Star Trek: Fractura Estelar

Capitulo 8: Determinación y decisiones trascedentales

INT. U.S.S. ENTERPRISE - PUENTE DE MANDO - CONTINUACIÓN

El aire en el puente está suspendido en un equilibrio trágico, pero el destino decide cortar el hilo de la peor manera.

Las puertas del turboascensor secundario se deslizan con un siseo suave. Nadie de seguridad reacciona a tiempo porque el código de acceso utilizado es residencial. Por la abertura asoma una pequeña silueta de seis años. Es WINONA (la niña del presente). Viste un pijama de la Flota Estelar que le queda un poco grande y lleva en sus manos un PADD con un dibujo infantil brillante: una representación torpe de tres figuras tomadas de la mano frente a una nave espacial con alas.

WINONA (6 AÑOS)

(Con voz pequeña, inocente, rompiendo la tensión militar)

¿Papi...? Escuché ruidos feos desde mi cuarto... Te traje el dibujo del Enterprise para que no llores más...

El tiempo se detiene. Uhura ahoga un grito. Spock, aún de rodillas y cubierto de lágrimas, levanta la vista, con su mente rota incapaz de procesar la pureza de la escena. Pero antes de que Jim Kirk pueda siquiera estirar un brazo, una sombra se materializa desde la compuerta de acoplamiento táctico que Eddie Vance mantenía abierta.

Es WINONA DEL FUTURO (la Comandante Suprema). Su sola presencia irradia un magnetismo oscuro y letal; viste una armadura de combate grisácea texturizada, marcada por las cicatrices de mil batallas temporales. Sus ojos, idénticos a los de Jim pero vaciados de toda compasión, se fijan instintivamente en su versión de seis años.

Con una velocidad aterradora, Winona adulta da tres pasos largos, intercepta a la niña y la levanta del suelo, rodeando su pequeño cuello con un brazo blindado. La pequeña Winona suelta el PADD, el cual se estrella contra el suelo de metal, borrando el dibujo.

WINONA (6 AÑOS)

(Llorando, pataleando de terror)

¡Papi! ¡Papi, ayúdame! ¡Me lastima!

WINONA (ADULTA)

(Mirando a la niña con una frialdad sociópata)

Tranquila, pequeña. Vas a ser una pieza fundamental en nuestra ecuación. El mañana necesita que dejes de ser débil hoy.

El ver a su "caramelito" en peligro provoca un cortocircuito violento en el cerebro de JIM KIRK. El suero Nirvana-B exige un procesamiento estrictamente lógico, pero el instinto paternal de James T. Kirk fractura la química del veneno, creando una amalgama monstruosa y poderosa de ambas personalidades. Jim se levanta de la silla de mando como un resorte. Sus ojos están inyectados en sangre, su mandíbula tiembla por el esfuerzo sobrehumano de fusionar la fría estrategia con la furia humana.

JIM

(Con una voz que oscila entre un susurro calculador y un rugido salvaje)

¡Suéltala! El análisis táctico de tu posición indica una vulnerabilidad del 82% si disparo un pulso fásico... ¡Pero si le pones un maldito dedo encima, te juro por mi jodida sangre que calcularé cada vector de tu existencia hasta borrar tu línea temporal de la historia, Winona! ¡Es mi hija! ¡Es mi maldito caramelito!

Jim intenta avanzar, pero sus músculos se contraen en espasmos brutales. La dualidad de su mente —la mitad lógica que le ordena preservar la nave y la mitad humana que le exige despedazar a la villana— lo bloquea en una agonía física.

Winona adulta sonríe de medio lado, una mueca idéntica a la que Jim ponía en la Academia antes de ganar una simulación imposible.

WINONA (ADULTA)

(Mirando a Jim con un odio que quema)

Llegas tarde para ser padre, James. Nos abandonaste a todos por tu bendita Flota Estelar. Disfruta del silencio de tu puente vacío.

Winona del futuro retrocede hacia la compuerta de acoplamiento sin soltar a la niña que grita desconsolada. AYANA (Candice Patton) da un paso atrás junto a ella, apartándose de Uhura con una mirada endurecida. EDDIE VANCE (Robbie Amell) levanta su fáser para cubrir la retirada, apuntando directamente a la tripulación.

Antes de cruzar el umbral, ambas mujeres se giran para lanzar sus últimas estocadas venenosas a los hombres que les dieron la vida.

WINONA (ADULTA)

(A Jim, con desprecio absoluto)

Mírate, Capitán. Tan lógico, tan perfecto... Eres el único padre en el universo que se quedó mirando cómo se robaban a su propia sangre porque no pudiste resolver un maldito cálculo. Te odio.

AYANA

(A Spock, con una frialdad científica lapidaria)

Y tú, Primer Oficial... Tu dolor humano llega con décadas de retraso. Eres un experimento biológico fallido que ni siquiera pudo salvar a su propia madre de las cenizas. Quédate con tu Flota Estelar moribunda.

La compuerta táctica se cierra de golpe con un estruendo metálico. El acoplamiento se libera. La nave del futuro se marcha, llevándose el mañana del Enterprise en sus bodegas.

INT. U.S.S. ENTERPRISE - PUENTE DE MANDO - MINUTOS DESPUÉS

El puente es un desierto de desolación.

Jim Kirk cae de rodillas frente a su silla. No llora como un humano común. El suero altera su dolor: sus ojos miran fijamente el PADD roto en el suelo mientras su mente procesa a velocidad cuántica las 4,500 formas en las que falló como padre en los últimos tres minutos. Su sufrimiento se agudiza de una manera terrible, atrapado en un bucle lógico e infinito de culpa autoinfligida que le hace sangrar la nariz por la presión intracraneal.

A su lado, el colapso de Spock es total. El veneno ha destruido cualquier dique de contención. El vulcano se revuelca en el suelo, golpeando las placas de metal, desgarrándose el uniforme.

SPOCK

(Gritando fuera de sí, con una demencia emocional espantosa)

¡Asesinos! ¡Los vulcanos lo sabían! ¡Mi padre lo sabía! ¡Dejaron que se quemara! ¡La Flota Estelar es una farsa armada sobre la tumba de Amanda Grayson! ¡Malditos sean sus protocolos! ¡Maldito sea Sarek! ¡Malditos todos!




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