¿soy una bully?

Capítulo 20: ¿Es cierto?

Evelyn salió del gimnasio buscando a Nilin, miró el comedor, caminó por los pasillos revisando cada salón.
Subió la escalera de mármol, observó por todos lados y no la vio. Pensó que quizás estaba en el baño, se dirigió allí, abrió la puerta, pero tampoco la encontró ahí.
Fiore iba detrás de ella, entró corriendo al baño y dijo:

—¡Evelyn! ¿Estás buscando a Nilin, verdad?

—Oye, antes de que me digas algo. Lo sé, jugué horrible y casi perdemos por mi culpa.

Fiore estaba agitada por haber corrido todo el camino.

—No venía —respiró profundamente—, no venía a criticarte, de hecho iba a decirte que te entiendo.

Evelyn no entendía a qué se refería.

—¿Qué?

—Hoy conocimos a las de segundo. Y esa chica Azul no se va de mi cabeza. ¿Cómo es que soportas eso?

Evelyn la miró por un momento en silencio.

—¡Vaya! Es increíble que me digas eso.

Fiore se agarraba la cara y caminaba preocupada.

—Lo sé, incluso para mí es una locura... Siento que quisiera besarla ahora mismo. ¿Dime tu secreto, cómo lo soportas?

—No lo hago.

—¿¡Qué!?

Evelyn soltó un gran suspiro, bajó la mirada y dejó caer sus hombros.

—Siempre estoy sufriendo en silencio. Ella entró en mi cabeza, y ahora controla mi corazón.

Se subió a la mesada de las bachas y comenzó a columpiar sus pies.

—Cuando la veo mi cuerpo no responde... es frustrante. Hoy, tan pronto como la vi en ese juego, solo podía pensar en sus mejillas. Y si lo piensas, es ridículo. ¿Qué nos está pasando?

Fiore la escuchaba y sentía que la estaba describiendo a ella misma.

—Así es. De hecho, es una tontería que yo sienta deseos de besarla. Eso es asqueroso para mí, pero verla...

Evelyn encorvó la espalda, poniendo una cara triste.

—Tus pensamientos ya no son tuyos... son de ella.

—Sí, sabía que me entenderías.

—Sientes que harías lo que sea que te pidiera. Incluso llegas a imaginarte de rodillas, rogándole que te acepte.

—¡Vaya! Veo que tú sí que estás perdida —dijo Fiore con una sonrisa.

Evelyn volvió a suspirar.

—Hace tiempo acepté eso, no vale la pena luchar en contra de tu corazón. Solo se intensifica más.

Fiore sonrió por primera vez desde que había entrado al baño. Se acercó y la abrazó.

—¡Gracias, amiga! Iré a observarla un rato más.

—Ve —dijo riendo.

Fiore con pasos acelerados salió por la puerta y se dirigió nuevamente al gimnasio.
Evelyn se quedó sola pensando, bajó de la mesada y escuchó el sonido de la bisagra de uno de los cubículos.
Nilin se asomó y le preguntó:

—¿Es cierto todo eso?

—Oíste lo que dije... —preguntó sorprendida mientras un escalofrío le recorría el cuerpo.

—Lo siento, es que estaba aquí —señaló el cubículo—. No sabía si era alguien que venía a molestarme, y me escondí. ¿Es cierto todo lo que dijiste? —repitió.




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