Sr. Nadie

Cap 3

                                      El fantasma
 


 

Ethan despertó placidamente de su cama. La noche de ayer fué tan fria, que era de esperarse que empiece a nevar. Bajó hacia la cocina y empezó a prepararse el desayuno mientras veía el hermoso panorama que la nieve había dejado a las afueras de su casa.
 


 

Los arboles eran blancos, el clima frio. El día perfecto para Ethan. Se relajaría todo el día, pero antes de eso tenía que hacer algo que era indispensable para estos días. Luego de desayunar observó que en la chimenea ya no había mas leña para quemar, por lo que se puso ropa abrigada.
 


 

Antes de salir agarró un hacha que tenía para este tipo de ocasiones, y rápidamente abrió la puerta hacia la parte trasera de la casa, donde el bosque empezaba. Empezó a caminar lentamente, ya que le gustaba sentir el frío tocando su cuerpo. Ethan era de las personas que amaban el frio, mas de lo común. Una vez se desnudó por completo solo para recostarse en la nieve y dejar que esta toque su cuerpo.
 


 

La nieve aunque le gustaba, hacía que Ethan se pusiera un poco triste. No recordaba la razón de esto, pero si lo olvidó es porque no le parecía importante. Caminaba por el bosque en busca de un arbol, uno que no fuera tan grueso, ni tan grande. A medida que buscaba, no paraba de sentirse observado, sentía que unos ojos lo miraban desde la copa de los arboles. Poco a poco se fué intensificando este sentido, se le hacía extraño el sentir que esos ojos ya lo conocían.
 


 

Encontró un pequeño arbol, perfecto para lo que necesitaba. Levantó el hacha y empezó a cortar. El proceso fué largo pero Ethan disfrutaba cada momento, no fue hasta que terminó, que sintió a alguien detras de el. No dudó en maniobrar el hacha y lanzar un ataque luego de darse la vuelta. El retrocedió.
 


 

—Ey!! Tranquilo, solo venía a ver si ya habías acabado con  lo de la leña— dijo la persona.
 


 

Ethan observó a Lucke un poco nervioso y levantando sus manos en señal de que no portaba armas. Lucke Grey, su cabello estaba mas oscuro. El se acercó a Ethan y se disculpó por ir sin avisar y asustarlo de la nada.
 


 

—La casa se enfría, trae esa leña rápido— dijo Lucke mientras caminaba en dirección a la casa.
 


 

Ethan agarró la leña y poco empezó a caminar. Con los ojos en el suelo notaba a lucke, sus pies. Tan tonto era como para llevar zapatos formales en la nieve, se iban a arruinar. 
 


 

Ethan levantó la mirada y siguió a Lucke. Mirar el como caminaba con esos zapatos puestos le abrumaba mas que el saber que Lucke no dejaba huellas de pisadas.
 


 

Al llegar a la casa, Lucke se dirigió al sofá y se puso cómodo, esperando a que Ethan encendiera la chimenea.—siempre me miras así, no tienes sentimientos acaso? Dijo Lucke.
 


 

—Eres un fantasma? Dijo Ethan mientras encendía la chimenea.—solo soy yo mismo— le respondió Lucke.
 


 

Ethan se sentó en el sofá, Lucke se acercó a el, poco a poco.—no nos habíamos visto en mucho tiempo no? Dijo Lucke observando a Ethan atentamente.
 


 

—dos o tres meses tal vez desde que moriste—dijo Ethan quitandose la chaqueta.—No! La ultima vez fué en el funeral de papá— dijo Lucke acomodandose.
 


 

Ethan lo observó detenidamente, luego entendió todo. Lucke grey sonrió.—Recuerdo ese sentimiento... fue... doloroso, aunque llorabas como un marica, el marica que eres!!— dijo Lucke riendo a carcajadas.
 


 

Ethan le restó importancia y se levantó, se dirigió a la cocina y agarró una cerveza de la nevera. Volvió a sentarse en el sofá y trató de relajarse. Lucke grey, Ethan lo aborrecía, por eso ahora estaba sentado junto a el. 
 


 

—Mamá debe estar triste, que tal si la llamamos? Quizas si le decimos que dios nos iluminó y nos curó nos acepte de nuevo, esa nunca ha fallado— dijo Lucke señalando el viejo telefono de la casa.
 


 

—Mamá? Esa perra puede morirse hoy y no me importaría menos— dijo Ethan bebiendo la cerveza.
 

 

Ethan empezó a estresarse mas, asi que decidió recordar algo bonito, pero el saber que Lucke estaba a su lado lo desesperaba.

—Qué es lo que buscas aquí? Aparte de atormentarme— dijo Ethan. Se desabrochó el pantalón para estar más cómodo.
 


 

—solo quiero que no olvides, que por más que quieras negar mi existencia, sigo aquí— Otto, Anne, Verónica. Su padre. Luego que que lucke dijera eso, Ethan recordó a todos ellos, y empezó a cuestionarse de si los había querido. A unos mas que a otros claro.
 


 

La mano de Lucke agarró la suya. —que tal si dejamos esa tristesa y nos relajamos como mas nos gusta— dijo Lucke dirigiendo la mano a la entrepierna de Ethan.
 


 

Ethan no quería recordar, ni a Verónica, ni a Anne. Lucke sabía eso, quizas por eso ahora insitaba a a Ethan a masturbarse, pero eso eso tenía una trampa.
 


 

Ethan metió sus manos y empezó con el acto. Lucke movía su mano al mismo ritmo y en el mismo lugar que Ethan, lo observaba lentamente. Esperando a preguntarle algo, algobque Ethan no quería oir.
 


 

—Ethan, acaso tu....— Lucke se quedó callado cuando Ethan se levantó repentinamente. Ethan se movió a la habitación rápidamente.
 


 

Lucke siguió y observó como Ethan intentaba buscar algo, pero al no encontrarlo optó por agarrar la almohada. La posicionó especificamente y luego comenzó a desnudarse.
 


 

—vaya, si que haces que todo escale al siguiente nivel— dijo lucke posicionandose en la cama. Observando como Ethan lo veía.
 

 

Ethan acomodó su miembro en la almohada y empezó a follarsela descontroladamente. Lucke observaba como Ethan agarraba tan fuerte a la almohada, estaba enojado.—que quieres demostrar con esto Ethan? Dijo Lucke recostado en la cama.



#3301 en Otros
#579 en Acción
#1104 en Thriller
#575 en Misterio

En el texto hay: psicolgico, asesinos psicópatas y sufrimiento, lgbt+

Editado: 07.03.2024

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.