Evelyn comenzó a caminar de un lado a otro en su cuarto pensando qué escribiría.
—Jamás en mi vida escribí una carta, ¿qué le diría?
—Ella ya dijo que solo sería mi amiga.
Se detenía cuando creía encontrar la solución y volvía a caminar.
—¿Podría ser simplemente un gesto romántico? Como si le dijera, oye, acuérdate de que aquí estoy.
—O tal vez me vea como una acosadora.
—¡Ay! Solo puedo pensar en esa caricia y su sonrisa.
—¡Ay! Nilin, Nilin, Nilin.
—Cómo quisiera que entraras por esa puerta, decidida a amarme y estar conmigo —dijo señalando la puerta.
Se hizo de noche y se acostó en su cama, todavía pensando en todo lo que estaba sucediendo.
—¿En qué momento fue que empecé a sentirme así? Primero la golpeé y luego no puedo dejar de pensar en ella.
—El amor es tan complicado —dijo suspirando—. Estoy decidida, haré esa carta.
Agarró su bolso, sacó hojas, lápices y comenzó a pensar qué le diría. Las palabras comenzaron a salir por sí mismas, siendo lo más sincera posible, escribiendo desde el fondo de su corazón.
—Listo —dijo dándole un beso a la carta— y volvió a acostarse.
Cerró los ojos con una sonrisa hasta quedarse dormida.
Al otro día se despertó muy contenta y fue al comedor.
Su madre preparaba el té, Evelyn se sentó en la mesa y su madre le dejó su taza llena.
—Hija, hoy no tengo que trabajar, ¿quieres que te lleve a la escuela?
—¿Qué? No, claro que no.
—¿Te avergüenzas de tu madre?
—No, mamá, pero podría ser motivo de burla por mucho tiempo y no estoy para burlas ahora —dijo mientras revolvía el té con la cucharita.
—Es cierto, estar enamorada ocupa mucho espacio en la cabeza.
Evelyn comenzó a llorar de la nada, se levantó de la silla y corrió a abrazar a su madre.
—¡Ay, mamá! Ya no puedo negarlo.
—Tranquila, hija... —dijo mientras le daba palmaditas en la espalda.
—¿Es esa chica Nilin que mencionaste?
—¡Mamá!
—Lo siento, es que la curiosidad me está matando.
Evelyn intentaba secar sus lágrimas con las mangas de su camiseta.
—Sí, es ella. Soy una tonta por haberla golpeado, jamás se va a olvidar. ¿Por qué aceptaría mi carta?
Clara la tomó de los hombros, alejándola un poquito para mirarla a los ojos.
—¿Hiciste una carta?
‹‹Ay no... creí que lo había pensado››
—No, yo...
—Olvídalo, no dije nada. Ya es hora de que vayas a la escuela, no llegues tarde —dijo conteniendo la emoción.
—Está bien, mamá, nos vemos más tarde.
Tomó sus cosas y se fue a la escuela.
‹‹Hoy me siento más nerviosa que nunca››
Fiore apareció de repente por detrás de ella.
—¡Hola, Evie!
—¡Oye! Casi haces que se me salga el corazón.
—¡Iuh! Qué horrible imagen, pude ver la sangre en el piso.
Nilin la interceptó en el camino, dirigiéndose hacia Evelyn.
—Hola, Evie, ¿puedo hablar contigo?
‹‹Ay no... quiere hablar conmigo››
—Te veré después —dijo Fiore y siguió caminando.
‹‹No me dejes sola››
Nilin se acercó a ella lentamente, muy segura de sí misma.
—Amo verte temblar cuando estoy cerca, eres muy tierna. Nunca creí que serías así, siempre te vi como una chica dura.
‹‹Ay... Me encanta incluso cuando es malvada››
—Y-yo nu- nunca creí...
‹‹Respira, Evelyn, por favor, respira››
Respiró lo más profundo que pudo y soltó el aire.
—Nunca creí que serías mi bully.
—¿Tu bully? —preguntó Nilin confundida.
Evelyn bajó la mirada y comenzó a mover su pie en el piso.
—Te burlas de mí por temblar. Si supieras lo difícil que es para mí hablar contigo.
Nilin levantó la mirada de Evelyn con sus dedos, obligándola a mirarla a los ojos.
—Eres lo más tierno que vi en mi vida. No quiero sonar ahora como una creída, pero levantas mucho mi autoestima.
—Olvidé por completo cómo eras y todo lo que pasaste.
—No quiero que creas que juego contigo.
—¿Puedo tomarte de las manos? —preguntó Evelyn manteniendo la mirada en los ojos de Nilin.
Nilin asintió con la cabeza y extendió sus manos hacia Evelyn. Ella le tomó las manos y apretó sus labios.
—No te preocupes, sé que no juegas conmigo, y entiendo por qué me quieres como tu amiga y no algo más.
—Pero aun así, arriesgándome a ser la burla de toda la escuela, y aprovechando que estoy pudiendo hablarte —dijo sonriendo—.
—Quiero darte algo que hice pensando en ti.
—¿Piensas en mí? —preguntó Nilin.
—Todo el tiempo... —Evelyn metió la mano en su bolso y sacó la carta—. Toma, esto es para ti.
Nilin se quedó boquiabierta al ver lo que Evelyn estaba dándole.
—¿Una carta? Jamás había recibido una.
‹‹No puedo creer que mi bully me haya escrito una carta››
Evelyn le sonrió haciéndole ojitos.
—Luego me dices qué opinas. Solo te pido que no la muestres a nadie, por favor.
—No... no te preocupes, no lo haré.
En ese instante los megáfonos de la escuela comenzaron a sonar...
—Les habla su directora. Pueden ir a sus casas. Las clases de hoy quedan suspendidas para evaluación y perfeccionamiento docente. Nos vemos mañana, como todos los días.
Rebecca llegó muy emocionada por la noticia.
—¿Oyeron eso? No hay clases.
—Nos vemos luego —dijo Nilin saludándola con la carta en la mano.
—¡Ay! Lo siento, Evie. ¿Arruiné tu momento?
—De hecho, viniste en el momento justo.
Cristina notó algo en la mano de Nilin cuando saludó.
—¿Eso que tenía Nilin era una carta?
—¿Le escribiste una carta a Nilin?
—Ay, no... se suponía que nadie tenía que saberlo.
Rebecca enseguida salió con el chisme.
—Fiore, escucha esto. Evie le escribió una carta de amor a Nilin.
—¿Una carta de amor? ¿Y qué le dijiste?
—Oigan, bajen la voz, ya las escuchó hasta la directora.
—¿Quién no las oyó? Ya váyanse a sus casas, señoritas —dijo la directora, que estaba parada detrás de Evelyn.
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Editado: 21.08.2026