Camila
Me desperté con un dolor suave en el cuerpo y un peso tibio a mi lado. Abrí los ojos despacio, todavía confundida, y lo primero que vi fue el techo blanco de la habitación. Lo segundo… fue Noah, durmiendo, sin camisa, respirando tranquilo.
Es muy guapo hasta dormido…
Y ahí la realidad me golpeó como un meteorito entrando sin aviso en la atmósfera.
Estoy desnuda.
Él está desnudo.
Pasó.
Pasó de verdad.
Mi primera vez… fue con él.
Me incorporé de golpe, tapándome con las sábanas, el corazón golpeando como loco.
—Camila… —murmuró Noah con la voz ronca, abriendo los ojos—. Buenos días.
No sabía si gritarle, llorar, abrazarlo o salir corriendo del país antes del intercambio.
—Bue… buenos días… —susurré, apenas audible—. ¿Qué… qué hora es?
Él se sentó, acercándose, todavía con ese aire suave que solo tiene cuando recién despierta.
—No lo sé —dijo, acariciando mi mejilla—. Buscaré mi celular.
Salió de la cama y se puso a buscar sus boxers. Yo cerré los ojos porque no quería parecer una acosadora.
—¡Oh aqui esta! Son las dos de la tarde.
Asentí sin abrir mi ojos. Quería levantarme y cambiarme, pero no podía: me dolía el cuerpo. Además, acababa de mirar bajo las sábanas la mancha roja.
—Noah…
—Voy a cancelar ese compromiso —me interrumpió—. Hoy mismo. Hablaré con mis padres, con Aurora, con quien sea. No quiero ataduras que no escogí. Quiero escoger lo que quiero yo.
Abrí los ojos y vi esa mirada seria y decidida muy diferente cuando esta en modo extrovertido.
—Y te voy a esperar —añadió—. Hasta que vuelvas del viaje.
Eso… hizo que mi pecho se apretara.
—Noah… no me esperes —le dije, suave, aunque una parte de mí gritaba lo contrario—. Haz lo que diga tu corazón. No quiero ser una pausa en tu vida. Pero… si regreso y aún estás soltero —tragué saliva, sintiendo mis mejillas arder— estaría encantada de empezar un nuevo capítulo contigo.
Él sonrió. No su sonrisa arrogante de siempre. Una chiquita, tierna y honesta.
—Entonces te esperaré soltero —aseguró.
Yo hubiera rodado los ojos si no estuviera tan ocupada intentando no desmayarme por el impacto emocional.
***
Horas después, mientras Noah pedía comida al hotel, yo me vestía. De repente, mi celular vibró. Un correo.
Lo abrí y mis manos temblaron.
“Felicidades, Camila. Has sido aceptada en el programa de intercambio. Destino: Estados Unidos.”
Mi respiración se rompió. Lo leí varias veces por si acaso… y sí. ¡Sí fui aceptada!
Lloré. Lloré como una niña. De emoción, alivio, miedo… todo mezclado.
Noah, al escucharme, cortó la llamada y vino hacia mí, encontrándome así: llorosa y temblando.
—¿Qué pasó? —preguntó, alarmado.
Le mostré el correo sin poder hablar. Su rostro se iluminó como nunca lo había visto.
—¡Camila! —me levantó del suelo y me abrazó fuerte—. ¡Lo lograste!
Me reí entre lágrimas.
—Me voy a Estados Unidos…
—Y yo —respondió en voz baja— te acompañaré al aeropuerto cuando llegue el día.
Lo abracé más fuerte. No quería soltarlo. No todavía.
***
Pasaron los días y finalmente llegaron las vacaciones. La universidad se vació, la ciudad se llenó de luces y villancicos. Y yo… yo tenía que viajar a mi pueblo para pasar Navidad con mi familia.
Me encontraba en mi habitacion con Noah haciendo mi maleta y con la sensación extraña de que la vida estaba a punto de dar un giro enorme.
Antes de salir, Noah me ayudó a cerrarla.
—No te pierdas —me dijo con una sonrisa suave.
—Noah…
—Y piensa en mí solo un poquito —añadió, guiñándome un ojo.
No pude evitar reír.
Le di un abrazo largo. Uno que decía cosas que ninguno de los dos se atrevía a pronunciar.
—Nos vemos pronto —susurré.
—Te espero —respondió.
Y me fui.
Con la maleta llena y con el corazón aún más lleno y con ese miedo y emoción de saber que mi vida se estaba abriendo a algo completamente nuevo.
Al llegar a la agencia de tranporte, hice todo el proceso para subir al bus y cuando estaba a punto de arrancar Noah apareció en mi vision por la ventana.
Rápido abri la ventada.
—¡¿Qué hace aquí?! —grite entre preocupada y sorprendida.
—¡Vine a despedirme! —grito, mientras corría.
—¡Nos veremos en el aeropuerto! —grite con todas mis fuerza porque el bus ya estaba lo sufientemente lejos de Noah.
Noah hice un gesto de despedida y yo le mande un beso al aire.
Yo…me había enamorado.
Noah canceló el compromiso con Aurora.
Mi vida esta yendo bien.
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Estamos en los últimos capitulos.
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Editado: 21.01.2026