Sparks Of Love - Love In The Dark

SPARKS OF LOVE - La tía Juliet

CHAPTER SEVEN
 


 

ALEXA COLLINS 
 


Con respecto a mi familia, desde que tengo memoria siempre ha sido mi mamá y yo, desde pequeña tengo recuerdos solo junto a ella, mi padre murió a mi temprana edad, según mi madre, aunque no dice mucho sobre él.

Y yo no tiendo a preguntar sobre eso. Solo sé que murió.

Aunque muchas veces deseaba en lo profundo que el señor Blair fuera mi padre, envidiaba a Clary y a Andrew por el padre que tienen, el señor Nicholas siempre lo consideré un hombre muy divertido, que aún pese al trabajo él se mantenía fuerte y amistoso con su familia, siempre era un tema nuevo que compartir con el señor Blair.

Creo que cuando fuese un anciano, ese hombre será aún más ocurrente.

Mi familia externa procuraba siempre organizar para Navidad a qué casa asistir, muchas veces nos tocaba a nosotras preparar las cosas y con antelación también venían las hermanas de mi madre, las tías Jasmín y Juliet.

Y creo que era certero en decir que la tía Juliet era la tía más adinerada de la familia y que también era su sobrina consentida, a diferencia de mis primos y aunque solo éramos tres, la tía sin herederos siempre me obsequia a algo y aunque ya fuera casi mayor de edad, eso no quitaba que fuera su preferida.

Recuerdo que para la muerte de Andrew... recuerdo que mi abuela estuvo una semana entera a mi lado, abrazando mi cuerpo en sus brazos y cantando cada noche en que estaba con ella, cuando despertaba con alguna pesadilla mi madre corría a mi habitación y mi abuela venía tras de ella, era mi abuela quien se quedaba a mi lado hasta que conciliara el sueño, mientras mi madre me decía que el remedio para algo así era un poco de chocolate caliente para endulzar el alma. Algo que mi abuela apoyaba, sospechaba que fue ella quien le dijo eso.

Creo que era afortunada en decir que tenía una familia que siempre estaba conmigo, siempre cuando los necesitaba.

Las escaleras de mi casa me habían acompañado desde pequeña, aún recordaba las veces que corría por ella cuando no quería de la medicina que ella me daba.

En mi defensa, esas medicinas eran asquerosas.

Olía terrible, también sabía terrible.

Me detuve en las escaleras, recordar mi infancia me hacía ver el montón de ocurrencias que pude hacer en mi infancia.

El timbre sonó. Aferre mi agarre en el barandal de la escaleras, hasta ese momento me di cuenta que me había detenido a mitad de las escaleras, una sonrisa media se había implantado en mis labios, pero el timbre me regreso a la realidad. Y aunque no estaba muy lejos del pasado, aún me sabía amargo mi presente.

Mi padre corría por el pasillo limpiando sus manos con la toalla de cocina, parecía ansiosa por abrir la puerta y girando la perilla abrió la puerta y dejó ver una silueta muy familiar.

Con una bufanda en el cuello y un enorme abrigo crema, típico de ella y con un recién corte de cabello, se notaba, mi tía Juliet aparecía en escena y sonriendo abrazaba a mi madre con mucho entusiasmo.

— Elena querida —la tía Juliet hablaba muy..¿Cómo decirlo? Era muy elegante, tal vez— no creerás lo que he visto, hay jóvenes por todos lados, grandes filas, un parque de diversiones que recién abrió y está como locos —río por lo alto y se separó de mi madre— gracias al cielo pude entrar al centro comercial y comprar unas cuantas cosas —

— ya lo creo —mi madre miró con mucha gracia las bolsas que mi tía traía en cada mano, eran tres en cada una para ser exacto y vaya que venían de tiendas caras.

Muy esperado de Tía Juliet.

Pero intuí la mirada de la tía Juliet en cuanto casi terminaba de bajar las escaleras, sus ojos se iluminaron y por momentos vi como dejaba sus bolsas a un lado— Alexa mi niña —abrió sus brazos con mucho esmero y corrió hacia mi para abrazarme con mucha fuerza— oh, cuánto has cambiado mi niña —y aunque estuviera entusiasmada sabía bien que esa frase la veía gracias a que mi cara presentaba el momento por el que estaba pasando.

Mire a mi madre sobre el hombro de la tía Juliet, parecía descifrarse en modo de compasión, baje mi mirada, sabía que era por mi.

Me separé de la tía Juliet y frente a su cara quise formar una sonrisa de lado y formular un comentario— es bueno verte tía Juliet —sus cejas doblegadas y el iris compasivo a medida que subía el escalón para quedar a mi altura me hacía sentir que mi comentario no sonó para nada alentador.

Tomó entonces un mechón de mi cabello y lo puso tras de mi oreja— ha pasado ya mucho tiempo, cariño —y posando sus manos en mi hombro me miró por completo— y en ti parece que ha pasado mucho más que ese tiempo —

— haré un poco de chocolate caliente —la voz de mi madre hizo que amabas giraremos— acompañados con unos dulces, será bueno —

Mi tía volvió su mirada a mi y yo a ella— ¿Hizo dulces? —oculte una sonrisa.

— sí —masculle. Mi tía cerró sus ojos y río.

— oh mi Dios, no traje los medicamentos necesarios para una indigestión —bromeó riendo.

— escuché eso —dijo mi madre mientras se dirigía a la cocina.

Entonces tía Juliet me guiñó un ojo y suspiro— tengo unos regalos para ti, espero que te gusten —y bajando las escaleras ansiosa, le seguí su juego— aunque creo que uno te gustará más que los otros —abrí nuevamente la puerta de la entrada— no puedes ver —aclaro y me detuve en mitad del pasillo.

Mientras mi tía buscaba el regalo que la tenía ansiosa, mire a mi madre en la cocina, arreglando los dulcecitos que estaba dispuesta a darnos y también preparando el chocolate.

Suspire guardando mis manos en el abrigo para entonces mi tía entraba de espaldas con una cajeta en sus manos, una cajeta muy grande. Mire a ambos lados por un momento, porque seriamente no sabía cómo actuar frente a una caja tan grande, nunca me había traído algo así.

Suspiro dejando la cajeta en el suelo y respirando hondo al dejarla ahí— ahora, viene con todo equipado —ladee la cabeza— tiene hermosos accesorio que me encargue de comprar –¿Accesorios?— es muy tierno y... —alzó sus manos sonriendo— ábrelo —




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