¿soy una bully?

Capítulo 27: Una noche difícil

Evelyn volvió al campo de dodgeball a buscar sus pertenencias.
No intentó ocultar sus lágrimas, se veía muy dolida.

—¿Qué sucede, Evelyn? —preguntó Fiore.

Evelyn tomó sus cosas y simplemente se fue a su casa sin decir una palabra.
Al llegar a su casa, Clara la estaba esperando en la cocina.

—¿Quieres tomar un té, querida?

Evelyn fue directamente a su cuarto, sin dirigirle la palabra.

—¿Qué le sucede a esta niña ahora?

Entró en su cuarto y revoleó su bolso y se acostó boca abajo con sus brazos bajo la almohada.

—Ya no sé qué hacer —se repetía una y otra vez.

¡Toc! ¡Toc!

—Hija, ¿sucede algo?

—No quiero hablar, mamá.

—Vamos, hija... cuéntame —dijo Clara abriendo la puerta.

Evelyn se sentó en la cama, abrazando sus rodillas.

—No sé qué sucedió, mamá. Estaba todo tan bien, besé a la chica que tanto me gusta.

—¿A ella no le gustó que lo hicieras?

—No es eso, mamá. Su estúpida amiga Celeste se enojó y se fue llorando.

—Tranquila, hija —Clara se acercó, se sentó a su lado y comenzó a acariciar su espalda.

—La maldita estúpida solo quiere que me aleje de ella y la está manipulando. Luego, Nilin me dio un cachetazo y huí.

—¿Nilin te golpeó?

—Así es, mamá, lo hizo por esa estúpida.

—¿No has pensado que quizás esa chica Celeste esté celosa de ti?

—¿Celosa de mí?

—Tal vez ella también siente algo por Nilin. Ella no quería que pelearan entre ustedes. ¿O me equivoco? ¿Fue su intención golpearte? ¿Crees que lo hizo con odio?

Evelyn bajó la mirada por un momento.

—No lo sé, mamá. Fue todo tan rápido.

—Solo piénsalo, hija, y habla con ella. Descansa, piénsalo mañana con la cabeza fría.

Clara besó su frente, la tapó con las sábanas y frazadas. Luego, apagó las luces y se retiró deseándole una buena noche.
Evelyn se quedó acostada pensando en lo que su madre le había dicho. Pero enseguida lo olvidó por su enojo con Celeste y su frustración.
Se la pasó dando vueltas y no pudo dormir casi nada esa noche.

Al otro día, Clara la encontró en el comedor a primeras horas de la mañana.

—¡Evelyn! ¿Qué haces en la mesa tan temprano?

—No he podido dormir, mamá. Estuve toda la mañana imaginando las 200 formas en las que Nilin me debe odiar.

Clara se quedó observando a Evelyn sin saber qué hacer.

—Ella tal vez no te odie, hija, no saques conclusiones aún.

—Ya me iré a la escuela, mamá.

—Pero aún es temprano, hija. ¿No quieres desayunar algo?

—No, mamá, no lo merezco —dijo mientras se levantaba de la mesa y se iba.

Llegó a su escuela y esperó a que abrieran las puertas, caminando de un lado a otro y comiéndose las uñas.
Fiore fue la primera en llegar y entraron juntas. Llegando a los pasillos, se detuvieron a charlar sobre el tema.

—¿Por qué te fuiste así el otro día, Evie?

Evelyn seguía muy dolida por lo sucedido, enseguida se humedecieron sus ojos.

—Ya no sé qué hacer... —su cuerpo no dejaba de temblar—. Intento ser buena persona, pero no es suficiente. Mi pasado siempre me va a perseguir con ella.

—¿A qué te refieres? —preguntó Fiore muy confundida.

—La he golpeado y ayer ella me golpeó a mí.

Intentaba secar sus ojos, pero no paraba de llorar.

—No puedo ni siquiera odiarla. Sería muy hipócrita de mi parte. Ella es el amor de mi vida.

Su voz se quebraba, intentaba tomar aire, pero le costaba demasiado.

—Haría lo que fuera por ella. Pero eso jamás va a ser suficiente. Y ahora lo entiendo...

En ese momento Nilin llegó a los pasillos de la escuela.

—Jamás podremos estar juntas —dijo Evelyn.

—¿En serio crees eso? —preguntó Nilin.




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