Star Trek: Fractura Estelar

Capitulo 18: El verdadero legado, parte 1

INT. INSTALACIÓN EN CUBIERTA - SECTOR DESCONOCIDO - CONTINUACIÓN

La habitación es un frío búnker industrial iluminado únicamente por el brillo azul sutil de varias pantallas tácticas flotantes. En el centro de la estancia, AYANA (adulta) está firmemente atada a una silla metálica con abrazaderas magnéticas en las muñecas y los tobillos.

EDDIE retira un hipospray del cuello de Ayana con una lentitud casi ceremonial. Guarda el dispositivo en su gabán negro, da un paso atrás y se cruza de manos, observándola con una sonrisa fría y calculadora.

Los ojos de Ayana, antes perdidos en el vacío del bucle mental provocado por el Nirvana-B, parpadean bruscamente. Mira a su alrededor, asimilando el entorno, y fija su mirada cargada de furia en él.

AYANA

(Furiosa, la respiración agitada)

¡Pude verlo todo! ¡FUÍ TU OBJETIVO DESDE EL PRINCIPIO!

Eddie se yergue cuan largo es, dejando escapar una carcajada suave y seca que resuena con un eco metálico. Camina con parsimonia hacia la consola central, tecleando comandos sin quitarle la vista de encima.

EDDIE

(Con una sonrisa gélida y divertida)

Bravo, Ayana. Veo que el contrarrestador neuroquímico devolvió tu lóbulo frontal a su máxima capacidad de inmediato. La genética vulcana es verdaderamente una maravilla de la bioingeniería. Por supuesto que eras el objetivo. La pieza angular de todo el tablero. Para colapsar un imperio autocomplaciente como la Federación, no gastas recursos atacando sus muros exteriores; destruyes los pilares de sus mejores hombres.

Eddie da una lenta vuelta alrededor de la silla, deteniéndose a un costado de ella, cruzando los brazos sobre el pecho. Se inclina hacia adelante, invadiendo su espacio personal.

EDDIE

(En un susurro ponzoñoso)

Necesitaba que Spock se rompiera. La lógica pura es un escudo formidable, pero cuando le arrancas el corazón —cuando le obligas a calcular matemáticamente el dolor de perder a su primogénita—, ese escudo se vuelve contra él. Mientras tu padre se ahogaba en su propio cataclismo mental y Kirk se despedazaba por la culpa en sus aposentos, mis equipos de inserción táctica tuvieron el camino libre. Nadie vigilaba las fronteras. Nadie auditaba los cargamentos nucleares de fusión. Tu supuesta muerte fue la cortina de humo perfecta.

Se aparta con un ademán elegante y señala con la palma de la mano el holograma del mapa galáctico, donde los cientos de puntos rojos brillan como brasas listas para estallar.

EDDIE

Así que no te sientas usada, querida. Siéntete orgullosa. Tu dolor ha sido el catalizador del nuevo orden de la galaxia. Ahora... mírame bien y dime: ¿todavía crees que la Flota Estelar vendrá a rescatarte antes de que el primer mundo miembro se convierta en cenizas?

AYANA

(Con desprecio absoluto)

Supe que la Dra. Arianna tuvo que interferir porque... ¡ni si quiera mi hermana Aylin pudo ayudarlo! ¡DIME QUE LE HICISTE A MI PADRE, PEDAZO DE ESCORIA!

Eddie ensancha su sonrisa, mostrando un genuino deleite sádico. Se pasa una mano por el cabello, acomodándoselo con total parsimonia.

EDDIE

(Con tono burlón, casi paternal)

Oh, la pequeña princesa de Vulcano por fin muestra sus garras humanas. Me encanta cuando pierden la compostura. ¿Escoria? Por favor, Ayana, un término tan primitivo... Yo prefiero el título de arquitecto de su nueva realidad. ¿Quieres saber qué le hice a tu adorado padre? Le di el regalo de la verdadera desesperación. La mente de Spock siempre se ha creído superior porque puede procesarlo todo a través de la fría matemática, pero yo encontré el punto de quiebre. El Nirvana-B no solo bloquea el sistema nervioso, querida... combinado con la proyección cuántica de tu muerte, obligué a su cerebro a intentar resolver una ecuación con un residuo imposible: el dolor puro de la pérdida.

Eddie suelta una risa entre dientes, negando con la cabeza con fingida lástima.

EDDIE

Y tienes razón. La pobrecita de tu hermana Aylin, con toda su lógica futurista y su patético entrenamiento, se quedó completamente paralizada. Vio a su gran héroe convertirse en un cascarón vacío y no supo qué variable alterar. Qué delicia que la Flota Estelar tenga que depender de las capacidades neurodivergentes de Arianna para remendar los pedazos rotos de su Primer Oficial. Arianna podrá ser un ancla brillante, pero mientras ella pasa valiosos minutos estabilizando los neurotransmisores de Spock y consolando al patético e indefenso Kirk... el reloj sigue corriendo.

Eddie se inclina bruscamente, quedando a escasos centímetros de su rostro.

EDDIE

Tu padre está vivo, sí, pero su mente quedó marcada con el fuego de mi diseño. Aunque Arianna lo traiga de vuelta de la penumbra, para cuando logre ponerse en pie y mirar un monitor táctico, no habrá Flota Estelar que comandar. Así que grita todo lo que quieras, Ayana. Tus insultos no van a detener la cuenta regresiva de mis bombas.

Ayana mira con odio a Eddie. Se obliga a respirar hondo, tensando la mandíbula. Controla su ira con esfuerzo y clava sus ojos en él de manera analítica. Su tono cambia a un desafío frío y cargado de escarnio.

AYANA

¿Compites con Khan, Krall, o algún otro villano que hayan enfrentado mi padre y el capitán James T. Kirk en el pasado?

Eddie se detiene en seco. Su sonrisa se borra por un instante, impactado por la repentina calma de la prisionera. Apoya la cadera contra el borde de la consola metálica y la mira desde arriba, recuperando una mueca de superioridad.

EDDIE

(Con una risa queda)

¿Competir? Por favor, Ayana... Qué insulto tan fascinante. Me pides que me compare con los fantasmas del diario de bitácora de James T. Kirk. Mencionas a Khan Noonien Singh... Un espécimen genético brillante, no lo niego, pero atrapado en la barbarie del siglo XX. Su gran debilidad fue la soberbia y una obsesión casi erótica por destruir a Kirk. Permitió que sus emociones dictaran su estrategia hasta que Kirk lo arrastró a su propia tumba en la Nebulosa Mutara. Un rey sin corona jugando a las vencidas con una sola nave. Patético. ¿Y Krall? Balthazar Edison no era más que un soldado viejo y resentido. Un remanente de las Guerras Romulanas que lloraba porque la Federación eligió la paz en lugar de los fusiles. ¿Su gran plan? Estrellar un enjambre de drones contra una estación espacial periférica usando un arma biológica antigua. Un ataque terrorista ruidoso, primitivo y de corto alcance.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.