¿soy una bully?

Capítulo 28: Te amo

—¿En serio crees eso? —preguntó Nilin.

—Nilin, yo...

—Si crees eso, ¿por qué me besaste? —preguntó Nilin frunciendo el ceño y apretando los puños—. ¿Sabes lo que significa eso para mí? Eres una estúpida, Evelyn.

Evelyn bajó la mirada. Sintió que su mundo se había derrumbado.

—Tienes razón... soy una estúpida. Siempre termino lastimándote. Ni siquiera sé por qué sigues aquí.

—Porque te amo —respondió Nilin de manera instantánea.

Abrió los ojos con sorpresa, no había planeado decir eso.
Evelyn levantó la mirada de repente. Sus labios temblaban. Era un remolino de sentimientos.
Se quedó completamente en silencio sin saber qué decir.

—Lo siento, Evelyn, no quería golpearte así. Nunca fue mi intención. ¿Podrías perdonarme? —preguntó Nilin mientras bajaba la mirada.

—No tienes que pedirme perdón —respondió Evelyn—. Puedes golpearme todas las veces que quieras. Y siempre te perdonaré.

Se acercó e intentó buscarle la mirada, mientras sostenía sus manos.

—Me alteré porque me puse celosa al verte con Celeste. Solo querías calmarla y yo llegué en un mal momento. ¿Me podrías perdonar tú a mí?

Nilin levantó la mirada y notó que Evelyn no contenía sus lágrimas.

—Siempre voy a perdonarte —dijo mientras le secaba las lágrimas a Evelyn—. ¿No oíste que te amo?

Evelyn se paralizaba a cada momento que Nilin se lo decía.

—Yo... yo... Yo también te amo —la rodeó con sus brazos y la abrazó lo más fuerte que pudo.

—¡Oye! Vas a hacer que se me salga el relleno —dijo Nilin.

Evelyn no pudo evitar sonreír y la abrazó aún más fuerte.

—No dejaré de abrazarte porque tú eres mi osita.

Nilin sonrió al oír que la llamó de la misma manera que ella la llamaba.

—Te amo, Evelyn, quiero que lo sepas. Pero deja de decir que quieres que te golpee.

—Perdón, sabes que soy una exagerada cuando pienso en ti.

—¡Iuuuuh! ¿Todavía sigo aquí, saben? —interrumpió Fiore.

Todas comenzaron a reírse de la situación.

—¿Cuántas veces has imaginado besar a Azul? —preguntó Nilin.

—¡Oye! Tú cómo sabes eso. Evelyn, ¿le contaste? Qué traidora eres.

—Ella no me dijo nada —respondió Nilin riendo—. Cuando jugamos dodgeball te quedas mirándola fijamente.

—¿Soy tan obvia?

No habían notado que Nicol estaba escuchando todo lo que hablaban.




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