Eran alrededor de las cuatro de la mañana y varias veces habían mirado el camino en la espera de Albert. Evie, Fernanda y Harry caminaban juntos por las calles de la vereda. Las casas y las calles eran muy diferentes a las otras. Estaban tan acostumbrados al lugar donde vivían que se les hacía extraño caminar por ahí.
Harry, quien es el príncipe de la jerarquía, no sabía que esta parte del país se encontraba en estos estados, las calles eran destapadas, había grandes huecos, al igual que grandes piedras sobresaliendo. Las casas eran de madera, una tabla lo considerablemente lejos de la otra, y si mirabas por las paredes veías a los ocupantes durmiendo en el suelo con sabanas desgastadas o simplemente sin nada más que sus ropas.
—No puedo creer lo que estoy viendo. — dijo Harry.
—Creo que ninguno de nosotros, Harry— le respondió Evie—. Debemos seguir, Albert nos debe estar esperando.
Harry asintió y siguieron caminando. Cuando llegaron al límite de la vereda vieron los árboles y Albert aún no había llegado. Ahí había una casa abandonada que al parecer también habían quemado, Evie se acercó a la casa, en una pared había un pequeño dibujo de una familia, el padre, la madre y tres niños tomados de las manos, Evie paso la mano por el dibujo, sintió una corriente pasar por su mano y retiró su mano con un quejido de dolor.
—¿Qué pasa? — preguntó Fernanda.
Evie no respondió y volvió a pasar la mano por la pared, su vista se nubló y sintió de nuevo la corriente que empezó por sus dedos, luego el brazo y se dispersó por todo su cuerpo, emitió un pequeño jadeo. Escuchaba el eco de las voces de Harry y Fernanda llamándola, se concentró en lo que veía, un hombre castaño arrodillado que cargaba a su hijo, junto a un hombre alto, parecido al de su sueño, en la puerta un soldado con un uniforme verde, con su arco y flecha en mano, los dos hombres estaban de espalda, el soldado disparo y el hombre se levantó, ambos miraron y el hombre que acompañaba al castaño formo una nube entre ellos y el soldado, y desaparecieron dejando una mancha de sangre.
—¡Evie! — gritaba Fernanda.
Albert llegó en ese momento y vio cuando Fernanda iba a tocar a Evie, de lejos pudo ver que espabilaba rápidamente y respiraba agitadamente.
—¡No la toques, Fernanda! — gritó y corrió a ellos.
Pero era tarde, Fernanda ya la había tocado, ella tembló y gritó, luego cayó desplomada al suelo.
—Harry, cuídala— dijo Albert cuando llegó a ellos—. Yo me encargo de Evie.
Respiró hondo y cerró los ojos, puso una mano en el hombro de Evie y sintió la corriente, pero se acercó a su oído y le susurro las mismas palabras que cuando tuvo la otra visión. Harry veía como Albert comenzaba a temblar, pero no sabía qué hacer, así que le hablaba a Fernanda.
Albert tomó la mano de Evie con su otra mano y la fue retirando lentamente de la pared. Luego, cayeron de rodillas uno frente al otro, respirando pesadamente. Se miraron.
Evie miró su mano y había hollín en ella. Fernanda comenzaba a despertarse cuando Harry la tomó entre sus brazos y la llevó junto una roca y la sentó. Albert se acercó a Evie y le limpio un poco de sangre de su nariz.
—Gracias. — le dijo Evie.
Albert solo asintió y le dio una corta sonrisa.
—¿Qué ha pasado allá? — preguntó Harry señalando la casa.
Todos se sentaron en un círculo mirándose y Albert fue quien habló.
—Como se dan cuenta venia tarde. Así que me apresure cuando escuche unos llantos y luego un disparo, una voz me dijo que corriera y que no dejara que Fernanda tocara a Evie, que podría dañarla— las amigas se miraron—. Sé que Evie tuvo una visión porque escuche los sonidos, eso solo pasa cuando ella está viendo algo.
—¿Cómo la aquella vez? — dijo Evie.
—Sí, como la aquella vez.
—Si Fernanda no podía tocar a Evie— inquirió Harry— ¿Por qué a ti no te hizo nada?
—No lo sé, esto es igual de extraño para mí, como para ustedes— dijo Albert y luego su voz cambió y se volvió fría y fantasmal— Evie, has visto lo que realmente ha pasado, encuéntrenlo— Albert tosió— Odio que mi abuelo haga eso.
—¿Qué viste, Evie? — preguntó Harry.
—¿Se acuerdan de la historia que leyó Harry unas horas antes? — todos asintieron— Era parecido, pero las cosas ocurrieron diferentes al final, la flecha que supuestamente mataba a Joshua le dio en una pierna, no está muerto.
—Todo es cada vez más confuso. — dijo Fernanda— Entonces el hombre está vivo.
—Sí y debemos darnos prisa, dentro de poco se levantan los habitantes. — dijo Albert— Tomemos todo y vámonos, el viaje es largo.
***
—Harry, ¿puedo hablar contigo? — Evie le llamó y miro a los demás—. A solas.
—Si, claro, ¿Me ayudas Albert?
Albert asintió y se acercó a Fernanda y se sentó a un lado para que se recostara a su hombro. Harry siguió a Evie cerca a la casa.
Esta vez voy a tener más cuidado. Pensó mirando la casa.
—¿De qué quieres hablar conmigo? — le pregunto Harry una vez estuvieron lejos.
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Editado: 20.04.2026