Sparks Of Love - Love In The Dark

SPARKS OF LOVE - Buenos vecinos

CHAPTER TWENTY ONE   

Con el dulce entre mis manos y mamá con la llave en las suyas, nos preparamos para ir a la casa donde el pequeño Ryan y su familia vivían.

Aún no podía creer que mamá me hiciera ir allá, para conocer a los nuevos, aunque creo que era más actuación mía, porque mamá siempre hacía esto con cualquier vecino nuevo de la cuadra.

— cuidado con el dulce —pero creo que lo que más la llenaba de orgullo era que por primera vez, el dulce que llevaba a los nuevos vecinos era hecho por ella, no me había dado la oportunidad de verlo, porque lo había metido en una caja antes de poder tocarlo o probarlo siquiera.

Con mis tenis desgastados por el frío suelo de la noche y las luces del vecindario encendidas, mamá me guiaba mientras procuraba mantener el equilibrio con el dulce. 

En cuanto al pequeño cachorro, que aún no le había puesto nombre, lo deje durmiendo en la sala, parecía muy exhausto o tal vez muy lleno, después de que mamá lo rellenará con comida para perro y leche caliente, perfecto para dormir una larga siesta.

— hola, Helen, ¿cómo has estado? —pero por otra parte, mamá quería esquivar a toda costa a la señora Shakespeare y no, no era descendientes de ese Shakespeare, pero ella lo creía a muerte que sí, dando aires de grandeza que mamá no soportaba, pero fingía que no era así.

— señora Lin —dijo entredientes a medida que veía como se acercaba la señora de visibles canas con un chaleco abrazándola, mamá me miró por un instante y percibí el mensaje de “ayudame” en ellos, alce la caja del dulce ocultando mi cara y mi sonrisa.

— querida, hace mucho que no te veía —esa voz realmente era insoportable, era como si tuviera una manzana en la garganta— no creerás a donde fui —últimamente todos salían de viaje, bufé.

Mamá rio, la miré por la esquina de la caja extrañada, pero entonces vi su risa forzada— no soy adivina señora Lin —dijo entre dientes pero con una sonrisa.

— bueno, si tanto insistes te diré —

Vaya insistencia.

— fui por las plazas de Notre Dame y visite a una de mis tías queridas que se mudo recientemente allá, querida, deberías ir algún día, es maravilloso —entonces toco el hombro de mamá, como si fuera de mucha confianza.

Cuando la realidad era que mamá no la soportaba.

Pero entonces, mientras mamá “charlaba” con la señora Lin, en mi radar visualice el auto del vecino llegar, alce mis cejas impresionada, había llegado justo a tiempo, sonreí de lado, pude recordar que con ese mismo fue que vi al chico la vez pasada, aún con lágrimas en mis ojos era capaz de recordar ese auto, un auto muy exquisito a decir verdad, jamás había visto uno así por aquí.

— vecino —masculle con una sonrisa, nos libraremos de la señora Lin.

— ¿disculpa? —Pero mamá estaba muy sacada de onda. Entonces indique con la cabeza, mientras la señora Lin Shakespeare se daba cuenta que realmente no le estábamos prestando atención y cambiaba su faceta de importante a molesta, mamá captó la indirecta a duras penas, porque me miró por unos cinco segundos para después dirigir su mirada hacia donde se supone que estaba indicando, una sonrisa se implantó en sus labios y luego pasó esto— VECINO —gritó emocionada, fue entonces que el señor que iba saliendo del auto se quedó estático mirando hacia acá, frunciendo su ceño extrañado o más bien asustado.

Trague fuerte. Creo que eso no fue una buena impresión.

Mamá cruzó la calle sin ver atrás, sin mirar a los lados y sin despedirse de la señora Lin, miré furtivamente a esta y la vi cruzarse de brazos con recelo y ver a mamá irse. Con mis ojos perplejos le seguí el paso a mamá a fin de que la señora Lin no me viera igual que a ella y que no me notará, lo cual creo que sirvió, porque la escuche quejarse tras de mí indignada y marcharse. Suspire, menos mal.

— James, James Salvatore —y para cuando ya había llegado, mamá ya se había presentado con el hombre.

De tez blanca y cabello morocho, el vecino sonreía, aunque parecía exhausto, sus ojeras lo decían y su sonrisa desgastada, su corbata deshecha más o menos y su saco abierto, aún así parecía sobrar lo risueño para presentarse de manera amigable.

— Siento no haberme presentado con usted ayer, justamente me di cuenta de que alguien se mudaba —y mamá tomó con cortesía su amabilidad.

Particularmente ese sentido “risueño” del señor Salvatore, me daba cierta sensación familiar. Creo que en algún lado había captado ese estilo.

Y creo saber de quién era— me llamo Ryan, soy Ryan —entusiasmado tomó mi mano y la sacudió de arriba a abajo.

Sonreí de lado al recordar al joven Ryan de doce años, cuya pasión era conocer a personas y estar sonriente siempre.

El padre de Ryan negó con la cabeza desconcertado pero con una sonrisa— no tiene nada de qué sentirse —garantizo— debo agradecerle, es la primera persona que viene a darme la bienvenida —

Mamá no pudo evitar reír como tonta, fruncí mi ceño, mientras el señor estiraba su mano amistosamente, mamá la correspondió.

— bueno, señor Salvatore, soy Elena Valente, soy de la casa de enfrente —y aunque la noche era fría y oscura, podía visualizar con mi iris como mamá se sonrojaba.

MAMÁ SE SONROJABA.

— oh por favor —dijo el señor Salvatore— no me digas señor, tampoco Salvatore, llamame James —orgulloso sonrió de lado y dieron por sentado sus apretones de mano.

Seguido de eso hubieron miradas entre ambos, como si por segundos se estuvieran analizando el uno al otro, hice un amago y tosí.

Me resultaba incómodo ser un tercero en esta situación.

Mamá arrimó mi reacción y sonrió nerviosa— ella es Alexa, mi hija —y cuando por fin había regresado en sí, me presentó al vecino.

— Alexa, es un placer —estiró su mano en busca de la mía, pero desgraciadamente el dulce me lo impedía, lo cual al poco tiempo él se dio cuenta y sonrió nervioso— será mejor que pasen —entonces dirigió su mano a la casa— acabo de llegar, pero mis hijos las recibirán bien —




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