Era el turno de Albert vigilar. Todos ya se habían ido a dormir y él apenas podía hacerlo, por más que trato no pudo, salió de la carpa y vio a Harry cabeceando para no dormirse, le despertó y le dijo que entrara que él lo cubría.
Y ahí estaba él, viendo el bosque donde dormían, preguntándose sobre lo que Harry había leído del bosque, todos se preguntaban qué significaba la palabra “Traducido”, era la primera vez que la escuchaban. Pero eso no era lo único que rondaba su cabeza. Había soñado con Evie, ella riendo de algo que él había dicho.
Desde que la conoció, la mayoría de sus pensamientos siempre llegaban a ella. Quería protegerla de lo que fuera, apoyarla. Trató de concentrarse en lo que estaba alrededor, la luna estaba en lo más alto, era la media noche, la miró, el bosque era oscuro y lo único que estaba iluminando el lugar era la fogata que mantenían encendida para obtener calor. Los grandes y delgados árboles se alzaban frente a él, formando sombras delgadas que parecían huir de la claridad que emanaba la fogata, en eso, escuchó algo.
—¡Aléjate de mí! — gritó una voz familiar para él—. ¡Ayuda!
No entendía porque ella habría salido de la carpa y se había internado en el oscuro bosque, se suponía que debía estar dormida, en qué momento habría salido si él no se había movido de ahí.
Volvió a escuchar la voz de ella, esta vez más penetrante, se levantó de un brinco y caminó en dirección a la voz, cada vez la escuchaba más fuerte. Trato de llamarla por su nombre, pero no lo hizo hasta estar seguro, algo era cierto, esto podría ser solo su imaginación, pero otra vez la voz de ella pedía ayuda. Cada vez se internaba más en el bosque y la luz de la fogata a cada paso que daba la perdía, llegó a un punto en el que la fogata no iluminaba el camino, pero la luz de la luna estaba ahí, iluminando solo su camino, no podía ver nada más que donde pisaba.
Vio un cuerpo en el suelo, era pequeño y delgado, su largo cabello estaba enredado y cubriendo su cara, su piel canela había perdido su color y estaba pálida, se acercó a ella, estaba fría.
—¿Qué te ha pasado, Evie? — le dijo, ella solo gimió.
Miró su cuerpo, estaba sangrando en la parte baja de su abdomen, parecía que un lobo le había rasguñado.
—¡Evie, por favor, no me dejes! — su voz se rompió— ¡Tenemos mucho que hacer! — le apretaba fuertemente a su cuerpo y bajó la voz—. Me he dado cuenta que…— puso su cabeza en su pecho y colocó su cara sobre su cabello.
***
Sombras. Era eso lo único que podía ver, ninguna le daba la impresión de ser lo que buscaba. Lo vio. El Niño estaba frente a ella, le llamaba y camino a él. Tenía su cabello negro pegado a su frente y cuello, estaba demasiado largo para un niño, ella le habría cortado las puntas y no se lo habría dejado tan largo, aunque se veía lindo con el cabello largo.
—Hola. — le dijo cuando ella llegó a él, tenía una sonrisa que se le hacía familiar.
—Hola. — le respondió Evie—. Te ves bien. ¿No te han torturado?
—No, por ahora, él no llegará hasta dentro de unos días. Dijo que regresaría en una semana, pero ellos no saben que hay personas que me cuidan a sus espaldas. — dijo tranquilamente.
—¿Cómo es tu nombre?
—Ellos me dicen Nick, pero creo que mis padres me colocaron otro nombre.
—¿Cómo son ellos?
—No lo sé. Ellos me dijeron que me apartaron de mis padres cuando era un recién nacido— ella no le dijo nada y él se dio cuenta—. ¿Qué te pasa?
—Pienso en ti, lo que te están haciendo. No es justo que pases por algo así, eres solo un niño.
—Eso no piensa el Líder.
—¿Lo conoces?
—Sí, es quien está a cargo de todo.
—¿Por qué te tiene prisionero?
—Porque puedo hacer algo, que solo ellos dos saben.
—¿Ellos, son los que te cuidan? — le preguntó Evie y le tomó la mano— Prometo ayudarte a encontrar a tus padres.
—Sí, ellos me cuidan. No tienes que prometerlo— Nick se interrumpió—. No te estoy hablando para que llegues a mí, no por ahora. Están en peligro, él en este momento, corre está cerca de las Poor-souls, corre.
Evie le tomó de la mano y desapareció. Siguió caminando entre sombras. Pero le vio sentado en el frío musgo que había en el bosque, sostenía algo y lloraba, no emitía sonido alguno, pero sentía que sufría. O veía mover los labios, decía algo, pero no lo entendía. Trató de acercarse a él, pero le llamaban.
—¡Evie! — dijo Fernanda moviéndola.
—¿Qué pasa? — preguntó Evie sentándose.
—Son los chicos— dijo la rubia—. Harry estaba gritando y fui a él, estaba en una pesadilla y se golpeaba.
—¿Está bien?
—Sí, le desperté, se sangró el labio. Pero Albert…
—¿Qué le pasó a Albert? — se quitó las sábanas. Fernanda no le respondió—. ¿Qué le pasó a Albert, Fer?
—No está, nos dejó.
Evie salió de la carpa lo más rápido que el reducido espacio le permitió, afuera estaba Harry con el labio roto. Se acercó a él, Fernanda le seguía.
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Editado: 18.05.2026