Star Trek: Fractura Estelar

Capitulo 22: Las primeras luces de La Fractura Estelar

El aire se acaba. El frío criogénico deja de sentirse como hielo y empieza a arder como fuego líquido en sus músculos, ralentizando los latidos de su corazón. La silueta de Daniela arriba, deformada por el agua y el vapor, parece una gárgola disfrutando del clímax de su sádico juego.

Treinta segundos. Cuarenta. El reflejo de inhalar es una tortura que Jim frena con pura fuerza de voluntad, pero la bota de la Klingon sigue ejercerciendo una presión implacable en su espalda.

Bajo el agua, en esa penumbra asfixiante, el cerebro de Kirk activa el modo de supervivencia absoluta. Su mano derecha, temblorosa y perdiendo la sensibilidad por la hipotermia, no busca la bota de Daniela —sabe que no tiene la fuerza física para moverla desde esa posición—. En su lugar, sus dedos buscan a ciegas el contorno del cuchillo Klingon que aún tiene clavado en el muslo.

El dolor al tocar la empuñadura casi le hace soltar las últimas burbujas de oxígeno.

Con un rugido silencioso, Jim arranca el acero de su propia carne. El agua se tiñe de un hilo oscuro. Aprovechando el mismo impulso, se retuerce sobre su propio eje, desafiando la presión de la bota, y entierra el cuchillo con todas sus fuerzas hacia arriba, buscando el talón o el tendón de Aquiles de la bota táctica de Daniela.

El acero klingon muerde el blindaje de la bota. No la atraviesa por completo, pero la vibración y el impacto hacen que Daniela pierda el equilibrio en el borde resbaladizo de la pileta. Su pie resbala.

La presión en la espalda de Jim desaparece.

Empujándose con su pierna sana contra el fondo de la pileta, Jim rompe la superficie del agua con un estallido, jadeando de forma violenta, tosiendo y aferrándose al borde de metal. El aire del pasillo se siente como navajas en sus pulmones quemados por el frío.

Daniela, recuperando el equilibrio a duras penas y cojeando por el golpe en el talón, ruge de frustración. Su rostro humano se contorsiona en una mueca puramente Klingon.

Daniela
Oye Kirk, ¿Sabias que fue divertido crear el holograma de Winona? (Usando tono sarcastico y malvado)

JIM

(Aferrándose al borde de la pileta, tiritando violentamente, con el agua helada mezclándose con la sangre que brota de su muslo. Levanta la cabeza, sosteniéndole la mirada con pura furia inyectada en sangre)

¿Divertido...? Te... te aseguro, Daniela... que tu concepto de diversión... va a cambiar drásticamente... cuando te ponga una celda de aislamiento en la Base Estelar 1.

(Jim tose, expulsando agua de sus pulmones, pero no deja de mirarla, apretando los dientes para evitar que el castañeo de su mandíbula delate la gravedad de su hipotermia)

Jugaron con mi mente... usaron la simulación... pero las cartas ya están sobre la mesa. No importa cuántos hologramas hayan creado Eddie y tú. Mi tripulación sabe la verdad. Las verdaderas Winona y Ayana están libres. Así que ríete todo lo que quieras, porque esa risa es lo único que te va a quedar cuando la Flota Estelar les desmantele todo su maldito plan.

Daniela suelta una mueca de burla y evasión a las palabras de Jim

Daniela
¿Me repites eso que dijiste? (Tono burlón)

JIM

(Aprieta los puños contra el borde metálico, forzando a sus músculos congelados a sostener el peso de su cuerpo mientras el humo de la quemadura de su pecho aún flota en el aire helado)

He dicho... que se les acabó el juego, Daniela.

(Jim clava sus ojos en ella, con una mezcla de dolor físico y una resolución inquebrantable que ninguna tortura ha logrado quebrar)

Puedes fingir que no te importa, puedes usar esa maldita sonrisa de burla todo lo que quieras para evadir el hecho de que estás atrapada en esta nave conmigo. Pero la Discovery ya tiene tu frecuencia de camuflaje. Eddie los arrastró a una guerra que no pueden ganar. ¿De verdad crees que vas a salir caminando de aquí cuando mi Flota te ponga las manos encima? Mírame... sigo respirando. No pudiste romperme a mí, y no vas a poder romper a la Federación.

Daniela
¡Ay, Jim, Jim, Jim!

Daniela se acerca, jala bruscamente a Jim y le pone su navaja en el cuello.

Me importa un cacahuate si ahorita te levantas como si nada hubiera pasado. Para Eddie y para mi ya es mas que suficiente haberlos destrozado aunque sea por unas horas. Asi como para mi fue suficiente haberte torturado aunque sea unos minutos

JIM

(Siente el filo frío de la navaja presionando su garganta, pero no retrocede ni un milímetro. Sus ojos, inyectados en sangre por la presión y el frío, sostienen la mirada de Daniela a escasos centímetros de su rostro. Una sonrisa amarga y sangrienta se dibuja en sus labios)

Unas... unas horas, Daniela. Eso es todo lo que consiguieron. Un maldito parpadeo.

(A pesar del dolor agónico en su muslo y el pecho chamuscado, la voz de Jim recupera esa vibración de acero que define a un Kirk bajo fuego)

¿Te conformas con unos minutos de tortura? Vaya... qué ambición tan pequeña para una guerrera de Kronos. Arriesgaron todo su imperio de mentiras, destruyeron su propio camuflaje y condenaron a Eddie solo por el pequeño placer de vernos sangrar un momento. Pero aquí está la diferencia entre tú y yo: tú disfrutas del dolor temporal... yo juego para ganar el futuro.

(Jim tensa los músculos del cuello, desafiando el filo de la navaja, con la mirada encendida en pura determinación)

Presiona ese maldito acero si tienes las agallas. Hazlo. Porque si no me matas aquí mismo, te prometo por mi uniforme que esos "pocos minutos" que disfrutaste van a ser el boleto directo a la caída de toda tu maldita red.

Daniela ya se canso de la firmeza de Jim, pero no se rinde.

Daniela
Dices que los klingon no somos ambiciosos. ¡Esta bien! Tu ganas. Pero dejame preguntarte algo: ¿Dejaste que tu esposa, Arianna, estando embarazada hiciera un viaje en el tiempo para salvar al débil de Spock, poniendola en riesgo de un 99.9% de que sufra un aborto espontáneo? ¿Que la soldado Hojany no nazca y se borre de toda linea tempora?




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