Nilin llegó de la escuela luego de que cancelaran las clases, ansiosa por leer la carta de Evelyn. Al llegar se llevó una sorpresa enorme.
—Nilin, volviste muy temprano.
—¿Papá? ¿Cuándo regresaste? —corrió a abrazarlo.
Su padre Jake viajaba por trabajo, lo que hacía que Nilin tuviera que vivir sola por meses.
—Recién llegué, hija. ¿Y eso qué tienes en tus manos?
—¿Es una carta?... Vaya, me voy de viaje 3 meses y ya tienes pretendiente.
—¿Quién es el muchacho?
Nilin bajó la mirada y acomodó sus anteojos.
—Papá, yo...
—¿Qué sucede?, ¿me perdí de algo? —preguntó Jake muy confundido.
Ella respiró muy profundo y lo miró a los ojos, esperando que su respuesta hiciera que su padre la rechazara.
—No me gustan los chicos, papá —dijo y volvió a bajar la mirada.
—Pero... ¿eso cuándo pasó?
—Desde siempre, papá. Lo siento si te decepcioné, papá.
Él notó que no estaba bromeando. Solo quería ver a su hija feliz. Era muy difícil para él tener que viajar y alejarse de su hija.
—No digas eso, me alegra que me lo cuentes.
—Sabes que puedes hablar de esas cosas conmigo, no debes ocultármelo.
—Y ya deja de decirme papá, pareces un disco rayado —dijo sonriéndole.
Las lágrimas de Nilin no tardaron en llegar. Sus labios temblaban, mientras intentaba secarse con los dedos.
—Lo siento, papá, es que parece que te fuiste hace una eternidad.
—Lo sé, hija. Lo siento.
—No volveré a irme, no llores. Me rompes el corazón.
Jake volvió a abrazar a Nilin y acarició su espalda intentando calmarla.
—Y... ¿quién es la chica?
—Es una amiga, se llama Evelyn.
—¿Una amiga?
—Evelyn es un lindo nombre. Pero... ¿tu amiga te escribe cartas? ¿No se ven siempre en la escuela?
—Es algo complicado, papá. Luego te cuento con más detalles —dijo mirando el camino hacia su cuarto.
—Sí, lo siento.
—¿Quieres ir a tu cuarto? Lo entiendo. Ya no te detengo, ve.
—Gracias, papá.
Le dio un beso en la mejilla y corrió hacia su cuarto.
—Extrañaba tanto a mi niña... Creció tan rápido, no puedo creerlo.
En su cuarto, Nilin ni siquiera se cambió de ropa como acostumbraba. Se sentó en la silla junto a su mesita.
Se miró en el espejo, juntando valor para abrir la carta de Evelyn.
—¡Ay! Ya no aguanto la curiosidad, ¿qué habrá escrito?
La curiosidad terminó por ganarle y desesperadamente abrió la carta...
Hola, Nilin. Jamás escribí una carta a alguien, así que esto es muy difícil para mí.
Primero que nada, quiero volver a disculparme contigo por haberte golpeado, pero no me arrepiento del todo.
No es la mejor manera de conocer a una persona y suena feo que diga que no me arrepiento... Lo sé, pero gracias a mi idiotez pude conocerte.
Así como yo te golpeé, tú golpeaste mi corazón, y eso es muy doloroso.
Una herida sana, un corazón roto no, y ahora entiendo por qué aún me detestas. Herí tus sentimientos con lo que hice, y lo sé porque me siento herida.
No dejo de pensar en ti ni por un segundo. Cada detalle, cada sentimiento que generas en mí, hace temblar mi cuerpo.
Tus manos suavecitas tocando las mías es algo que jamás olvidaré.
Y descuida... No terminaré esta carta pidiéndote que seas mi novia. Eso lo tengo claro y te daré tu espacio si así lo pides. Me alejaré si así lo decides y estaré contigo cuando me necesites.
T.Q.M... Evelyn.
Las lágrimas inundaban sus ojos.
—¡Ay! Evelyn... —susurró tocándose el corazón.
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Editado: 21.08.2026