Corrí hacia la escalera que daba al segúndo piso, el humo a penas me permitía ver lo que había a mi alrededor pues al estar todo tan cerrado tanto el fuego como el humo se propagaba con mayor rapidez. Cuando iba llegando a los últimos escalones el camino estaba cellado por el fuego, corrí abajo lo más rápido que pude y busqué en el área contra incendio que estaba en la parte de abajo cerca de los baños un extintor, entonces fui por la escalera de emergencia esperando que estuviera menos peligrosa y subí corriendo, apagué un poco el fuego con el extintor.
—¡Julieta! —grité—¡Julieta! —exclamé nuevamente, había fuego por todas partes, el humo era asfixiante y caminaba con rapidez pir el pasillo que daba a su oficina cuando la encontré tirada en el piso, me quité mi chaqueta y se la di tomándola en brazos y llevándola con rapidez hacia abajo, los bomberos nos alcanzaron en la entrada y ya había llegado una ambulancia, lo que no entendía era que se habían hecho los guardias de seguridad. Yo entré con Julieta a la ambulancia y fui con ella al hospital, la examinaron y no tenía lesiones graves, algunas pequeñas en los brazos y piernas y estaba deshidratada por el humi, me senté a su lado a esperar que despertara mientras tenía un suero puesto. La miré abriendo sus ojos lentamente.
—¿Alexander? —preguntó confundida mirando a su alrededor.
—Estamos en el hospital ¿cómo te sientes? —pregunté.
—Estoy bien, me desmayé por el humo y...
—Lo sé, te encontré en el piso desmayada. Lo siento mucho. Disculpa por hacer que te quedaras trabajando horas extras—respondí apartando el cabello de su rostro, nuestras miradas se cruzaron y sentí unas ganas enormes de besarla, tragué en seco y me aparté. Esas ganas tontas debían ser frenadas, no quería lastimarla más y estar cerca de mí lo único que podía hacer era dañarla aún más.
—Gracias por salvarme.
—No fue nada. Lo hubiera hecho por cualquiera. —pronuncié.
—Ya te habías ido.
—Deberías descansar. No viré por ti, solo estaba en el piso de abajo cuando empezó el incendio por eso subí a sacarte de allí. Ya pagué la cuenta del hospital corre pir la empresa pues eres nuestra trabajadora y también serás indepnizada por daños y perjuicios. Veré si ya te puedes ir para llevarte a casa—exclamé y ella se quedó allí acostada. Me sorprendía que estuviera sola, sin familia, sin nadie. Cuando salí de allí y vi al médico que atendía a Julieta que me dijo que ya podía irse. Me encontré con el agente que atendía el caso.
—¿Hay alguna novedad? —pregunté.
—Sí, todo parece que fue un incendio provocado, los guardias de su empresa nos los encontramos atados en el área de atrás donde hay un pequeño parque, estaban bien pero asustados, fueron varios encapuchados y había combustible regado en el segundo piso principalmente frente a su oficina. ¿Tiene algún enemigo? —preguntó.
—Muchos—respondí.
—¿Cómo supo del incendio? Según tengo entendido venía llegando.
—Estaba con mi abuelo y recibí una llamada de un número privado, ni idea quien era pero al parecer querían eliminarme—respondí.
—Que bueno que la veo, con usted también queríamos hablar y hacerles algunas preguntas—dijo el oficial dirigiéndose a Julieta que estaba detrás de mí. La cara se me cayó de vergüenza al ver que había escuchado nuestra conversación y había visto que había mentido, ella se quedó mirándome fijamente como quien dice te descubrí, yo intenté desviar la mirada.
—¿Qué hacía tan tarde en la empresa? —preguntaron.
—Llenaba unos papeles—respondió.
—¿A las nueve de la noche? —preguntó el oficial y yo intervine.
—Yo le mandé llenar unos documentos importantes que necesitaba para el próximo día—exclamé y luego de algunas otras preguntas la llevé a su casa, ninguno de los dos nos dirigimos la palabra en todo el camino.
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En dos semanas la empresa estaba restaurada del incendio, eso sí habíamos gastado miles de dólares en el proceso de restauración y en que fuera lo más rápido posible, por suerte los estragos del incendio fueron reversibles. Los días pasaron y continué viendo a Julieta cada día en el trabajo, hablábamos lo estrictamente laboral aunque yo no dejaba de pensar en ella y de recordar lo que sucedió entre nosotros, por otra parte era mu cumpleaños en un par de días. Y decidí que ese día como regalo de cumpleaños volvería a pasar la noche con ella. Así que ese día hice un anuncio importante en la empresa.
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Editado: 09.01.2026