A la mañana siguiente, Evelyn estaba sentada en el comedor, con los codos sobre la mesa, las manos en su frente y su pierna rebotando.
Su madre la notó y enseguida le preguntó:
—¿Qué sucede, Evelyn? Estás haciendo que la mesa tiemble.
Dejó de rebotar la pierna y levantó la vista.
—Estoy preocupada, mamá.
Clara se acercó y apoyó su mano sobre las de Evelyn.
—Entiendo, cuando tu papá me confesó su amor, se veía igual que tú, él estaba muy...
Evelyn quitó su mano con rapidez.
—¿Qué, qué? Yo no quiero confesar mi amor, estoy preocupada porque mi reputación se vendrá abajo.
—¿Tu reputación? —preguntó mientras cruzaba los brazos.
—Así es, mamá, acabo de soñar que mis amigas se alejaban todas de mí, incluso me llamaban rarita.
Clara aflojó los brazos y bajó la mirada.
—Solo fue una pesadilla, hija. Tienes que calmarte —suspiró— debo ir a trabajar o llegaré tarde, pórtate bien ¿sí? te quiero.
—Está bien, mamá, yo también te quiero.
Clara le besó la frente, tomó sus cosas y se fue.
Evelyn apoyó la cabeza sobre la mesa por un momento y suspiró. Luego se levantó de la silla y se fue a la escuela con la idea de solucionar su problema.
Apenas entró, Fiore la detuvo. Parecía aterrada, como si hubiera visto un monstruo.
—Ahí estás, debes venir rápido.
La tomó de la mano y la arrastró con desesperación al baño.
‹‹¡Oh, no! ¿Qué habrá pasado?, no quiero ni pensarlo. Van a matarme.››
La llevó a la fuerza hasta el lavabo, se movió el cabello y se señaló la frente.
—¡Mira esto!
—¿Un grano? —preguntó Evelyn.
—¿Cómo que... un grano? Está en mi cara, necesito que me ayudes a cubrirlo.
—Pero si casi no se nota.
—¿Qué no se nota? ¿Ya viste a ese monstruo?
—Está bien, está bien. Mira —sacó maquillaje de su bolso y comenzó a tapárselo—. Ya se fue, ya no se ve.
—Gracias, amiga —dijo abrazándola—. Me salvaste la vida de ese horrible monstruo.
—Descuida, no fue para tanto.
Apenas terminó de cubrir el grano, se escuchó la puerta del baño. Aunque ellas no le prestaron atención y siguieron abrazadas.
Al entrar, Celeste abrió los ojos como si hubiera encontrado oro.
—¡Vaya! Ahora también te veo abrazada a tu amiga, se lo diré a Nilin —no esperó ni siquiera una respuesta para ir a contar el chisme.
Dejó de abrazarla y extendió su mano esperando que se detuviera.
—No, oye, espera.
La reacción desesperada de Evelyn, llamó la atención de Fiore.
—¿¡Evie!?
—¿Qué?...
—¿Entonces sí es cierto que te gusta Nilin? —preguntó cruzando los brazos.
—No, solo quiero solucionar este malentendido.
—No tienes que mentirme. Te desesperaste por lo que ella dijo, parece que te preocupas por Nilin.
Evelyn agitaba los brazos negándolo.
—No es cierto, me preocupo por mi reputación y Celeste es mi grano en la cara.
—Está bien, te ayudaré a aclarar esto —dijo Fiore, caminó hacia la puerta y se dio la vuelta—. Solo espero que no estés mintiendo —y se fue.
Evelyn escuchó la campana de inicio de clases, salió del baño y caminó por el pasillo hacia el salón.
‹‹Debo encontrar a Nilin, tengo que hablar con ella antes de que todo empeore.››
Al entrar, vio a la profesora Mónica, que estaba parada con un montón de hojas en sus manos.
—Hoy es el examen de matemáticas, espero que hayan estudiado.
Cuando todos tomaron asiento, pasó mesa por mesa dejando el examen a cada alumno.
‹‹Lo que me faltaba, ¿cómo voy a hacer esto, cuando ni siquiera puedo pensar?››
—Les reasignaré sus asientos, no quiero que estén copiando a sus compañeros.
Comenzó a cambiarlos de lugar, dejando a Celeste y Evelyn juntas.
—Increíble, ¿tenías que ser tú? —dijo susurrando.
—Oye, ¿crees que estoy disfrutando de esto? —preguntó Celeste.
—Yo me siento peor que tú, Celeste.
—Y estarás peor cuando patee tu trasero.
—No sé qué problema tengas conmigo, ya me disculpé con Nilin por golpearla.
—¿Y ahora quieres ser su novia, cierto?
—¿Pero qué estás diciendo?...
—Desde ese día no deja de hablar de su cabello.
Evelyn observó a Celeste detenidamente.
—Ya entiendo, tú la amas y me crees tu competencia. No fue mi intención que ahora ella solo mencione lo de su cabello.
Celeste apretó sus puños con fuerza.
—No tengo por qué hablar contigo de mis sentimientos, simplemente aléjate y quédate con tu novia Fiore.
—¡Oye! Ella no...
La profesora no dejaba de oírlas murmurar y golpeó la mesa con la palma de su mano para llamarles la atención.
—¡Silencio, señoritas! Si las escucho hablar una vez más tendrán un 0.
Evelyn observó el reloj de la pared y miró su examen.
‹‹No he escrito nada, será mejor que lo intente y me siga preocupando después.››
Al sonar la campana para el almuerzo, la profesora Mónica retiró los exámenes y les permitió ir al comedor.
Celeste se levantó con rapidez, no quería estar ni un segundo más cerca de ella.
Evelyn esperó a que todas se fueran, buscando la oportunidad de hablar con Nilin, pero ella ya se había marchado.
Salió del salón, bajó las escaleras y se dirigió al comedor, mirando para ver si alcanzaba a encontrarla.
Las chicas estaban reunidas en la misma mesa de siempre.
—Qué examen más difícil —dijo Rebecca.
Cristina se agarraba de la cabeza.
—Ni lo menciones, apenas pude terminarlo.
Fiore no dejaba de mirarse con su pequeño espejito.
—Es cierto, ¿quién puede pensar cuando su mundo se viene abajo?
—¡Oye! No es para tanto, casi no se nota tu grano.
—¿Casi? ¿Dijiste casi, Rebecca? Eso está muy cerca de... “Qué enorme grano”, esto arruinará mi vida.
Evelyn se acercó haciendo un gran esfuerzo por sonreír.
—Hola, chicas. ¿Puedo sentarme aquí?
—¿Por qué no podrías?
Cristina observó a Rebecca.
#5209 en Novela romántica
#356 en Joven Adulto
primer amor joven, escuela drama, lgbt amorlesbico chicaxchica
Editado: 30.07.2026