Streaming de corazones

Capítulo Final: Positivo

Camila

Dos meses después

De nuevo estoy en el aeropuerto. Esta vez no es para ir a la ciudad de Las Velas, sino para ir a otro país. Estoy llena de expectativas… y de una lista de cosas que definitivamente no incluían llorar en un aeropuerto internacional.

Terminé de registrarme y entregué mi maleta, que irá a la bodega de carga. Volví con mis padres, que me esperaban a unos metros. Mi mamá me abrazó tan fuerte que pensé que, si sobrevivía al vuelo, no sobreviviría a ese abrazo.

—Es solo medio año, mamá —susurré, intentando sonar optimista y no asmática.

—Medio año es demasiado —respondió ella, con la voz entrecortada.

Mi papá me pasó la mano por el cabello, como cuando era niña.

—Estamos orgullosos —me dijo… aunque su mirada se desvió inevitablemente hacia Noah, con ese desagrado silencioso que los padres dominan a la perfección.

Ah, sí. Noah.

Me sorprendió completamente verlo ahí. Estuve a punto de correr y besarlo como en película romántica, pero mis padres estaban presentes, así que solo corrí a abrazarlo con una moderación digna de un premio.

Él estaba unos pasos más atrás, intentando hacerse pequeño… cosa imposible, porque con esa cara atractiva y esa altura solo lograba llamar más la atención. Era como pedirle a una jirafa que pase desapercibida.

Luego vino mi hermano.

—No te vayas —sollozó, abrazándose a mi pierna como un koala emocionalmente manipulador.

Ahí sí se me rompió el corazón.

Me arrodillé y lo abracé fuerte, pero con cuidado, como si pudiera guardarlo dentro de mi pecho… o llevármelo en la maleta, si la aerolínea lo permitía.

—Voy a volver, te lo prometo. Y te traeré un regalo enorme.

—¿Más grande que yo? —preguntó con una inocencia peligrosa.

—Más grande que tú —mentí sin culpa alguna.

Cuando por fin logré despegarme de todos, Noah se acercó. Tenía esa expresión que mezclaba timidez, nervios… y oye, no me mires así que me voy a arrepentir.

—Cuídate, ¿sí? —murmuró.

Tenía mil cosas que decirle, pero mi cerebro decidió apagarse como celular al 1 %. Así que él inclinó la cabeza y me dio un beso suave en la frente. Cerré los ojos un segundo demasiado largo para ser socialmente aceptable.

—Adiós, Noah —susurré antes de darme la vuelta y caminar hacia la zona de embarque, fingiendo mucha entereza.

No miré atrás…

Bueno, sí miré. Un poquito.

Y ahí estaba él, de pie entre mis padres —que lo ignoraban profesionalmente— y mi hermano, que lo observaba como si evaluara si podía confiar en él. Me miraba como si no quisiera que me fuera.

Le sonreí y me despedí con la mano, tratando de no tropezarme con mis propias emociones.

Llegar a mi nuevo departamento estudiantil fue raro: vacío, frío y demasiado silencioso.

Esperaba encontrarme con un compañero ruidoso, de esos que hacen videoblogs a las tres de la mañana o gritan como presentadores de concursos… pero no. Nada. Ni un fantasma.

Dejé las maletas, respiré profundo y, de la nada, un mareo me golpeó tan fuerte que tuve que correr al baño.

Vomité.

Dos veces.

Genial. Bienvenida al extranjero, pensé.

Me quedé sentada en el suelo frío, abrazándome el estómago con una sensación que no era exactamente física.

Era miedo.

Es el estrés, me dije. El viaje, los nervios, el cambio de horario… o quizá el hecho de que no comí nada decente desde el aeropuerto.

Pero había una sospecha. Una muy concreta. Y muy incómoda.

Fui hasta la farmacia más cercana. Compré la prueba intentando parecer una adulta responsable y no alguien que estaba a punto de colapsar.

La hice, la dejé sobre el lavamanos y me aparté.

Cinco minutos.

Cinco malditos minutos en los que pensé en todo: en Noah, en mis padres, en cómo demonios se cría un bebé cuando apenas sé cocinar arroz.

Cuando por fin miré el resultado…

Dos líneas.

Dos.

Sentí que el aire me abandonaba.

Me recargué contra la pared, resbalé hasta el suelo y me llevé una mano a la boca para ahogar el sollozo.

—No… no puede ser…

Pero sí.

Podía.

Y era real.

Yo, Camila… a miles de kilómetros de casa…estaba embarazada de Noah.

.

.

.

Uyuyuy!!!!!!!

¿Que hará Camila?

No me puedo creer que este libro haya terminado, extrañaré a mi hijos. 🥹🥹🥹

Esta es la única novela que no me inspire en nada ni en nadie, solo escribiendo ideas en mi agenda hasta que "agarro" forma.

Sin embargo, hasta que al menos tenga 20 capítulos de la segunda parte no publicaré. Mientras tanto estaré actualizando capítulos de mis otras novelas y estaré pensando cuál de las dos historias que están en el horno, saldrá.

"La guerreras del circo" (No tiene nada que ver con las Huntrix) Es una historia sobre reencarnación.

O

"Sagrada tentación" Romance prohibido.

Si te gusto la historia, me gustaría que dejes tu voto💜

See you 👀✨




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