Al otro día, Evelyn se despertó, se preparó para ir a la escuela y salió de su cuarto.
Bajó las escaleras y preguntó:
—¿Mamá? ¿dónde estás?
Miró en el lavadero, golpeó la puerta del baño aunque nadie respondió, y fue hacia el comedor.
Había una nota sobre la mesa, la tomó y la abrió enseguida.
—Hija, te dejé el desayuno preparado en la nevera. Diviértete en la escuela y saluda a Nilin de mi parte. ¡Te quiero!
Hizo un bollito con la nota y la tiró a la basura.
—Ya olvídala, mamá. ¿Por qué tuve que mencionarla? Solo espero que sea un rico desayuno.
Se acercó a la heladera y la abrió.
—¡Vaya! ¡Pancakes de dulce de leche! Qué delicia.
Dejó el plato sobre la mesa, buscó algunos cubiertos y se sentó a comer mientras miraba la televisión.
Después de desayunar, dejó el plato sucio en la bacha. Tomó su bolso de la silla y se fue a la escuela.
En los pasillos había poca gente, aún era algo temprano.
—Qué extraño, no veo a ninguna de mis amigas.
Fiore abrió la puerta del baño de chicas y se asomó intentando llamar la atención de Evelyn.
—Psss... Ven —le susurró.
—¿Están reunidas en el baño? —preguntó Evelyn.
—Baja la voz, ven rápido —haciéndole señas con las manos.
Al entrar notó que estaban todas reunidas, observó el suelo y se llevó una gran sorpresa.
—¿Pero qué están haciendo?
Nilin se encontraba tirada en el piso, mientras Cristina le escribía “Perdedora” en la frente con un pintalabios.
Su cabello se veía mojado y le faltaba un zapato.
Cristina estaba tan enfurecida con ella, que ni siquiera notó que Evelyn había entrado al baño.
—No vuelvas a arruinar mi ropa, maldita.
Rebecca se dirigió a Evelyn apretando sus puños y dijo:
—Esta estúpida pensaba acusarte por lo que le hiciste, Evie.
Ella no podía creer lo que estaba viendo, se tapó la boca con las manos mientras negaba con la cabeza.
«¿Qué le están haciendo?»
Nilin lloraba y temblaba abrazándose a sí misma, sobre el frío piso del baño.
—Yo no...
—¡Cállate! Evie te pondrá en tu lugar. Ven, Evie, golpéala —le ordenó Cristina.
Evelyn estaba aturdida. No podía dar un solo paso, la imagen de Nilin en el suelo la había dejado paralizada.
«¿Golpearla?»
Sentía escalofríos que le recorrían el cuerpo. Estaba atrapada entre hacerle daño a una chica inocente o defraudar a sus amigas.
Rebecca no tuvo mejor idea que convencer a las demás de alentarla.
—Vamos, chicas, anímenla.
—¡Evie! ¡Evie! ¡Evie!
Todas comenzaron a animarla y le dieron un pequeño empujón.
Nilin observaba a Evelyn aterrada, como si estuviera viendo a un monstruo. Su cabello escurría agua del inodoro y su vestido estaba rasgado por haber sido arrastrada.
—Por favor... ya basta.
Evelyn se acercó a Nilin dando pequeños pasos con dificultad.
—Lo siento... —dijo tan suave que nadie la escuchó.
Levantó lentamente la mano y apretó su puño. Su corazón se aceleraba. A cada segundo, le parecía más difícil respirar.
Nilin cerró los ojos y se abrazó con fuerza, apretando sus piernas entre sí.
Todas se quedaron observando en silencio...
¡Paf!
El impacto hizo que le saliera sangre de la nariz.
Cristina no estaba conforme con el golpe y la empujó nuevamente para que volviera a hacerlo.
—¡Oye! Más fuerte. Esta perra arruinó mi ropa.
Rebecca sabía que podía haberlo hecho mejor; después de todo, entrenaba boxeo igual que ella.
—Vamos, Evie. Sé que puedes golpear mucho más fuerte.
—Creo que deberíamos irnos antes de que nos vean —dijo Fiore, que vigilaba la puerta.
Rebecca tomó del brazo a Cristina.
—Vayamos al salón.
Todas se fueron riendo, dejando a Nilin tirada sobre el piso mojado. Evelyn fue la única que permaneció inmóvil. Miraba fijamente a Nilin, que lloraba desconsoladamente,
mientras se cubría la cara con sus manos.
Evelyn intentó hablarle, pero su voz apenas se oía.
—Lo siento... —tomó un poco de aire y repitió—. Lo siento.
Sus pies caminaban hacia atrás mientras movía la cabeza en negación, sus ojos se humedecían y sus labios no paraban de temblar.
No podía creer lo que acababa de hacer.
—No es cierto... ¿Qué hice? ¿En qué me estoy convirtiendo? —dijo mientras observaba sus manos.
Nilin, con sus mangas, se limpió la frente. Se levantó angustiada y huyó corriendo de la escuela.
Evelyn retrocedió hasta que su espalda encontró la pared y se dejó caer lentamente al suelo.
—¿Quién soy? ¿Por qué lo hice?
#5209 en Novela romántica
#356 en Joven Adulto
primer amor joven, escuela drama, lgbt amorlesbico chicaxchica
Editado: 30.07.2026