El silencio que se instaló en el U.S.S. Enterprise tras cruzar la periferia del agujero negro no fue el de la victoria, sino el de un cementerio flotante. La maniobra taquiónica con la Discovery los había expulsado lejos de la singularidad, pero el precio pagado en el puente no se medía en tubos de plasma quemados o mamparas colapsadas. Se medía en el vacío.
El viaje de regreso a la Base Estelar más cercana de la Federación se realiza bajo un régimen de automatización parcial. Nadie habla en los pasillos. El pulso del motor de curvatura parece el latido lento y moribundo de un gigante herido.
INT. ENFERMERÍA CENTRAL - DÍA ESTELARLas luces de la enfermería están reducidas a un 30% para mitigar la hipersensibilidad sensorial del único paciente en aislamiento crítico. Detrás del campo de fuerza de contención biomédica, SPOCK permanece inmóvil en la camilla de soporte vital.
No hay rastro de la furia que minutos antes había amenazado con destrozar el puente. Lo que queda es la devastación absoluta de un colapso nervioso vulcano. El 95% de Nirvana-B, combinado con el lazo psíquico roto al ver morir a Ayana, ha sumido su mente en un cataclismo silencioso. Sus ojos están abiertos, fijos en el techo, pero sus pupilas no reaccionan a la luz. De sus labios no sale ningún sonido; la presión psiónica es tan alta que sus dedos, rígidos como el mármol, gotean una sutil coloración verde debido a la rotura de capilares por la tensión muscular interna.
BONES MCCOY cambia el cartucho de un escáner cortical con movimientos inusualmente lentos, desprovistos de su habitual brusquedad. Sus ojos están hundidos, inyectados en sangre.
McCOY
(con la voz apagada, un hilo ronco)
Su mente está intentando reconstruir un puente que ya no existe, Nyota. El trauma bloqueó sus neurotransmisores. Si forzamos un puente telepático o un sedante más fuerte, su K'atra podría disolverse en el shock.
Al lado de la camilla, NYOTA UHURA permanece de pie. Su rostro refleja el cansancio físico y mental que arrastra toda la tripulación, pero se obliga a mantenerse erguida. Al ver a su esposo en ese estado de postración catatónica, siente un nudo en la garganta que amenaza con ahogarla, pero se traga el dolor. Ella también siente que le han arrancado un pedazo del pecho tras ver la supuesta ejecución de Ayana, pero elige mantenerse fuerte para ser su fuente de consuelo.
Uhura da un paso adelante, pegando las palmas de sus manos al frío cristal del campo de fuerza, mirando fijamente a Spock.
UHURA
(manteniendo la voz firme a pesar de la vibración de su propio dolor)
No estás solo en la oscuridad, Spock. Sé que estás buscando una ecuación que lo explique, pero no te quedes en esa pantalla. Estoy aquí. Regresa conmigo.
INT. CUARTOS DEL CAPITÁN - CONTINUACIÓNEn los aposentos de Kirk, la penumbra es casi total. JIM KIRK no se ha quitado el uniforme del puente, que aún conserva el olor a quemado y las manchas de sangre seca en el cuello. No está gritando. No está golpeando las paredes.
Está sentado en el borde de su litera, con los codos apoyados en las rodillas y la cabeza baja. Sus manos, aquellas que han pilotado naves a través de tormentas espaciales, tiemblan de manera imperceptible. Una sola lágrima cae de forma rítmica, impactando contra las botas de su uniforme. El dolor de perder a Winona —de ver cómo la luz de su vida se apagaba en una pantalla sin poder hacer nada— lo ha vaciado por completo. El Capitán de la Flota Estelar ha desaparecido; solo queda un padre huérfano de su futuro.
La puerta de la cabina se desliza con un siseo suave. ARIANNA entra con paso firme. Como persona autista, el caos emocional del puente habría bastado para abrumarla, pero ahora, frente al quebranto de su esposo, una extraña y gélida calma se ha apoderado de ella. Sus ojos analíticos recorren la habitación, traduciendo el dolor de Jim no como un concepto abstracto, sino como una realidad física que debe contener. Ella también siente el corazón desgarrado por Winona, pero elige ser el pilar de estabilidad.
Arianna camina lentamente hacia él y se sienta a su lado en la litera. Su postura es rígida, pero sus movimientos son gentiles. Extiende su mano y la coloca sobre la espalda de Jim.
JIM
(sin levantar la cabeza, con una voz que apenas parece la suya)
La vi, Arianna... En sus ojos. Estaba aterrorizada. Todo este tiempo... ella pensó que yo la había abandonado en ese búnker... Y murió creyendo eso. Murió odiándome o teniéndome miedo. No puedo quitarme esa mirada de la cabeza.
ARIANNA
(con una voz modulada, desprovista de armónicos pero cargada de una devoción inquebrantable)
Ella te amaba, Jim. Al final, lo supiste por Hojany. Winona encontró la verdad antes del final. Tu mente neurotípica está atrapada en un bucle de culpa, pero yo estoy aquí para sostener el hilo contigo. No te vas a romper.
Jim apoya la frente en el hombro de Arianna, dejando que el llanto silencioso y pesado finalmente fluya, sacudiendo su cuerpo en la oscuridad, mientras ella lo sostiene con una rigidez protectora que se niega a dejar caer a su capitán.
INT. PASILLO DE LA SECCIÓN RESIDENCIAL - MÁS TARDELa PEQUEÑA WINONA (6 años) camina por el pasillo de metal, arrastrando los pies. Lleva un pequeño camisón reglamentario y sostiene un viejo juguete de felpa. Sus ojos grandes y redondos miran las luces parpadeantes de las alertas secundarias con una mezcla de incomprensión y miedo. Sabe que algo terrible ha pasado; lo siente en el aire.
Se detiene frente a la puerta de los aposentos de su padre, escuchando el sordo e intermitente sonido del llanto de Jim a través del intercomunicador dañado de la pared.
WINONA (6 AÑOS)
(con voz pequeña, golpeando la puerta con sus nudillos)