaves del auto mi bolsillo y empecé a marcarle pero no respondía. —¡Alexander espera, no te vayas así! ¿A dónde vas? ¿No iras a la empresa? —escuchaba a mi abuelo detras de mí hasta que entré al auto y lo arranqué.
—¡Alex! ¡Detente! —gritó mientras yo conducía a toda prisa y la culpa iba consumiéndome, si algo le ocurría a Julieta sería pir mi culpa, fui yo que hice que se quedara en la oficina, perdiendo el tiempo y trabajando hasta tarde por mi maldito capricho. Detuve el auto frente a la empresa, los guardias de seguridad no estaban y las personas empezaban a aglomerarse al ver el humo saliendo del segundo piso. Yo me escabullí entre la gente acercándome a la entrada.
—Ya vienen los bomberos en camino, no entre o morirá—me gritó alguien de entre la multitud.
—Está loco, el segundo piso está incendiado completamente—dijo otra persona pero yo no pensaba en nada de eso, únicamente en Julieta que podía perder la vida únicamente por mi culpa así que entré, el primer piso estaba lleno de humo y se veían las llamas en el segundo nivel. Si Julieta estaba aún allí su vida corría un enorme peligro.
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jefe y secretaria, embarazo inesperado amor, secretos y amores complicados
Editado: 09.01.2026