Spirits-free: Un País Desconocido. #2

Capítulo 25: Un regalo.

A la mañana siguiente Evie estaba sentada con sus amigos en la gran mesa, no dejaba de pensar en lo que Misael había insinuado en la noche, cuando Joshua y Louis lo vieron, lo llevaron rápidamente entre los dos a la cama y a ella no le dio tiempo de preguntarle siquiera a que se refería.

Esa noche, cuando estuvo en la cama, no pudo dormir, no hasta después de varias horas y, otra vez, tuvo ese sueño, ese que quería evitar a toda costa, pero sabía que era un poco tarde y ocurriría sin importar lo que hiciera.

Cuando sus amigos la vieron llegar le preguntaron cómo estaba, lo pensó un rato y dijo la verdad, que estaba cansada, pues solo pudo dormir no más de dos horas.

Ahora, reían de los chistes malos que decía Harry, pero de un momento a otro se colocó serio, justo después de que Fernanda se había levantado para llevar su plato.

—Chicos— dijo mirándolos—, siento que hay algo que no nos dicen.

—¿Cómo qué? — dijo Albert comiendo su huevo revuelto.

—Como la identidad del descendiente del Gran Brujo. — expreso Harry.

Albert lo miro, pero no dijo nada, entonces fue Evie quien le respondió.

—Tal vez, es porque no debemos saberlo.

—No, es que hay algo, pero no sé qué es— comunico Harry—. Es como el tema que Joshua aun no nos ha dicho sobre que hacen Los Oscuros.

—Tal vez es porque no sabe mucho de ellos.

La voz se le hizo familiar a Evie. Era él, estaba vestido con ropa de seda blanca. Se veía más reestablecido de como lo habían visto la noche anterior.

—¿Ya está mejor? —le preguntó Evie cediéndole espacio en la mesa.

—Mejor. Los brujos curamos más rápido con una buena atención— le sonrió a Evie— Gracias, Evie, sentí que estuviste ahí.

Misael sostuvo la mirada a los ojos a Evie y ella solo sonrió.

—¿Quiere que le traiga algo? — preguntó Albert cortando el momento.

—No, ahora más tarde voy yo— le respondió—. Sé que tienen muchas dudas— continuo—, yo se las puedo aclarar.

—¿En serio? — dijo Harry entusiasmado.

—Sí, sobre Los Oscuros, el descendiente del Gran Brujo, del que tanto quieres saber Harry, sobre que hace Nick— miró a Evie—, y sobre lo que les dije anoche.

—¿Cómo sabe tanto? — preguntó Albert.

—Por lo que llevo viviendo, lo que he escuchado y lo que he hecho.

—Chicos, Joshua manda a decir que deben comenzar a entrenar. —interrumpió Fernanda.

Fernanda saludo a Misael con una sonrisa. Evie vio como Misael se quedó mirando a Fernanda, sus ojos le brillaron. Se percató de que Harry se veía algo celoso.

—Es mejor que nos vayamos. —dijo Evie.

Misael la miro a ella.

—Sí, claro.

Comenzaron a caminar mientras Fernanda y Harry lideraban el grupo.

—Evie— le llamó Misael después de recobrar la compostura—, Albert y tú, necesitan saber algo que nadie más puede saber.

—¿De qué me habla?

—Lo entenderás después, ven con Albert a la cabaña de Joshua, no estará esta noche. A la hora de la cena, cuando estén todos cenando.

Evie asintió y se alejó de él.

***

Otra vez estaba en la tierra fría, de espalda, quejándose del dolor. Samara estaba frente a ella, con su largo cabello rojizo recogido en un moño alto. Tenía en sus manos dos espadas, una descansaba en su hombro y la otra tocaba la tierra con la punta. Le estaba enseñando a pelear, cada que estaba a punto de poder dominar la espada terminaba de espaldas en la tierra, con Samara mirándola desde arriba.

—Evie, tienes que concentrarte. —le recordó.

Era difícil, con las palabras de Misael rondando en su cabeza no lo lograba. Hubo un momento en que estuvo concentrándose, pero vio a Albert practicando con Harry y la concentración se fue como el agua entre los dedos.

—Estás pensando mucho a la hora de pelear. — le informó levantándola y entregándole su espada.

—Simplemente no puedo.

Evie vio como suspiraba.

—En guardia. — le ordenó.

Evie coloco un pie delante del otro. La mano que empuñaba la espada estaba frente a ella, formando una línea recta y la libre estaba a su espalda. Samara estaba igual. Levanto la mano con la espada y se acercó a Evie. Esta última detuvo el golpe con su espada y la empujo.

—Debes ser como tus antepasados— le recordaba Samara mientras le atacaba—. Ellos fueron guerreros, lucharon junto a los brujos en la guerra por el territorio.

Evie se alejó de ella y Samara corrió en su busca.

—Y después de eso, siguieron peleando contra quienes querían conquistar estas tierras.

—¿Qué clase de entrenamiento es este? — inquirió Evie blandiendo su espada que chocaba contra la de Samara—. ¿Uno con historia?

—Tú lo has dicho— dijo y dio el golpe que tantas veces había hecho caer a Evie, este no fue la excepción—. Mira— dijo Samara tocándose la nariz mientras Evie se sentaba—. Tus antepasados, después de descubrir sus dones, los utilizaron a su favor. Predecían los golpes de sus adversarios, debes hacer lo mismo.




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