El gran ventanal curvo de la sala de observación ofrece una vista estática y claustrofóbica: fragmentos de roca congelada, polvo cósmico y la silueta masiva de un asteroide clase M que bloquea la luz del sol más cercano. El Enterprise flota allí, con sus motores de curvatura apagados y los deflectores al mínimo para evitar que los sensores de la Flota Estelar los detecten.
JIM KIRK está de pie frente al cristal. Ha cambiado su camiseta de dormir por el uniforme negro de servicio, pero no lleva la insignia de la Flota. Sus ojos están inyectados en sangre y sus manos, apoyadas en el borde de la consola, revelan una tensión que el acero apenas soporta. El eco de su propio llanto solitario aún resuena en sus oídos, una humillación silenciosa que se tragó en los pasillos vacíos de la cubierta 5.
Las puertas de la sala se deslizan sin hacer ruido. SPOCK entra. No lleva su uniforme regular, sino una túnica gris de servicio vulcaniana. Se detiene a tres pasos de Kirk, observando la postura rígida de su capitán.
SPOCK
El turno de noche ha concluido hace exactamente catorce minutos, Capitán. Los niveles de radiación subespacial en el cinturón son estables. Su presencia aquí sugiere que el reposo biológico le fue esquivo.
JIM
(Sin mirarlo, con la voz ronca)
¿Tú tampoco pudiste dormir, Spock? Pensé que los vulcanianos tenían un interruptor mental para esas cosas.
SPOCK
Un mito común entre los humanos. Poseemos técnicas de compartimentación, ciertamente. Sin embargo, cuando las variables de una ecuación amenazan la supervivencia no de la nave, sino de la estructura misma de nuestra descendencia... la lógica se convierte en un catalizador del insomnio, no en su cura.
Jim se gira lentamente, apoyando la espalda contra el ventanal. Mira a Spock con una sonrisa cansada, desprovista de su habitual arrogancia.
JIM
Tuve una pesadilla con Winona. La de seis años. Vi el suelo abrirse debajo de sus pies. Vi cómo se la tragaba el espacio mientras yo me quedaba congelado. Y lo peor de todo, Spock... lo peor es que cuando me desperté, me di cuenta de que la mujer que está ahí fuera destruyendo la Flota, la que mató a Chekov... lleva su mismo nombre. Es ella. Mi hija. ¿Cómo se supone que voy a liderar una misión para detener a un monstruo cuando ese monstruo solía pedirme que le leyera cuentos antes de dormir?
Spock mantiene la mirada, pero hay un sutil destello de comprensión en sus ojos.
SPOCK
Comprendo el peso de su dilema, Jim. Horas atrás, experimenté una intrusión subconsciente similar. Visualicé a mi propia descendencia potencial. Dos hijas. Ayana y Aylin. Las vi perecer bajo los efectos colaterales de nuestras decisiones militares. El miedo que experimentamos no es una debilidad de comando, Capitán. Es la constatación de que la "Fractura Estelar" ha transformado nuestro deber en una paradoja trágica. Si fallamos, el universo cae. Si luchamos con la severidad requerida... corremos el riesgo de convertirnos en los arquitectos de su amargura.
JIM
(Apretando los puños)
No voy a matarla, Spock. No me importa lo que diga el Alto Mando de la Tierra. No voy a ejecutar a la versión adulta de la niña que acabo de arropar en su cama. Tiene que haber otra forma. Una anomalía cuántica, un salto temporal... algo que borre esta línea maldita sin destruir su alma en el proceso.
SPOCK
Las probabilidades de un cálculo de dispersión temporal exitoso con los sistemas principales del Enterprise al 12% son de 1 entre 4,500. Sin embargo... es una cifra superior a cero. Apoyaré su curso de acción, Capitán.
INT. U.S.S. ENTERPRISE - ENFERMERÍA - MAÑANA (TIEMPO DE LA NAVE)La iluminación del día militar se ha encendido, arrojando una luz blanca y estéril sobre las consolas médicas.
NYOTA UHURA está sentada en una de las camillas de diagnóstico secundario. Tiene el rostro pálido y sostiene un pequeño escáner tricorder médico en sus manos. La pantalla muestra una lectura de niveles hormonales y un patrón genético dual en perfecta simbiosis: ADN humano y vulcaniano entrelazándose en una hélice perfecta.
Las puertas se abren y el DR. LEONARD "BONES" MCCOY entra sosteniendo un PADD con los informes médicos del último turno. Al ver a Uhura, se detiene, notando su expresión.
MCCOY
¿Nyota? Pensé que estabas en la cubierta de comunicaciones ayudando a Scotty con los deflectores pasivos. ¿Te encuentras bien? Tienes la cara del color de un espectro de plasma.
Uhura no responde de inmediato. Apaga el tricorder con un clic que suena como un disparo en la habitación silenciosa. Levanta la mirada hacia McCoy, con los ojos humedecidos pero encendidos por una mezcla de terror y determinación inquebrantable.
UHURA
Bones... Necesito que metas esto en el registro médico clasificado. Bajo código de seguridad omega. Nadie puede verlo. Ni el puente, ni el Almo Mando... ni Spock. No todavía.
McCoy frunce el ceño, dejando el PADD sobre la mesa y acercándose con genuina preocupación.
MCCOY
Por los clavos de Cristo, Nyota, me estás asustando. ¿Qué pasa? ¿Es una infección por la radiación del cinturón?
UHURA
(Con la voz temblorosa pero firme)
Estoy embarazada, Bones. Es una niña. Se va a llamar Ayana.
McCoy se queda helado. Sus ojos se abren de par en par mientras procesa la información. Mira el vientre de Uhura y luego su rostro.
MCCOY
Un bebé... en mitad de una jodida guerra civil de la Flota Estelar. Spock... ¿él lo sabe?
UHURA
No. Y no puede saberlo. Anoche tuvo una crisis, Bones. Su mente vulcaniana está al borde del colapso calculando las probabilidades de que nuestra familia sea destruida por esta Fractura. Si se entera de que la niña de sus pesadillas ya es real... que está creciendo dentro de mí en este preciso instante, perderá la lógica. Se volverá sobreprotector, o peor, cometerá un error táctico para mantenernos a salvo. Necesito que guardes el secreto hasta que salgamos de este cinturón de asteroides.