—Pateemos algunos traseros —dijo Rebecca.
Fiore estaba completamente embobada. No podía dejar de ver a Azul.
«Debo impresionarla».
Tomó la pelota, observó con detenimiento a las chicas de segundo y se la lanzó a Leila.
Leila logró esquivarla haciéndose a un lado y luego contraatacó a Fiore.
—¡Afuera! —gritó la profesora Karen.
—Sí... la atrapé —con una sonrisa de oreja a oreja.
—Maldita Fiore, me las pagará. No puedo creer que me haya eliminado así.
Nicol apretó la pelota con fuerza, mientras señalaba a Fiore, le lanzó la pelota y la golpeó en el estómago.
¡Paf!
—Mal- mal- maldición.
—Oh, pobrecita, la golpeé en el estómago.
—¡Afuera!
Celeste notó que Evelyn estaba distraída otra vez, aunque más de lo normal.
—Oye, Evelyn... ¿Vas a jugar o qué?
En ese mismo momento Azul lanzó su pelota hacia Celeste.
¡Paf!
—¡Eso es! —dijo Fiore.
—¿Oye, de qué lado estás?
—Jeje, lo siento, Celeste.
—¡Vamos, Evie! Necesito que te muevas —le gritó Rebecca—. Estas malditas perras no me eliminarán tan fácilmente esta vez.
Mientras llamaba la atención de Evelyn, logró esquivar, no una, sino tres pelotazos que venían hacia ella. Dio un salto muy alto y lanzó su pelota hacia Nicol.
¡Paf!
—¡Ay! —gritó mientras caía al suelo—. Maldita perra, ¿cómo te atreves a golpearme?
—¡Afuera!
Al caer al suelo, Rebecca sintió una molestia en su pierna.
«Ay, no... creo que me excedí».
En ese mismo momento Ruby aprovechó y la atacó.
¡Paf!
—Vaya... ¿Ya no puedes esquivar? Debe ser por ese enorme trasero —con una sonrisa burlona.
—¡Afuera!
—Mi trasero será enorme, pero... ¿Ya viste tus feas piernas?
—¿Qué dijiste de mis piernas?
Nilin aprovechó el momento para dejar fuera a Ruby.
¡Paf!
—¡Afuera!
—¡Oye, tú! Reza porque no vuelva a la cancha, estúpida cuatro ojos.
Evelyn, enfurecida por sus palabras, lanzó la pelota hacia Ruby, golpeándola en la cara.
¡Paf!
—¡Ay! ¿Yo ya estaba afuera, estúpida? —tocándose el rostro y mirándose la mano.
—¡Evelyn! Otra falta y deberé expulsarte —dijo la profesora Karen.
Evelyn continuaba mirando a Ruby, apretando los puños.
«Estúpida... qué se cree al decirle cuatro ojos».
—Gracias, osito, pero no tenías que hacerlo —mencionó Nilin, guiñándole el ojo.
La cara de Evelyn cambió por completo, abrió los ojos levantando las cejas al oírla.
«¿Otra vez me dijo osito?»
—¡Vamos! Ustedes pueden, chicas —gritó Rebecca.
«Solo quedamos 3 contra 3».
Marisa quiso interrumpir su momento y lanzó la pelota contra Nilin.
Nilin vio la pelota venir a toda velocidad, pero se quedó inmóvil.
¡Paf!
—¡Afuera!
—¿Por qué me salvaste?
—Espero lo logres de nuevo —dijo Cristina, que había saltado en frente de la pelota.
Nilin sorprendida la miró, se puso seria y le sonrió de lado.
—¡Lo haré!
Evelyn estaba cansada, ya quería terminar el partido. Así que intentó eliminar a las jugadoras restantes. Corrió lo más rápido que pudo, deslizó por el piso tomando una pelota y la lanzó.
¡Paf!
—¡Afuera!
Luego tomó otra que le había quedado al lado, rodó por el piso esquivando un pelotazo y lanzó la suya.
¡Paf!
—¡Afuera!
—Siiiii, esa es mi amiga —gritó Rebecca.
Fiore estaba frustrada porque Evelyn eliminó a Azul.
«No me importa que haya eliminado a Marisa... pero ¿Azul?».
Solo quedaba Sasha de las chicas de segundo. Tomó una de las pelotas y la lanzó contra Evelyn.
—¡Afuera!
—¡Qué bien! La atrapaste, osito.
—¡Las chicas de primero son las ganadoras!
Evelyn estaba aturdida. Por un momento sus problemas habían desaparecido.
Pero el partido ya había terminado y volvió a su realidad. Observó a Nilin fijamente.
Se acercó decidida hacia ella. Tomó sus manos, mientras todas se quedaron observando la situación.
—Nilin... eres todo lo que me importa en esta vida. No me importa nada más que tú.
Los ojos de Nilin se humedecieron repentinamente. Evelyn no había ocultado su voz al decirlo.
La sujetó del rostro a Nilin con ambas manos y se acercó lentamente hacia ella.
Nilin comenzó a temblar, no podía moverse. Los labios de Evelyn cayeron sobre los suyos, suavemente.
Ella cedió y no intentó alejarla en ningún momento. Tomó de la cintura a Evelyn mientras permitía que la besara.
Con sus ojos cerrados, solo podía sentir los cálidos labios de Evelyn. Pensaba que el tiempo se había detenido.
Solo eran ellas dos y un beso inesperado.
—No puedo creer esto —dijo Celeste.
Enfurecida, arrojó una pelota al suelo y se fue del gimnasio.
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Editado: 09.09.2026