Julieta:
Me veía frente al enorme espejo, las maquillistas hacían lo suyo, me veía bien, hermosa, el vestido blanco de bodas era precioso, largo, con las mangas llenas de bordados blancos, una obra exclusiva de diseñador, lo había elegido Alexander, estaba en esa enorme habitación rodeada de gente que me arreglaban mientras me sentía sola, vacía y con un nudo en la garganta. Cuando dirigí la vista hacia afuera por la ventana de cristal pude notar que el día estaba oscuro, nublado, como si quisiera llover, como si quisiera llorar, como si los únicos inconformes con esta boda no solo fuéramos nosotros. Pero ya no había vuelta atrás. El día anterior Alexander me había llevado a la habitación un acuerdo prenupcial, como si nuestra boda fuera solo un acuerdo de negocios más.
—Firma aquí—había dicho con voz fría entrando a donde yo estaba leyendo un libro aunque mi nivel de concentración era tan bajonpor la tendencia de la boda que no recordaba lo que había leído en la última línea. Yo bajé el libro y lo observé, estaba con una bata blanca de dormir de esas que usan la gente rica, suave y sedosa, era la ropa que habíam traído para mí en los días que llevaba en la mansión, días en los que había visto a Alexander en la empresa todo el día y en la noche durmiendo en el sofá aunque ni siquiera me dirigía la palabra, se comportaba como si me odiara, como si la culpa de todo esto fuera solo mía, como si me hubiera embarazado yo sola. Yo tenía culpa por no protegerme, lo reconozco, pero él también, se necesitan dos para hacer un bebé.
—¿Qué es? —pregunté mirándolo a los ojos, él apartó la vista de mí,, como si yo fuera algo repugnante para él, caminó hacia la ventana de cristal mirando hacia afuera y cruzando sus manos en su espaldas aún con esos papeles en la mano.
—La garantía de que irás a la boda y de que cumpliráa lo acordado—su voz era fría, ronca. Yo no pensé que fuera necesario firmar nada.
—Iré, ya lo acordamos. —respondí tranquila pensando que mi palabra sería suficiente para él.
—Así no funcionan las cosas para mí Julieta—pronunció sin mirarme, luego se volteó caminando hacia donde yo estaba—crees que puedo confiar en alguien que aprovecha todas las circunstancias a su favor—exclamó refiriéndose a mí, haciéndome sentir una oportunista—Quien sabe y faltes a la boda solo para armar un escándalo o porque mi tío te ofrezca más dinero —puso los papeles frente a mí, un acuerdo con varios términos y condiciones. En parte decían que si faltaba a la boda o si me divirciaba antes del año de matrimonio debía pagarle una indepenización de 5 millones de dólares por daños y perjuicios, una cantidad que obviamente jamás en mi vida ni siquiera había visto. Pero que si nos divirciábamos luego del año de matrimonio él me pagaría 5 millones de dólares, además de la manutención de los gemelos y también me daría la propiedad del edificio donde vivía mi madre como regalo de bodas. La cual ya me había llamado feliz muy temprano en la mañana hablando de que Alexander le había mandado muchos regalos a ella y a las niñas y ropa para que asistiera a la boda y que también le había dicho que me daría como regalos de boda el edificio en el cual vivían lo que representaba un importante negocio ya que quien se ganaría el dinero de todos los que vivían allí y pagaban arriendo sería yo y ya mi madre no tendría que pagarlo, en fin ya la había comprado. Tomé el papel y lo firmé después de todo no tenía planes de faltar a la boda porque a fin de cuentas estaba embarazada de gemelos y con la cantidad de dinero que me ofrecía podía garantizarles el futuro a mis bebés aunque eso significara tener que soportar a esa insoportable familia durante todo un año. Él no dijo nada, tomó los papeles y se marchó. Mientras yo me quedé con el corazón vació sabiendo que me casaba solo por un acuerdo y que mi futuro esposo me odiaba.
*Presente*:
Me puse de pie cuando terminaron de arreglarme, el mayordomo llegó a la habitación:
—Ya es hora de que vayas, la ceremonia está por comenzar y Alexander me ha dicho que todo está listo. Su auto blanco te espera abajo —exclamó y yo asentí. Era un hombre de unos sesenta años, alto, amable, con una sonrisa noble y una voz tenue, agradable, su cabello era blanco y sus manos un poco arrugadas. Su mirada cansada y su trato amigable
—Por cierto Julieta—pronunció y lo observé—te vez preciosa, creo que hoy todos entenderán porque Alexander te eligió para ser su esposa.
—Gracias —respondí sonriendo y bajando las escaleras, él me acompañó hasta el auto y me abriò la puerta trasera, los cristales eran oscuros y yo simplemente entré. El auto arrancó, el chofer iva vestido de negro con un audífono en uno de sus oídos, supongo que por ahí recibía órdenes de Alexander, detevo el auto en la siguiente esquina.
—Alexander me ordenó recoger a tu guardaespaldas—exclamó el chofer ain que yo preguntara y entró atrás un hombre fuerte y alto, vestido de negro, con gafas oscuras y aunque Alexander nunca me había mencionado nada de un guardaespaldas yo ni siquiera sospeché pues sabía que por lo general la gente rica suele tener guardaespaldas. Sin embargo cuando el auto se desvió de la carretera principal comencé a sospechar y a sentir un frío en el estómago que me decía que algo no andaba bien.
—Es por allá—pronuncié señalando la calle pero el chofer continuó conduciendo—le he dicho que es por allá.
—Estoy tomando un atajo—pronunció intentando evadirme con algo de rudeza—para llegar más rápido. —suavizó un pocos sus palabras pero ya era demasiado evidente que algo no andaba bien.
—No quiero que tome ningún atajo—exclamé pues ya todo se me hacía muy sospechoso. Entonces saqué mi teléfono para marcarle a Alexander pero el que me dijeron que era guardaespaldas de un manotazo hizo que se me callera al piso del auto antes de lograr marcarle. Entonces intenté abrir la puesta del auto pero tenía el seguro puesto.
—¡Déjenme salir! ¿Ustedes quiénes son? —grité asustada —tengo que llegar a mi boda—exclamé presa del pánico, sin saber qué ocurría o quién era el causante de todo esto, yo no tenía enemigos... Pero Alexander sí y lo primero que me pasó por la cabeza es que lo hacía alguien de su familia, alguien que quisiera hacerlo quedar mal y que perdiera su empresa.
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Editado: 10.04.2026