S.S.S

CAPÍTULO I "SÓLO UN NÚMERO"

Peter Rock era un hombre común; vulgar, poco interesante, nada del otro mundo, son palabras que también podrían describirlo. A decir verdad, creo son palabras que podrían describir al noventa y nueve por ciento de los seres humanos, después de todo ¿Cuántos son los que sobresalen y realmente marcan una diferencia en el mundo?

Pero Peter Rock, además de ser común, normal, sencillo y totalmente estándar, tenía problemas… ¿Acaso alguien no los tiene? No como él, o por lo menos eso es lo que pensaba. Sinceramente creía que nadie en la tierra sería capaz de comprender por todo lo que había pasado, y aún hoy atravesaba. Que nadie sería capaz de ponerse en sus zapatos, o mejor dicho, sus zapatillas, viejas y descoloridas, ni podrían entender cómo se sentía. Todos tienen problemas, pero los suyos eran peores…

 

Desde pequeño había sido rechazado, por sus compañeros de estudio, incluso por algunos familiares, la dirección de la escuela era un lugar al que aparentemente le gustaba ir con frecuencia. No era un inadaptado, no; simplemente las personas que lo rodeaban no consideraban que él se encontrara preparado para convivir en sociedad, no con esa personalidad tan sosa, despreocupada, tímida, y en algunos aspectos sobresalientes, ya que por lo general tenía las mejores calificaciones en las materias difíciles, como matemáticas, ciencias, química. Es que nadie sabía que su sueño más profundo era convertirse en un gran cirujano, específicamente un Renombrado Cardiólogo Cirujano.

Creía que a medida que creciera, que al ingresar a la secundaria, o al menos a la Universidad, las personas empezarían a tratarlo con un poco más de respeto, o por lo menos a no maltratarlo, con eso se conformaba. Pero no tardó en darse cuenta, de que al fin y al cabo, en este planeta al menos, él, era sólo un número.

 

Un alumno más, un vecino más, un hombre más, y hasta llegó a pensar, que tal vez el signo “menos” hubiera sido más acertado, ya que no creía que pudiera algún día ser más.

Sin embargo, no era un hombre que se diera por vencido fácilmente, tenía su brújula siempre apuntando al norte de su profesión, su título de Cardiólogo Cirujano, podría lograrlo con esfuerzo y dedicación. Pero las esperanzas que tenía se derrumbaron cuando la separación de sus padres en plena adolescencia lo atacó sin previo aviso; su padre se fue de la casa y perdió su rastro, aunque los primeros 3 años se comunicaba esporádicamente, luego ya nunca más lo hizo. Su madre se vio forzada a conseguir dos empleos, porque con uno no era suficiente para pagar el alquiler de la casa, y mantener a dos hijos. ¡Sí! Peter tenía un hermano, el que nunca estudiaba pero todos lo adoraban y los profesores le daban más oportunidades que un múltiple choice, el que tenía cientos de amigos, el que siempre obtenía lo que quería y parecía no importarle nada y estar siempre de buen humor, o por lo menos eso es lo que Peter creía.

 

La cuestión, es que Peter tuvo que dejar su sueño de lado, y ni siquiera pudo terminar la secundaria como todo el mundo, ya que debió salir a trabajar para colaborar con su madre, puesto que era el mayor, y rendir libre los 2 años que aún le quedaban. Ya no tenía motivos reales por los cuales vivir o alegrarse al menos, es decir, su familia estaba cercenada, sus sueños rotos, debía estudiar, trabajar y llevar el peso del primogénito sobre sus hombros, viendo cómo su hermano continuaba con su vida como si todo resultara sencillo.

Pensaba que ya nada tenía sentido, hasta que la conoció, Mary Ann, la mujer más hermosa, inteligente y dulce que había conocido, visto, o imaginado. Y para su sorpresa, ella creía lo mismo acerca de él ¿Estaría loca o ciega, o tendría algún plan macabro para terminar de destruir su vida?

No, era inexplicable y completamente incomprensible, pero no. Eran el uno para el otro, por eso decidieron luego de un noviazgo turbulento por sus ausencias interminables, ya que Mary viajaba constantemente para desarrollar su maestría en Turismo, y también por los temores, dudas y celos de Peter, que casarse sería el reto y la mejor decisión de sus vidas ¡Vivirían Felices para Siempre! como en los cuentos de hadas…

 

Luego de dos años tuvieron a la pequeña Rose, y luego de 4 años llegaron Violet y Margaret, las mellizas más encantadoras y traviesas del mundo. Todo parecía machar bien, hasta que la madre de Peter, Claire, enfermó gravemente de cáncer, y luego de varios meses de lucha, finalmente falleció. Y los problemas regresaron.

El perfecto hermano de Peter, Jude empezó a beber, Mary y él peleaban cada vez más a menudo, y Rose siempre estaba enferma; el alquiler subió y tuvieron que mudarse a un lugar más económico, lo cual significaba: Más alejado, menos seguro y más pequeño. Esto disgustó tanto a Mary que decidió dejar a sus hijas con la vecina y salir a trabajar hasta poder ahorrar algo de dinero para regresar a su antiguo departamento cerca de la ciudad al menos por algunos meses; es que, Peter sólo era un repartidor de Pizzas, y ese no era un empleo muy remunerado, aunque fue gracias al mismo que ella y Peter se conocieron.




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