¡sorpresa papá!

Capítulo 8: Difícil decisión

Alexander abrió la puerta de su auto y yo entré, con la enorme furia que llevaba contenida y apenas entró y cerró la puerta no pude contenerme más, dejé salir toda mi frustración porque esto no era una simple mentirilla, le había dicho a su familia que nos casaríamos y que lo haríamos en una semana, era obvio que esto se había salido de control de una simple noche pasional a una boda y un bebé.

—Cómo pudiste mentirle a tu familia sobre todo esto—exclamé aunque mi voz temblaba, estaba nerviosa y asustada por todo lo que había escuchado a Alexander decir. Sabía al igual que todos que Alexander era capaz de lo que fuera por la empresa pero nunca imaginé que yo me vería involucrada en sus mentiras.

—Julieta... —intentó hablar y yo lo interrumpí furiosa.

—¡No soy una ficha de ajedrez para que juegues conmigo como se te antoja! —exclamé. Él frenó el auto de a golpe.

—¿Crees que yo quería esto? ¿Lo crees? ¿Un embarazo? ¿Un hijo? ¿Un matrimonio? ¿Que tú fueras mi esposa? —preguntó mirándome fijamente como si todo esto fuera mi culpa únicamente. Como si yo si hubiera querido todo esto.

—No tienes que hacerte cargo. Es mi bebé, lo tendré sola... Nunca te pedí que te hicieras cargo, es más ni siquiera pensaba decirte...

—Me temo que eso a estas alturas es imposible. Te haz dado cuenta Julieta de la gravedad de lo que hicieron tú y tu amiga. Arruinaron mi cumpleaños, armaron un escándalo, mancharon mi reputación, pusieron en juego mi empresa,mi herencia y mi respeto, todo por lo que me he pasado la vida trabajando y ahora nos tendremos que casar—exclamó y sus palabras aumentaron mi enojo. Nos tendremos que casar, dijo como si simplemente se tratara de otro más de sus negocios. Como si el matrimonio fuera otro acuerdo comercial y como si fuera únicamente su decisión y yo no diera ni voz ni voto en el asunto.

—Creo que enloqueciste. Yo no me voy a casar contigo solo para que limpies tu reputación que es lo único que te importa—respondí, él me observaba con atención mientras hablaba. Su rostro era serio, estaba enojado, frustrado, me miraba con rabia como si yo hubiera planeado esto.

—Julieta por favor—miró mis ojos, su voz fue suave por un instante seguida de un enorme suspiro—. Te lo pido por favor: casémonos, hay muchas cosas en juego: la familia, la empresa. No te pido que sea para siempre solo un año, en lo que el bebé nace y todos creen la historia que le contamos.

—Que le contaste... —lo interrumpí—es tu familia, tu empresa, tu reputación—exclamé abriendo la puerta del auto para marcharme pero el me interrumpió:

—Si aceptas te daré algo a cambio—exclamó sosteniendo mi brazo: además de mi apellido a ese bebé que será el heredero legítimo de nuestras empresas, te daré cinco millones—exclamó.

—¡¿Crees que todo lo puedes solucionar con tu maldito dinero?! —le grité.

—A ver como sobrevives con tu bebé sin dinero y sin trabajo, ve a ver si puedes—exclamó con una indiferencia que me destrozaba, me había embarazado de un monstruo.

—Es también tu hijo—murmuré con lágrimas en los ojos.

—Nunca estuvo en mis planes tener un hijo, no sirvo para ser padre. ¿No ves cómo soy Julieta? Soy igual que mi padre, exactamente igual que se fue y abandonó a mi madre embarazada porque no quería responsabilidad, no quería nada que lo atara. Y yo pagué las consecuencias. Si me hubieras preguntado antes nunca tuve en mis planes tener un hijo, ni casarme. Y vienes ahora con esa historia de que no quieres dinero quizás esto si estuvo siempre en tus planes. Pensándolo bien, embarazarte de tu jefe era la idea perfecta para ascender de nivel, para ganar dinero fácil—sus palabras dolían, me rompían, nunca imaginé que pensara eso de mí. Pero después de todo no nos conocíamos en lo absoluto y no tenía por qué pensar bien de mí.

—No quiero que te hagas cargo de mi hijo, no quiero tu dinero, ni verte nunca más—le grité llena de odio.

—Estoy absolutamente seguro de que ese teatro de tu amiga en mi fiesta de cumpleaños fue planeado, quieres dinero, igual que yo, igual que todo, ahora te vas a casar conmigo, ni voy a perder mi empresa, ni mi reputación por tu culpa,ni el respeto de mi abuelo que he tardado años de esfuerzos y sacrificios para ganármelo...

—Nunca me casaría con alguien como tú—dije saliendo de su auto con los ojos llenos de lágrimas,él golpeó el timón enojado, esto era el colmo, luego de seducirme me acusaba de haber planeado quedar embarazada de él. En el fondo era mi culpa, todos sabíamos en la empresa como era Alexander, yo principalmente que llevaba tanto tiempo trabajando para él: frío, calculador, recio, cruel,posesivo, materialista. Llegué a mi casa llorando, me senté en la cama pensando como evadir la realidad. Acaricié mi vientre, mi bebé era una bendición para mí y no tenía culpa de nada, entonces pensé que lo mejor sería alejarme de todo este caos. Empaqué mis cosas en una maleta, completamente desesperada y dispuesta a escapar de ese hombre y de esa familia a la que solo le importaba el dinero y la reputación, llorando tomé lo que pude y saqué del fondo de una gabeta todos los ahorros que tenía en efectivo, llamé al aeropuerto para ver cuando sería el próximo vuelo al pueblo donde nací y del que vine hasta esta ciudad cuando conocí a mi ex y empezamos una relación, reservé un pasaje hacia donde vivía mi madre. La llamé contándole que quería volver a vivir con ella, cambiar de trabajo, de ciudad, aunque no le di detalles de lo que sucedía realmente, ni tampoco le comenté que estaba embarazada, ella sospechaba que algo pasaba pues me lo preguntaba repetidamente. La relación con mi madre era,como decir confusa,me tuvo joven, y ahora había tenido dos niñas de un mal hombre del cual se terminó divorciando y quedando sin trabajo, yo me encargaba de enviarles dinero mensualmente y ella trabajaba como costurera desde casa, pretendía ser una adolescente,me contaba sus problemas y sus aventuras mientras yo le ocultaba los míos pero en este momento me sentía demasiado triste y sola, necesitaba apoyo y tristemente no tenía a nadie más. Temprano en la mañana tomé mis maletas y subí a un taxi que me llevaba al aeropuerto. Estaba allí a punto de abordar el avión cuando mi teléfono sonó y se trataba de mi madre.




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