Still With You / Jungkook (#7)

#9

J

Jungkook

Por primera vez en mucho tiempo, quería que toda esta tortura llegara a su fin. Deseaba regresar a Corea de una vez por todas, quería poner toda la distancia posible entre ella y yo, quería poder olvidarme de ella tan solo un par de días, meses o años, suficientes para arrancarla de mi corazón de una vez por todas.

No podía creer la manera absurda y poco creíble en la que mi corazón seguía latiendo por ella, habían pasado dos años, dos largos e interminables años en los que no había escuchado absolutamente nada de ella, por más veces que lo intente, los suficiente para olvidar a alguien o eso era lo que yo me había imaginado.

Algo que estaba demasiado lejos de ser así.

Convirtiendo este viaje en una verdadera tortura para mí, no había nada en lo que pudiera concentrarme con éxito, a causa de su constante cercanía junto a su maldito orgullo e indiferencia hacia mí, que me hacía perder los cabales como rara vez solía sucederme.

—La comida esta lista —Escucho la voz de Jimin desde el otro lado de la puerta de mi pequeña habitación, aquella que me había sido asignada en cuando habíamos embarcado, la cual agradecía que estuviera lo suficientemente lejos de todos —¿Estas dormido? —Pregunta como si fuera a recibir respuesta a ese tipo de pregunta, si ese fuera el caso.

—No —Grito lo suficiente para que pueda escuchar —Adelántate voy en unos segundos —Miento, pues, aunque sabía que debía de estar presente en las grabaciones con los chicos, no era lo suficientemente grande para sacarme de aquí, o al menos no hasta que hubiésemos llegado a Corea.

—Vale —Es lo único que me dice antes de escucharlo alejarse por el largo pasillo que conectaba todas las habitaciones.

Suspiro con pesades antes de dejarme caer sobre la cama intentando conseguir un poco de tranquilidad después de tantas cosas que hasta ahora habían pasado, decidiendo descansar un par de minutos antes de tener que salir a afrontar una situación que estaba más que claro que estaba tratando de evitar el mayor tiempo posible, consiguiéndolo mucho más rápido de lo que había imaginado.

—¿Cómo puede existir alguien tan fea? —Escucho mientras paseo con mi madre, quien ha venido a visitarme después de tanto tiempo —Eres fea, extraña y nadie te quiere —Vuelvo a escuchar con mucha más claridad mientras pasamos por un pequeño callejón, donde un grupo de chicas de mi edad o mucho más grandes, se agrupan alrededor de alguien más.

—Déjenme en paz —Escucho una voz diferente, una voz dulce y diferente a las demás, una voz que pertenece a una chica que permanece con la cabeza escondida entre sus pequeñas manos, mientras las demás chicas la molestan—Yo no soy fea —La escucho decir sin alzar ni un poco su rostro.

—No eres fea, eres horrible —Continúa sin ningún tipo de resentimiento como si disfrutaran de hacer sentir mal a alguien más.

—¡ Hey !—La voz de mamá llama la atención de las chicas, quienes se detiene al ver un adulto cerca —No deberían de estar molestando a nadie, discúlpense y vuelvan a sus casas —Las reprende antes de que todos se disculpen en dirección a mamá y salgan corriendo en dirección contraria, no sin antes darle una mirada asesina a la chica que gracias a mama ha quitado sus manos de su rostro, demostrando sus lindos ojos —¿Te encuentra bien? —Se acerca a ella, quien asiente en nuestra dirección.

—Lo estoy, muchas gracias —Le sonríe en agradecimiento a mamá, quien parece agradarle la chica que acaba de conocer —Tengo que irme, gracias de nuevo —Hace un par de reverencias, más de las pudiera ser capaz de contar, en agradecimiento antes de comenzar a caminar.

—Acabo de llegar a la ciudad —La voz de mi madre hace detener a la chica a pesar de la mirada que le lanzo, obteniendo la mirada curiosa de la chica que no parece comprender nada —Me gustaría que nos acompañaras a comer algo, ¿puedes hacerlo? —Las palabras me desconcierta, pues ella no era de las personas que invitaban a comer a cualquier persona y mucho menos si era la primera vez que la había conocido.

—¿Mamá? —Susurro, pero aun así me ignora, dejándome en claro lo poco que le interesa mi incomodidad al respecto.

—Tengo que ir a trabajar —Parece dudarlo un poco antes de volver a hablar —Pero me encantaría —Habla con amabilidad hacia mi madre, quien no tarda en caminar hasta donde está la chica sin importar que yo no haya movido ni un solo pie en su dirección.

Sin poder dejar de observar lo bella que era.

—¿Qué haces Jungkook? —Mi madre pregunta como si no fuera consiente de lo poco confiado que podía llegar a ser con las personas desconocidas —No has escuchado que tiene que ir a trabajar, apresúrate —Ni siquiera me da tiempo de reprochar cuando las veo empezar a caminar por el mismo lugar por el que hemos llegado.

Bufo con pesar antes de seguirlas, pues después de todo, no eran todos los días que podía tener a mamá en la ciudad, algo lo suficientemente grande para nunca poder negarme a cualquiera de sus peticiones.

Tal y como estaba pasando en estos momentos.

—Espero no ser una molestia —Las escucho conversar, sin perder la oportunidad de analizar a la chica que camina con bastante timidez a lado de mi madre, quien parece totalmente encantada con ella.

—Para nada —Mi mamá responder de inmediato sin ni siquiera dudarlo ni un instante —Nos encanta conocer nuevas personas —Miente, pues la única cosa que compartíamos era lo pésimos que éramos para poder conocer gente totalmente nueva a nuestro círculo de amigos ya definidos.

—¿En serio? —Hay cierta ilusión en el tono que ocupa, como si fuera la primera vez que escuchara algo así de otra persona, algo que termina por llamar mi atención.

—Si, siempre es bueno conocer lindas personas como tu —Admiro la amabilidad que mi progenitora tiene hacia ella —¿Tienes algún problema con ser amiga de una señora grande como yo? —Se señala a sí misma como si tuviera cincuenta o sesenta años, algo que estaba demasiado lejos para que sucediera, recibiendo una respuesta negativa por parte de la chica, quien no pierde la oportunidad de alagar lo joven que aún era mamá, cosa que le encanta y consigue por un par de segundos robarme una pequeña sonrisa —Por cierto él es mi hijo Jungkook —Por fin hace las presentaciones correspondientes, deteniéndose hasta que consigo estar a la par que ellas, devolviendo el saludo correctamente —Vamos —Extiende su mano en su dirección, la cual no tarda mucho en tomar.



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En el texto hay: romace, jungkook, jungkook y tu

Editado: 30.01.2023

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