Sorpresas del destino

Volviendo a la ¿realidad?

- Quiero que sepas que jamás, pero jamás te haremos daño…- Susurro el mayor en el oído de ella antes de separarse y mirarla a sus ojos.

 

- ¿El esta…?- Pregunto al poco rato la menor haciendo referencia a su ex, intentando recordar lo que sucedió aquella vez, pero eran imágenes sin mucho sentido, o puede ser que su mente hubiera borrado esas imágenes de su mente…

 

- No te preocupes por eso ahora…- Fue la escueta y algo seca respuesta del mayor al recordar esa parte la cual deseaba quitar de su mente ya que había perdido todos los estribos y de seguro si su hija le decía algo de seguro la hubiera atacado.

 

Ella se quedo en completo silencio observándolo de reojo antes de llevar nuevamente las manos a su vientre plano y soltar un suspiro cansino. Edward al volver a mirarla y ver lo que estaba haciendo llevo su mano fría dejándola reposar sobre la mano de ella.

 

- Fue un accidente pequeña… ese malnacido ya pago, de seguro ahora se debe estar revolcando en el infierno…- El mayor apretó un poco la mano de su hija se levanto dispuesto a marcharse del lugar.

 

- Por una parte me siento más tranquila al saber que ese… ya no está, pero por otro lado tengo miedo de que… no pueda nuevamente tener hijos…- Aquellas palabras hicieron detener el andar del vampiro quien la miro largamente antes de marcharse del lugar, completamente en silencio y dejando a Paty con la sorpresa de su actuar.

 

Comió la asquerosa comida del hospital y como ya le habían quitado definitivamente la mascarilla de oxigeno la joven se digno a leer un libro que Carlisle le había traído apodado “Jane Eyre” el cual a ella le encantaba. No pensó mucho ya que el propio doctor le informo de que si exigía mucho su mente de seguro eso traería consecuencias malas, tales como jaquecas, punzadas en la cabeza y también angustia ya que esta presentaba una pequeña depresión post-tragedia y el mayor deseaba su bienestar.

 

Al otro día…

 

La noche anterior Paty no soñó nada, o si lo hizo esta no se acuerda de nada, por lo cual Carlisle al ver que había mejorado bastante, decidió que le daría el alta. Le quito la venda que le cubría el vientre y solo le dejo un parche blanco en este para que los puntos le suturaran bien; Su pierna aun no cicatrizaba completamente así que le cambio la venda por  otra nueva y vino la propia Esme para ayudarla a vestir.

 

- Me alegra de todo corazón que ya te encuentres mejor mi niña-  Hablo Esme peinándola luego de colocarle unos jeans holgados mas una blusa con algunos bordados color rosa que la misma Alice se los había comprado hacia un tiempo atrás.

 

- Gracias… ¿Cómo esta mi pequeña?- Ya que con todo lo que había sucedido anteriormente la muchacha no había preguntado por su hija, no es que no estuviera preocupada sino que fue que quería estar lo antes posible bien solo para verla luego de casi dos semanas o incluso más.

 

- Estuvo una semana con Emily… Una mujer de la reserva quien la distrajo bastante y la animo… Dammy es una niña muy inteligente e incluso quería venir a verte cuando supo que estabas despierta pero Alex le informo que tú necesitabas descansar más…- Rio quedamente la mujer recordando quizás aquella vez.

 

- ¿Y ustedes saben que yo sé sobre… ustedes?- Le pregunto pero al ver que Esme ladeaba la cabeza en señal de no comprender su pregunta, por lo que lo volvió a intentar – Mis papas… les hablaron a ustedes de que yo sé su… ¿secreto?- Esme sonrió un poco y asintió.

 

- Si… luego de que tu huyeras, Edward nos lo confeso… no sabía que nuestra historia estaba impresa en un… libro…- La mujer entrecerró los ojos y luego de soltar un suspiro ayudo a Paty a sentarse en la silla de ruedas y juntas abandonaron la sala, aquella que albergo a Paty durante días.

 

En el camino hacia afuera del hospital, ya que Carlisle había cancelado toda la cuenta del hospital ambas hablaron de diferentes cosas, más bien Esme le preguntaba acerca de los libros, libros que la joven se comprometió a buscar y llevarlos para que los leyeran, Paty también le hacía preguntas vagas… algo así como verdades o mentiras según detallaban en los libros.

 

Al llegar al coche, el mismo que ella había visto cuando los conoció, Carlisle se bajo del asiento del chofer y acelero su paso para tomar el mando de la silla de ruedas, llevando a la muchacha al asiento de atrás, lugar donde ella con ayuda se subió y coloco el cinturón de seguridad, esperando como los mayores se acomodaban en sus respectivos asientos y Carlisle encendía el motor.

 

- Se que parecerá ya muy trillado o repetitivo pero… gracias, estaré eternamente agradecida por todo lo que han hecho por mi… - Paty los observo cómo pudo a los dos a través del espejo retrovisor y sonrió de manera suave al ver como ambos la miraban con cariño a través de este y el coche comenzaba a avanzar.

 

El camino rumbo a la mansión Cullen ya se lo sabia casi de memoria pero aun así le parecía que cada vez descubría algo nuevo, ella jamás había estado en la carretera Austral de Chile, pero suponía que el paisaje debía de parecer a este, arboles grandes y frondosos rodeando la carretera, camino que se desviaba de vez en cuando y mucho mas allá el camino se abría a lugares como pueblos pequeños y no se puso a pensar más, puesto que el sueño la venció y acomodándose como pudo se quedo profundamente dormida.




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